Volumen XI Número 2 Abril ­ Junio 2005 2005 Dermatología Argentina Publicación de la Sociedad Argentina de Dermatología ISSN 1515­8411 (Versión gráfica) ISSN 1669­1636 (Versión en línea) www.dermatolarg.org.ar Directora Liliana Olivares Director Honorario Alberto Woscoff Secretaria de Redacción Elina Dancziger Comité de Redacción Alejandra Abeldaño María Amelia García Manuel Giménez Roberto Glorio Lilian Moyano de Fossati Graciela Rodríguez Costa Comisión Directiva SAD Presidente Esteban F. Saraceno Secretaria General Graciela E. A. Pizzariello Secretario Científico Mario A. Marini Tesorera Nélida A. Raimondo Secretario de Actas Daniel O. Ballesteros Organo de Fiscalización Miembros titulares Rita García Díaz José María Cabrini Héctor Crespi Miembro suplente Graciela del Carmen Vidal Consejo Editorial Argentina Abulafia, Jorge Biagini, Roberto Casala, Augusto Jaimovich, León Pecoraro, Vicente Stringa, Sergio Viglioglia, Pablo Alemania Czarnetzki, Beate Orfanos, Constantin Plewig, Gerard Austria Wolff, Klaus Australia Cooper, Alan Brasil Rivitti, Evandro Sampaio, Sebastiao Canadá Krafchik, Bernice Chile Honeyman, Juan España Camacho Martínez, Francisco De Moragas, José María Mascaró, José María Estados Unidos Bergfeld, Wilma Eaglestein, William Katz, Stephen Kopf, Alfred Price, Vera Strauss, John Zaias, Nardo Francia Belich, Simón Civatte, Jean México Domínguez Soto, Luciano Ruiz Maldonado, Ramón Italia Caputo, Ruggero Reino Unido Marks, Ronald Ryan, Terence Uruguay Vignale, Raúl Dermatología Argentina Publicación de la Sociedad Argentina de Dermatología Publicación trimestral. © Copyright 1995 Sociedad Argentina de Dermatología. Reservados todos los derechos. Ninguna parte de esta publicación puede ser reproducida en forma o medio alguno, electrónico o mecánico, incluyendo las fotocopias, grabaciones y otros sistemas de información sin la autorización por escrito del titular del Copyright. Se distribuye exclusivamente entre los profesionales de la medicina. Es una publicación de la Sociedad Argentina de Dermatología,Av. Callao 852 2º P (1023) Capital Tel. 4814­4915/6. E­mail:sad@sad.org.ar.Editada por Publicaciones Latinoamericanas SRL.R.Carrillo 294 (1275) Capital.Tel.:4305­3310. E­mail: p­latino@netizen.com.ar Dermatología Argentina ISSN 1515­8411 (Versión gráfica) ISSN 1669­1636 (Versión en línea) Volumen XI ­ Nº 2 ­ 2005 Dermatología Argentina 73 Dermatología Argentina Sumario Editorial Dermatología ayer... Dermatología hoy 75 P.Viglioglia Mensaje del Presidente de la SAD 77 E. Saraceno Educación Médica Continua Poroqueratosis 78 Y. Mohr, S. Gusso, E. Dancziger Trabajos originales Tumores glómicos: glomangiomas múltiples familiares 92 M. L. Ivanov, M.A.Verea Dermatitis de contacto por plantas. A propósito de dos casos por Rhus succedánea 98 J. Ruiz Beguerie, R.Valdez Tricoepiteliomas y carcinomas basocelulares 107 M. I. Diambra,A. Molezzi, P. Brea,A.Abeldaño, M. C. Kien, G. Pellerano Remisión completa y prolongada con imiquimod al 5% de queratosis actínicas faciales múltiples recidivadas 113 A. Schejtman, R. M. Scuteri, M. S. Maiolino, G. Magariños, J. Schejtman Volumen XI ­ Nº 2 ­ 2005 Dermatología Argentina 74 Sección Trabajos de Investigación Dermatosis sugestivas de estadio temprano de linfoma cutáneo de células 122 A. Ruiz Lascano, I. Garay, M. Kurpis,T.Alvarellos, E. Cuestas,A.Woscoff Sección Inmunodermatología Regulación de la respuesta inmune. Células T reguladoras­supresoras. Parte I 132 M. G. Label, R. Kolliker­Frers,A.Woscoff, P.Troielli Sección La Piel en las Letras Hijo de hombre 138 M. R. Ferro Sección Dermatopatología Tumor maligno de la vaina nerviosa periférica 139 M. Pedreira Paixao, C. Machado D'Aparecida Santos Filho, J. De La Riva Salinas, M.Wagner, J. Chiu, J. Pettinati Sección ¿Cuál es su Diagnóstico? Caso 1. Tumores eritematosos en área escapular 147 P. Martínez Chabbert, A. González Cocorda, J. Brusco Caso 2. Pápulas asintomáticas en dorso de mano 151 A. Manzone, M. Bacchiocchi, J. Brusco, P. Martínez,A. González, M.Velocci Sección Congresos 13º Congreso Europeo de Dermatología y Venereología 155 L. D. Sevinsky American Academy of Dermatology ­ Annual Meeting L. Fossati IX Campaña Nacional de Prevención del Cáncer de Piel 158 P.Troielli Cartas al Editor 161 Sección Dermatólogos Jóvenes Herpes Gestationis 143 Y. Mohr, L. Perenchio, G. García, M. Ruiz Perlas Dermatológicas L. Fossati, J. L. Bernabó Volumen XI ­ Nº 2 ­ 2005 Dermatología Argentina 75 EDITORIAL Dermatología ayer... Dermatología hoy Dermatología ayer Hace medio siglo la Dermatología era naturalmente otra.Predominaba la escuela francesa, de cuyos famosos textos con mag­ níficas descripciones nos nutríamos.Concurríamos a las bibliotecas con cuaderno, lápiz, diccionarios de lengua foránea a co­ piar durante horas.No existían fotocopias, pero esas transcripciones nos hacían ejercitar la redacción, el lenguaje y la memo­ ria. La letra entra con sangre. Existían dos o tres eventos dermatológicos anuales de alto nivel, los temas eran seleccionados por jerarquía, no se conocían las becas. Asistíamos a las clases de los maestros y nos impregnábamos de su valiosa experiencia. Compartíamos con los do­ centes el día a día de los pacientes no sólo en el consultorio externo sino al pie de la cama.La terapéutica era precaria pero cubría las expectativas, la cronicidad de las dermopatías era agobiante, se insinuaban la micología y la dermopatología; el hospital era el auténtico taller de la dermatología, donde los enfermos aparecían blanqueados por las pastas y coloreados por las tinturas y tópicos de diversas tonalidades.Se iniciaban tímidamente los primeros cursillos de cosmetología dermatológica y las relaciones con la cirugía plástica. No existía el múltiple choice y los exámenes eran orales, cara a cara con el profesor, un verdadero conocimiento recíproco.To­ do eso ha desaparecido con el ineluctable progreso. Dermatología hoy Es indudable que la Segunda Guerra Mundial produjo la mayor revolución en los métodos clínicos, quirúrgicos y terapéuti­ cos.La introducción de la corticotrofina, los corticoides y antibióticos representó un adelanto insospechado.Luego vinieron los inmunosupresores, retinoides, las nuevas técnicas de terapéutica radiante. La mortalidad y morbilidad de ciertas dermopa­ tías disminuyó considerablemente. De manera paulatina, imperceptible, la escuela norteamericana sustituyó a la europea, de la que provenía en un 90%. Co­ menzaron las grandes promociones terapéuticas, los laboratorios medicinales y las farmacias, con enormes ganancias, fue­ ron adueñándose de las voluntades. Los eventos dermatológicos se han multiplicado hasta llegar a atosigar, en detrimento de los auténticos temas de formación. Se llenan los salones con asuntos triviales, pero de interés económico y merced al otorgamiento discriminado de becas. Para colmo algunos colegas repiten veinte veces el mismo tema, actitud cómoda pero poco edificante. El interés parece concentrar­ se exclusivamente en los procedimientos terapéuticos, obviando los tradicionales temas de formación dermatológica. Nunca el dermatólogo gozó de tantas recompensas y facilidades: becas, acumulación de puntaje por mera presencia, copian­ do literalmente el sistema norteamericano de dudosos resultados. Cuando apareció la televisión se proclamó el fin de la radio, pero a ésta se la ve floreciente. Con el advenimiento de Internet se predijo la desaparición del libro, pero no es lo mismo leer la pantalla de televisión que tener un libro a mano. Se facilita notablemente la información pero no el verdadero conocimiento.El que recurre a Internet debe estar instruido sobre el tema consultado y separar la escoria. Conozco "expertos" en Internet que no saben dermatología. Los honorarios que ofrecen las prepagas son miserables; estas entidades (creadas por los médicos para regocijo de contadores y abogados) deben compararse con la esclavitud que brindan los "dermatólogos empresarios". Hay dermatólogos que apenas conocen el hospital pero se apiñan en cursillos mediocres sobre el último láser o los nuevos im­ plantes, introduciéndose en el imprevisible híbrido constituido por dermocosmética y microcirugía plástica. Esperamos ver los resultados a largo plazo del fabuloso negocio de los nuevos agentes biológicos. La Dermatología Argentina se ve actualizada y pujante; no multipliquemos eventos mediocres o triviales. A retomar los te­ mas fundamentales de formación dermatológica.No nos dejemos avasallar por la globalización. Dr. Pablo A. Viglioglia Profesor Emérito de Dermatología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires Volumen XI ­ Nº 2 ­ 2005 Dermatología Argentina 77 Mensaje del Presidente de la Sociedad Argentina de Dermatología Estimados colegas: En nombre de la Comisión Directiva de la Sociedad Argentina de Dermatología, deseo con­ vocar a todos los miembros para poder llevar adelante los cambios que figuraron en nues­ tras propuestas, los que tuvieron amplia difusión y aceptación. Como ustedes comprende­ rán, esto no lo hace sólo un grupo de personas, sino que juntos debemos realizar la ta­ rea que culmine con los objetivos que nos hemos trazado para beneficio de todos los der­ matólogos. Es nuestro deseo integrar a los colegas de las diversas regiones del país, ya que la denomi­ nación de nuestra querida Institución es "Sociedad Argentina de Dermatología". Además, es conveniente que recordemos que esta última no es patrimonio de los administradores de turno, sino que es de todos nosotros. Por ello, esta Comisión Directiva prioriza la comunicación con los colegas, ya que conside­ ra que en la Dermatología Argentina nadie debe ser más importante que todos juntos. Esperando contar con la valiosa colaboración de ustedes, reciban un afectuoso saludo. Prof. Dr. Esteban F. Saraceno Volumen XI ­ Nº 2 ­ 2005 Dermatología Argentina 78 Introducción La poroqueratosis (PQ) es un trastorno hereditario de la que­ ratinización. La laminilla cornoide, una columna paraquerató­ sica, es el signo histopatológico clave e imprescindible para el diagnóstico. Las formas clínicas son muy diversas y el origen no está bien determinado; por esta razón, desde su primera descripción en 1893, la investigación sobre la entidad continúa, tratando de dilucidar su fisiopatogenia. A lo largo del tiempo han sido descritas múltiples variantes de poroqueratosis (Cuadros 1 y 2): poroqueratosis clásica de Mibelli (PM), poroqueratosis superficial diseminada (PSD), poroqueratosis actínica superficial diseminada (PASD), poro­ queratosis lineal (PL), poroqueratosis palmoplantar y disemi­ nada (PPPD), poroqueratosis punteada palmoplantar (PPPP), y otras formas menos frecuentes. La transformación maligna de las lesiones hacia carcinoma es­ pinocelular, epitelioma basocelular y enfermedad de Bowen ha sido bien documentada en todas estas variantes; está esti­ mada en 7%, pero con una incidencia francamente mayor en la poroqueratosis lineal. Este trabajo intenta describir las principales formas clínicas de poroqueratosis,mencionar las variantes menos comunes y hacer una puesta al día en referencia a la etiopatogenia y al tratamiento. Poroqueratosis de Mibelli (PM) Clínica: descripta por Mibelli y Respighi, se caracteriza clíni­ camente por pápulas queratósicas de color pardo que gra­ dualmente aumentan de tamaño para luego confluir forman­ do placas irregulares con un borde hiperqueratósico, conti­ nuo, sobreelevado, con un surco o hendidura longitudinal a lo largo de su trayecto. El centro puede ser hiperqueratósico, hiperpigmentado o hipopigmentado (Foto 1). Habitualmente se presenta como lesiones únicas o en escaso número, que pueden medir desde algunos milímetros hasta varios centímetros de diámetro. La localización más frecuen­ te es la zona distal de extremidades y, raramente, pueden ad­ vertirse localizaciones especiales como en palmas y plantas. 1­3 EDUCACIÓN MÉDICA CONTINUA Poroqueratosis Porokeratosis Yanina Mohr*, Sandra Gusso**, Elina Dancziger*** *Médica concurrente de 5to. año de Dermatología, 3er. año del curso para médicos especialistas en Dermatología SAD. **Médica, 3er. año del curso para médicos especialistas en Dermatología SAD. ***Jefa Unidad Dermatología. Hospital General de Agudos ``Dr. Carlos G. Durand''. Cuadro 1 Año Autor Nomenclantura 1893 Mibelli Poroqueratosis de Mibelli 1966 Chernosky Poroqueratosis actínica superficial diseminada 1971 Guss y col. Poroqueratosis palmoplantar diseminada 1971 Brown y col. Poroqueratosis punteada palmar y plantar 1974 Rahbari y col. Poroqueratosis lineal Volumen XI ­ Nº 2 ­ 2005 Dermatología Argentina 79 Se describe una forma facial atípica, cuya localización podría sugerir influencia actínica 4,5 (Foto 2). En las mucosas se distinguen lesiones de tipo leucoplasi­ forme, erosivas o circinadas 1 (Foto 3). Han sido comunica­ dos casos con afectación del dorso de lengua, 6 carrillos, 7 la­ bios 8 y pene. 9 El compromiso de las uñas provoca opaci­ dad, estrías y engrosamiento. 1,10 La enfermedad suele comenzar durante la infancia; en gene­ ral es asintomática, aunque puede presentar prurito. Ocasio­ nalmente se observa el fenómeno isomórfico de Köebner. Herencia: existe un modo autosómico dominante con pe­ netrancia variable que comprometería el brazo corto del cromosoma 3. Variantes: forma hiperqueratósica, descrita por Degos en 1953, caracterizada por lesiones exageradamente hiperque­ ratósicas, principalmente en miembros inferiores. 11,12 Una variedad rara sistematizada hemicorporal de PM, con alto potencial de malignización, presenta por inmunohisto­ química sobreexpresión de proteína p53 en los queratino­ citos basales, negativa en piel sana. 13 La variante disemina­ da tiene escasa incidencia, puede extenderse a todo el te­ gumento y comprometer mucosas y faneras. 14 En la poro­ queratosis gigante, las lesiones pueden medir 10 a 20 cm de diámetro. 15 Se describe una forma ulcerada, al igual que en otras varian­ tes clínicas de poroqueratosis. 16 Riesgo de malignización: la probabilidad de transforma­ ción maligna de la PM es 7,5%. Diagnósticos diferenciales: liquen plano atrófico, quera­ tosis actínica verrugosa, nevo epidérmico, enfermedad de Bowen, elastosis perforante serpinginosa, LCCT. 1 Se ha observado exacerbación de las lesiones de PM por la administración de hidroclorotiazida, asociada a espongiosis eosinofílica. 17,18 Poroqueratosis superficial diseminada (PSD) Clínica: la PSD es una forma generalizada de poroqueratosis. La edad de comienzo usualmente se ubica en las primeras dé­ cadas de la vida. Se caracteriza por pápulas superficiales, de 1 a 3 milímetros de diámetro, color pardo, pardo­rojizas o piel normal, no prominentes, hiperqueratósicas con depresión cen­ tral. El surco o hendidura descrito en la forma de Mibelli puede estar presente o no. Se observa gran cantidad de lesiones distri­ buidas en extremidades, tronco y cara en forma bilateral y simé­ trica.Éstas pueden agrandarse y adoptar disposición anular con cen­ tro atrófico y coalescer formando placas.El prurito es ocasional. Herencia: autosómica dominante. Fue descripta en asociación con cirrosis hepática; se cree que la inmunosupresión que provoca la enfermedad hepática per se podría inducir la aparición de lesiones. 19 Poroqueratosis actínica superficial diseminada (PASD) Clínica: de iguales características clínicas que la PSD. Es la forma más frecuente de poroqueratosis; afecta principalmen­ te a personas de piel clara con exposición solar intensa. En sujetos de piel morena las lesiones son pocas, por el efecto protector que ejerce la melanina contra los rayos ultravioleta (RUV).Puede ser inducida y exacerbada por la luz UV natural y artificial, al igual que por la inmunosupresión. Sin embargo, Cuadro 2. Características diferenciales de las PQ. PM PL PSD/PASD PPPP PPPD Edad niñez niñez 20­40 años 12 a 50 años 15 a 25 años Hombre/mujer 2­3:1 1:1 2:1 o 1:1 1:1 2­3:1 Herencia autosómica _ autosómica _ autosómica dominante dominante dominante Lesiones única o pocas pocas o varias múltiples múltiples diez a cientos Localización cualquier sitio extremidades áreas palmas y plantas palmopalmar, dise­ fotoexpuestas minación posterior Mucosas ocasionalmente no no no a veces Desencadenantes traumatismos ninguno luz solar, ninguno ninguno fototerapia Lamela cornoide prominente prominente pobremente prominente pobremente desarrollada desarrollada Volumen XI ­ Nº 2 ­ 2005 Dermatología Argentina 80 los estudios in vitro solo han podido demostrar exacerbación de las lesiones frente a la radiación X. 1­3,20 Se halla restringida a áreas fotoexpuestas, aunque puede exceder esta localiza­ ción (Fotos 4 y 5). Herencia: fue reconocido el locus de la PASD que mapea en el cromosoma 12q23.2­24.1, llamado PASD1. Recientemente se ha identificado un nuevo locus, llamado PASD2, que ma­ pea en el cromosoma 15q25.1­26.1, en tres generaciones de familias chinas. Esto sugiere que la PASD es un trastorno ge­ néticamente heterogéneo. 21,22 Riesgo de malignización: esta variante clínica posee baja in­ cidencia de transformación maligna. En un trabajo de Sasson y col. 23 sobre poroqueratosis y malignidad cutánea, se le ha atribuido un 3,4% de evolución a cáncer. Si bien el daño actínico sí estaría involucrado en el desarrollo de poro­ queratosis, su participación no ha podido ser demostrada en la degeneración neoplásica. Asociaciones: se ha informado la concomitancia de PASD con poroqueratosis gigante, PM, PL y PPD. 15,17,24­26 También se ha descrito la asociación de esta forma clíni­ ca con psoriasis, que se desarrolla sobre las lesiones de PASD y las borra totalmente, como si se tratara de un fe­ nómeno de Köebner. 27 Diagnósticos diferenciales: el diagnóstico diferencial debe realizarse con la PPPD. La presencia de PASD en pacientes con lupus eritematoso sis­ témico en tratamiento prolongado con esteroides revela el importante rol de la inmunosupresión en la patogenia de la enfermedad. 28 Los psoralenos, la furosemida y las drogas inmunosupresoras han sido involucrados en la aparición o exacerbación de esta forma de PQ. 29 Foto 1. Poroqueratosis de Mibelli. Foto 2. Poroqueratosis de Mibelli (localización facial). Foto 3. Lesiones mucosas en poroqueratosis de Mibelli. Foto 4. Poroqueratosis actínica superficial diseminada. Volumen XI ­ Nº 2 ­ 2005 Dermatología Argentina 81 Poroqueratosis lineal (PL) Clínica: es una dermatosis infrecuente; el 3,5% a 15% de to­ das las poroqueratosis pertenecen a la forma lineal. 23 Generalmente unilateral,aparece con mayor frecuencia en las extremidades de niños pequeños o adolescentes.Se observan pequeñas pápulas queratósicas que confluyen formando pla­ cas hiperpigmentadas con centro atrófico y borde hiperque­ ratósico con una fisura central. Las lesiones se extienden si­ guiendo las líneas de Blaschko 30,31 (Foto 6). En un caso que presentaba onicodistrofia, estrías proximales longitudinales y placa ungueal deprimida se postuló que los queratinocitos atípicos hiperproliferativos comprometían la matriz un­ gueal. 32 Algunos autores dividen a la PL en localizada y generalizada; esta última comprende lesiones múltiples de amplia distribu­ ción. Riesgo de malignización: es del 20%.Las lesiones coalescen­ tes y de larga data en las extremidades serían las que conlle­ van mayor riesgo de transformación neoplásica. 33 Asociaciones: la asociación entre formas clínicas de PQ es ra­ ra; sin embargo, se han encontrado varios casos de coexisten­ cia de PL y PASD. 17,33­36 En la bibliografía inglesa, entre doce ca­ sos que asociaban formas de PQ, diez eran una combinación de PL y PASD. Esto indicaría que un mismo gen o genes rela­ cionados pueden ser responsables de los diferentes fenotipos mediante fenómenos de recombinación somática y pérdida de heterocigocidad alélica. Según Happel, esta pérdida sería la causal de la aparición de la forma lineal. 35 Un individuo que ya posee el gen para la PASD es heterocigota para la mutación subyacente. Durante un estadio temprano de la embriogéne­ sis, un crossing over somático, una falta de disyunción o una deleción pueden afectar el locus del gen para el alelo de la PASD dando origen a una célula hija homocigota o hemicigo­ ta. Ésta representaría la stem cell de un clon de células homo­ cigotas que proliferan en forma lineal siguiendo las líneas de Blaschko. La homocigocidad explicaría por qué las lesiones en la PL son más pronunciadas y aparecen más temprano que las lesiones de la PASD (heterocigota). El gen que sufre esta doble mutación es más susceptible a malignizarse, ya que el ADN se vuelve muy inestable. 24 Esto concuerda con los estu­ dios que ubican a la PL como la forma clínica que más se ma­ ligniza. 2,23,33 Diagnósticos diferenciales: liquen estriado,nevo verrugoso, enfermedad de Darier lineal, incontinencia pigmenti, nevus unius lateris y verrugas. 3,30 Poroqueratosis palmoplantar diseminada (PPPD) Clínica: aparece entre los 15 y 25 años de edad.Está caracte­ rizada por el desarrollo de pápulas y placas queratósicas y anulares que al comienzo se localizan en palmas y plantas y luego se diseminan a otros sitios. La lesión elemental es una pápula pequeña, de 1 a 3 mm de diámetro, color blanco­grisá­ ceo o amarronado, con una depresión central. Las lesiones pla­ nas o levemente atróficas crecen centrífugamente hasta aproxi­ madamente 1 cm.En la periferia existe un borde más palpable que visible,el cual ocasionalmente presenta un surco central.El proceso es generalmente bilateral y simétrico. La diseminación ocurre luego de meses o años y abarca tronco y extremidades; la cara y el cuero cabelludo suelen estar respetados. 37­40 En la afectación mucosa se observan anillos opalescentes con bordes hiperhémicos. 1 El curso clínico de las lesiones es persistente y lentamente pro­ gresivo a lo largo de la vida. Los síntomas son variables e inclu­ yen prurito, dolor y sequedad local. Existe una forma de presentación inusual de PPPD en la que las lesiones comienzan por tronco y extremidades y luego toman Foto 5. PASD. Detalle clínico de las lesiones. Foto 6. Poroqueratosis lineal. palmas y plantas. 41 Herencia: es una genodermatosis autosómica dominante. Re­ cientemente se ha identificado el locus de esta entidad en un intervalo de 6,9 cM (centimorgans) entre D12S1613 y D12S1341,en el cromosoma 12q24.1­24.2. 22 Riesgo de malignización: la malignización de las lesiones no es frecuente; hasta el momento hay solo dos casos comunica­ dos de pacientes que sufrieron transformación maligna. 40 Diagnósticos diferenciales: el diagnóstico diferencial princi­ pal es con la PASD, pero en esta última generalmente no hay compromiso de áreas no expuestas, no hay lesiones en pal­ mas y plantas, y la edad de comienzo es más tardía. Poroqueratosis punteada palmar y plantar (PPPP) La primera descripción de esta entidad fue hecha por Brown 42 en 1971 con el nombre de queratodermia punteada. En algunos libros de texto se la sigue encontrando dentro del capítulo de las queratodermias.El hallazgo histológico de una columela paraqueratósica decidió a Herman, en 1972, a lla­ mar a esta entidad queratodermia poroqueratósica punteada, y finalmente fue acuñado el término de poroqueratosis pun­ teada palmar y plantar (PPPP). 43 Clínica: se observan múltiples hoyuelos con tapones quera­ tósicos diminutos que recuerdan a las púas de las cajitas mu­ sicales antiguas. 44,45 Es una patología asintomática, lentamente progresiva pero no incapacitante, y habitualmente el motivo de la consulta es la molestia estética. La distribución limitada a palmas y plantas es característica y puede extenderse a la superficie flexora de los dedos. 46 Herencia: es infrecuente,generalmente comienza luego de la pubertad (entre los 12 y 50 años), con la excepción de un ca­ so presente al nacer. El origen puede ser hereditario o espo­ rádico. Asociaciones: está descripta la asociación con PM y PL. 26 Diagnósticos diferenciales: síndrome basocelular nevoide, queratodermia punteada familiar, queratosis arsenicales, que­ ratólisis en sacabocado, verruga plantar, síndrome de Cow­ den y la forma palmoplantar del nevo comedónico. Algunos autores proponen que esta variante podría ser una forma frustra de la poroqueratosis palmoplantar diseminada. Variantes menos frecuentes (47­52) (Cuadro 3) Histopatología Todas las formas clínicas de poroqueratosis poseen una ca­ racterística clínica común que les otorga el sello a estas der­ matosis: la laminilla cornoide, columna paraqueratósica ubi­ cada sobre un surco o hendidura epidérmica, que se extien­ de a través de todo el espesor del estrato córneo ortoquera­ tósico circundante (Fotos 7 y 8).Para visualizarla, la biopsia de­ be tomarse en el límite del borde periférico.En las formas reticu­ lada y lineal se ven laminillas cornoides múltiples. En las PASD, PSD y PPPD, la laminilla cornoide está escasa­ mente desarrollada en comparación con la que se observa en Volumen XI ­ Nº 2 ­ 2005 Dermatología Argentina 82 Cuadro 3. Variantes menos frecuentes de PQ. Formas clínicas Descripción Mínima de Freund 47 Lesiones puntiformes lineales o zoniformes. Bordes hiperqueratósicos irregulares. Aparición temprana. Resolución espontánea. Reticulada 48,49 Malla reticulada formada por orlas hiperqueratósicas. Se localiza en abdomen, región suprapúbica, genitales y pliegues. Minuta digitada 50 Proyecciones córneas filiformes múltiples y asintomáticas. Resolución espontánea. Se localizan en pecho, hombros y brazos. Eruptiva papulosa Sobre lesiones de PSD aparecen pápulas eritematosas y pruriginosas y pruriginosa 51 que duran varios meses y resuelven con lesiones anulares hiperpigmentadas. Solar facial 52 Pápulas de superficie verrugosa de 0,1 a 1 cm rodeadas de un collar hiperqueratósico que se localizan en cara, particularmente en nariz. Postrasplante idem PSD/PASD e inmunosupresión la PM, que es muy prominente. La capa granulosa por debajo de la laminilla cornoide está dis­ minuida o ausente; con frecuencia se evidencian queratinoci­ tos disqueratósicos y vacuolados en su base. La epidermis en el centro de la lesión puede ser normal o atrófica, presentar hiperqueratosis y a veces acantosis. En la dermis subyacente se ven con frecuencia capilares dilatados y un infiltrado infla­ matorio linfohistiocitario, leve a moderado. La microscopia en la variante hiperqueratósica de la PM tie­ ne características similares a la forma clásica pero expresadas en un grado mayor. 11,12 En la PASD el infiltrado puede tener patrón liquenoide y cuer­ pos de Civatte, obligando a realizar diagnóstico diferencial con el liquen plano.La epidermis entre las columnas paraque­ ratósicas es atrófica con hiperqueratosis suprayacente, y la dermis puede presentar elastosis solar. La laminilla cornoide está presente incidentalmente en otras entidades que incluyen: tumores (epitelioma basocelular, es­ pinocelular in situ), queratosis solar, queratosis seborreica, ci­ catrices, verrugas, algunos procesos inflamatorios y ciertos nevos epidérmicos como el NEVIL;a veces puede plantear di­ ficultades diagnósticas si no se realiza la correcta correlación clínico­histológica. 1­3 Etiopatogenia La teoría más aceptada es que un clon anormal de queratino­ citos mutantes se expande periféricamente llevando a la for­ mación de la laminilla cornoide, en el límite entre la pobla­ ción clonal y las células epidérmicas normales. 53 El patrón genético para el desarrollo de estos clones de que­ ratinocitos mutantes sería hereditario. Esta hipótesis es soste­ nida por el hallazgo citológico de ADN poliploide, el aumen­ to en la proporción de queratinocitos en fase S y G2/M del ci­ clo celular, así como por la sobreexpresión del producto del gen p53, aunque hasta la fecha no se ha demostrado la muta­ ción de éste. 54­57 Una hipótesis es que habría queratinocitos con anomalías ge­ néticas que serían modificados por la inmunosupresión u otros gatilladores, comprometiendo su viabilidad en estadios tempranos de la diferenciación terminal. La sobreexpresión del p53,notoria justo por debajo de la laminilla cornoide,par­ ticiparía en la remoción de estos queratinocitos anormales mediante la inducción de apoptosis prematura.Estos eventos desregularizarían el proceso normal de la queratinización contribuyendo a la patogenia de la PQ. 58 Hasta el momento no ha podido determinarse si la sobreexpresión del gen p53 está relacionada con el potencial de malignización. En resumen, los factores gatilladores o que juegan un rol en la génesis de las lesiones poroqueratósicas serían: 1) Genético. En estudios in vitro sobre fibroblastos y linfoci­ tos de lesiones poroqueratósicas se demostraron anomalías en el brazo corto del cromosoma 3p12­14, 13,59 excepto para la PASD y la PPPD, en las cuales se encontraron locus compro­ metidos en el cromosoma 12 y 15 para la primera y única­ mente en el 12 para la segunda. 2) Irradiación. Los estudios in vitro solo pudieron demostrar hipersensibilidad de los fibroblastos a la radiación X pero no a la UV. 20 Estaría en tela de juicio el verdadero rol de la radia­ ción UV en la génesis de la PASD. 60­63 3) Traumatismo. El fenómeno isomórfico de Köebner ha si­ do demostrado en la PM y en la PL. 64,65 Fue documentado el desarrollo de poroqueratosis sobre la cicatriz de una quema­ dura 66 y en el sitio de acceso de hemodiálisis. 67 4) Inmunosupresión. Se han comunicado casos de PQ en pacientes inmunosuprimidos por trasplante de órganos, linfo­ mas, cánceres hematológicos, HIV y enfermedades inflamato­ rias o autoinmunes que requieren tratamiento inmunodepre­ Volumen XI ­ Nº 2 ­ 2005 Dermatología Argentina 83 Foto 7. PQ ­ columela paraqueratósica (H­E). Foto 8. Detalle de la laminilla cornoide (H­E). Volumen XI ­ Nº 2 ­ 2005 Dermatología Argentina 84 sor o quimioterapia. 68,69 El período de latencia entre el inicio de la inmunosupresión y la instalación de la PQ varía de una semana a 16 años. Las lesiones generalmente se desarrollan en las piernas y en los brazos, aunque el tronco también pue­ de estar afectado. La morfología de las lesiones semeja a la de las PSD y PASD. Tanto la exposición a la luz solar como la inmunosupresión alteran la expresión de los antígenos HLA­DR en la superficie de las células de Langerhans; esto causaría una falla en la in­ munovigilancia, con la consiguiente proliferación de querati­ nocitos anormales. 70,71 Poroqueratosis y trasplante de órganos La asociación con trasplante de órganos representa el tipo más frecuente de PQ inducida por inmunosupresión. Una re­ visión del año 1998 reveló, hasta esa fecha, 62 casos de PQ asociada a trasplante de órganos, de los cuales dos tercios co­ rrespondían a riñón,y entre los otros se encontraban descrip­ tos corazón, médula ósea, pulmón e hígado. En un paciente con trasplante de médula ósea se observó remisión de las le­ siones al suspender el tratamiento inmunosupresor. 72­74 Al examen clínico se encuentran lesiones múltiples localiza­ das en piernas; las formas más prevalentes son la PSD y la PASD.El curso es lentamente progresivo y generalmente con­ tinúan apareciendo lesiones en los sitios inicialmente afecta­ dos.La histología no muestra diferencias entre este tipo de le­ siones y las halladas en pacientes no trasplantados. No se ha observado hasta el momento transformación malig­ na. Esto puede deberse al escaso tiempo de seguimiento que se lleva hasta la fecha. Tratamiento El tratamiento de las poroqueratosis constituye uno de los principales motivos de su estudio ya que la escasa respuesta terapéutica de la entidad continúa representando un desafío para los médicos dermatólogos. Su correcta elección va a de­ pender del tamaño, localización y extensión de las lesiones según sus diferentes formas clínicas. Se pueden utilizar, en primer lugar, medidas generales como lubricación, queratolíticos y protectores solares en pacientes con PASD, sin que representen más que moderadores de los síntomas. La escisión quirúrgica puede llevarse a cabo en lesiones pe­ queñas y circunscriptas de PM o PL, sola o combinada con in­ jertos de piel para optimizar los resultados estéticos. Otras alternativas incluyen la destrucción con electrocoagu­ lación, crioterapia, dermoabrasión y láser ablativo de CO 2 . Los tratamientos tópicos propuestos son utilizados con varia­ das respuestas; los glucocorticoides no han proporcionado resultados muy satisfactorios. El ungüento de 5­fluorouracilo resultó beneficioso, al igual que la tretinoína, en PM, PL, PSD y PASD, pero con recurrencia luego de suspender el trata­ miento. 1,2,75 El imiquimod al 5% también ha sido probado con éxito en el tratamiento de la poroqueratosis; el probable mecanismo de acción sería el estímulo de la respuesta inmune local. Si bien los resultados son alentadores, se requiere más tiempo y ma­ yor cantidad de estudios controlados. 76 Los análogos de la vitamina D3 como el calcipotriol y el tacal­ citol (este último con menor efecto irritante) resultaron efi­ caces para el tratamiento de PASD. 77 Con la administración de retinoides por vía oral se han obte­ nido muy buenos resultados. Se observó un efecto supresivo de estos fármacos sobre la carcinogénesis, al desaparecer la atipía citológica hallada en algunas lesiones de PL; pero al igual que con la aplicación tópica, hay recurrencia de las le­ siones luego de suspender el tratamiento. 78 Por el momento no existe una terapéutica probadamente exi­ tosa para las distintas formas de poroqueratosis; sin embargo, la posibilidad aumentada de desarrollar enfermedades malig­ nas hace necesaria su utilización junto con el seguimiento continuo de quienes padecen la enfermedad. Conclusiones Las variantes de PQ presentan una identidad histológica que las caracteriza, pero una expresión clínica muy variable. Da­ do el riesgo de malignización de éstas, es importante recono­ cerlas para establecer conductas de protección, eventual tra­ tamiento y seguimiento de la patología, haciendo énfasis en los pacientes inmunodeprimidos. Agradecimientos A la Prof. Dra.Ana Kaminsky, por el material fotográfico apor­ tado. Yanina Mohr: Newbery 647, Ciudad Jardín, El Palomar ­ CP 1684. Prov. de Buenos Aires ­ Rep.Argentina. E­mail: mohr@fibertel.com.ar Volumen XI ­ Nº 2 ­ 2005 Dermatología Argentina 85 1. Sehgal VN, Jain S, Singh N. Po­ rokeratosis. J Dermatol 1996; 23:517­525. 2. Schamroth JM, Zlotogorski A, Gilead L. Porokeratosis of Mibelli. ActaDermVenereol1997;77:207­ 213. 3. Balsa R. Las Poroqueratosis: clí­ nica, histopatología y fisiopato­ genia. Arch Argent Dermatol 1996;46:155­174. 4. Enk A, Bork K, Haede N, and Knop J. Atypical facial porokera­ tosis of Mibelli. 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La PSD (marcar la correcta) a) Es una forma generalizada de PQ.  b) Se hereda en forma autosómica dominante.  c) Es más frecuente luego de la quinta década.  d) Se localiza en áreas fotoexpuestas.  e) a y b son correctas.  3. La PASD (marcar la incorrecta) e) Afecta con mayor frecuencia a personas con exposición solar intensa.  f) Posee las mismas características clínicas que la PSD.  g) Puede hallarse en tronco.  h) Es la forma más rara de PQ.  i) Puede ser inducida por la inmunosupresión.  4. Con respecto a PL (marcar la incorrecta) a) Es la variante que tiene mayor riesgo de malignización.  b) Aparece generalmente entre la 3ra. y la 4ta. década de la vida.  c) Las lesiones se localizan en extremidades siguiendo las líneas de Blaschko.  d) Es frecuente la asociación con otras PQ, especialmente con PASD.  e) La laminilla cornoide es prominente en esta variante.  5. Con respecto a la PPPP (marcar la correcta) a) Es frecuente la transformación maligna de las lesiones.  b) Siempre empieza en palmas y luego se generaliza. c) La diseminación posterior puede ocurrir años después de la aparición de la primeras lesiones.  d) Es una genodermatosis autosómica recesiva, que se localiza en el cromosoma 12.  e) Ninguna es correcta. Poroqueratosis Yanina Mohr, Sandra Gusso, Elina Dancziger Cuestionario de autoevaluación Apellido y nombre: Matrícula profesional: Nº de inscripción al PRONADERM: Horas crédito: 3 Categoría: * Requisito: 70% de respuestas correctas Remitir a: Av. Callao 852 2º piso (1023) ­ Buenos Aires *Categoría libre: los créditos pueden ser asignados a la categoría que el inscripto determine según su conveniencia (de I a III, según el Reglamento PRONADERM).Marcar claramente la categoría elegida. Volumen XI ­ Nº 2 ­ 2005 Dermatología Argentina 90 6. Dentro de los diagnósticos diferenciales de la PPPP se encuentran: a) Queratosis arsenicales.  b) Verruga plantar.  c) Síndrome basocelular nevoide.  d) a y c son correctas.  e) Todas son correctas.  7. Histopatología (marcar la incorrecta): a) La laminilla cornoide es la característica clínica distintiva.  b) En la PASD, la PSD y la PPPD, la laminilla cornoide está escasamente desarrollada.  c) En las formas reticuladas y lineales pueden observarse laminillas cornoides múltiples.  d) En dermis se observa un infiltrado inflamatorio linfohistiocitario leve a moderado.  e) La laminilla cornoide es una característica histopatológica exclusiva de las PQ.  8. Marcar la opción correcta: a) Dentro de los factores gatilladores de PQ, los virus juegan un rol importante.  b) La asociación con trasplante de órganos es el tipo más frecuente de PQ asociada a inmunosupresión.  c) La histología de la PQ asociada a trasplante de órganos tiene características distintivas.  d) Los estudios in vitro corroboran el rol de la RUV en la génesis de las lesiones en la PASD.  e) Ninguna es correcta.  9. Con respecto al tratamiento de las PQ (marcar la incorrecta) a) Los glucocorticoides tópicos son la piedra angular del tratamiento de las PQ.  b) El mecanismo de acción del imiquimod sería el estímulo de la respuesta inmune local.  c) Los análogos de la vitamina D3 calcipotriol y tacalcitol resultaron útiles en el tratamiento de PASD.  d) La recurrencia luego de suspender el tratamiento es el principal problema que presentan el ungüento de 5­fluorouracilo y la tretinoína tópica.  e) Con los retinoides orales se ha manifestado un efecto supresivo sobre la carcinogénesis.  10. Marcar la respuesta correcta a) La PQ eruptiva papulosa y pruriginosa aparece sobre lesiones de PSD.  b) El riesgo de malignización general de la PQ es del 20%.  c) La PQ reticulada se localiza preferentemente en cara.  d) a y c son correctas.  e) Todas son correctas.  En 35 adolescentes con acné moderado a severo, resultó seguro y efectivo el trata­ miento con 500 mg de azitromicina, 3 veces por semana durante 3 meses; ade­ más, fue excelente el cumplimiento de este esquema terapéutico. Kapacha N Int J Dermatol 2004;43:766­7 Lilian Fossati Un eritema nudoso recurrente es segui­ do por lesiones granulomatosas sin que se encuentre enfermedad subyacente. Cinco meses después la paciente presen­ ta una leucemia monocítica aguda. Se postula que el eritema nudoso recurren­ te y las lesiones granulomatosas pueden ser signos prodrómicos de leucemia. Anan T J Dermatol 2004;31:741­47 LF Farmacogenética, fármacos genómicos y metabonómicos son términos nuevos que aluden a los factores individuales que inciden en el efecto que causan los medicamentos. Algunos ejemplos en dermatología son: déficit de dihidropiri­ midina deshidrogenasa (5­fluorouracilo), déficit de azatioprina, isoenzimas del ci­ tocromo P450 y transferasas (alergia a drogas y dermatitis por contacto alérgi­ ca), y reacciones de intolerancia a AINE. Merk HF Hautarzt 2005;56:44­47 LF * * * Respuestas correctas: Vol. XI, Nº 1, año 2005 1­b; 2­a; 3­d; 4­c; 5­a; 6­e; 7­e; 8­b; 9­d; 10­e Volumen XI ­ Nº 2 ­ 2005 Dermatología Argentina 92 Introducción Los glomangiomas son tumores vasculares benignos deriva­ dos del cuerpo glómico. Éste es una forma especializada de anastomosis arteriovenosa ubicada en la dermis reticular, cu­ ya función es la termorregulación. 1 Histológicamente se ca­ racteriza por presentar una arteriola aferente seguida de una red anastomótica de canales llamados de Sucquet­Hoyer, que conectan a ésta con la vénula eferente; su endotelio se halla tapizado por hileras de células glómicas, las cuales correspon­ derían a células musculares lisas modificadas. 2­4 Toda esta es­ tructura se encuentra recubierta por tejido conectivo rico en fibras nerviosas. Desde el punto de vista clínico se clasifican en solitarios y múltiples. El tumor glómico solitario fue descripto por Mas­ son en el año 1924. Se observa en el 90% de los casos y se presenta entre la tercera y cuarta década de la vida, ubicán­ dose preferentemente en la región subungueal de los dedos de las manos. 2 Los tumores glómicos múltiples, también lla­ mados glomangiomas, fueron descriptos por Touraine en el año 1936 y representan el 10% restante. Pueden ser esporádi­ cos o familiares, siendo en estos últimos la forma de herencia autosómica dominante con penetrancia incompleta y expre­ sividad variable. 2,3,5­7 Tumores glómicos: glomangiomas múltiples familiares Glomus tumors: familial multiple glomangiomas Mara Lorena Ivanov*, María Alejandra Verea** * Residente de 3er. año de Dermatología. ** Jefe de Sala de Dermatología. ITEA y C "San Juan de Dios", de La Plata Fecha recepción: 29/9/04 Fecha aprobación: 16/12/04 Resumen Los tumores glómicos son neoplasias vasculares benignas que derivan del cuerpo glómico, forma especializada de anastomosis arteriovenosa que interviene en la termorregulación. Clínicamente se clasifican en solitarios (90%) o múltiples (10%), siendo es­ tos últimos esporádicos o familiares. Se presenta un caso de glomangiomas múltiples familiares en una mujer de 23 años, forma poco frecuente de esta patología, y se realiza una revisión de los diferentes tumores glómicos, sus características clínicas, histo­ lógicas, diagnósticos diferenciales y tratamiento (Dermatol Argent 2005;11(2):92­96). Palabras clave: tumor glómico; glomangiomas múltiples; glomangiomioma. Abstract Glomus tumors are benign vascular neoplasms derived from the glomus body, specialized cutaneous arterio­venous anastomosis that act as temperature regulators. Traditionally, they have been classified as solitary (90%) or multiple (10%) being the last one sporadic or familial. A case of multiple familial glomangioma affecting a 23 years female old is presented, reviewing the diffe­ rent types of glomus tumors, their clinical features, histological aspects, differential diagnosis and treatment (Dermatol Argent 2005;11(2):92­96). Key words: glomus tumor; multiple glomangiomas; glomangiomyomas. Volumen XI ­ Nº 2 ­ 2005 Dermatología Argentina 93 Caso clínico A. P. Sexo femenino, 23 años de edad, sin antecedentes pato­ lógicos de importancia. Motivo de consulta: lesiones localizadas en región dorso­ lumbar y raíz de miembro inferior izquierdo. Enfermedad actual: refiere presentar desde la infancia lesio­ nes de coloración azul­violáceas, localizadas en dorso y mus­ lo izquierdo, que aumentaron en número y tamaño en forma proporcional al crecimiento; algunas de ellas son "sensibles" a traumatismos mínimos y a cambios de temperatura. Examen dermatológico: presenta en región paravertebral dorsolumbar derecha (Foto 1) y raíz de miembro inferior iz­ quierdo (Foto 2), múltiples lesiones pápulo­nodulares profun­ das, azul­violáceas a pardo­azuladas, de aproximadamente 4 mm de diámetro, con algunas lesiones adyacentes de aspecto maculoso, levemente depresibles, no pulsátiles, sensibles a la palpación. Antecedentes familiares: padre y dos de sus hermanas pre­ sentan lesiones de similares características (Foto 3). Diagnósticos presuntivos: glomangiomas múltiples familia­ res,blue rubber bleb nevus,malformaciones venosas,heman­ giomas. Exámenes complementarios de laboratorio: Sangre y ori­ na completo:normal;sangre oculta en materia fecal:negativo; ecografía abdominal: normal. Examen histopatológico: se observa a nivel epidérmico li­ gera hiperqueratosis. En dermis reticular se evidencia la pre­ sencia de espacios vasculares dilatados, revestidos por una única capa de células endoteliales aplanadas, rodeadas por células glómicas (Foto 4). Con la técnica de inmunohistoquímica antivimentina (Foto 5) y antiactina muscular se observa positividad en dichas células. Diagnóstico histopatológico: glomangiomas. Foto 1. Lesiones en región dorsolumbar derecha. Foto 2. Lesiones en raíz de miembro inferior. Foto 3. Lesión en mejilla derecha de la hermana mayor. Foto 4. Hematoxilina­eosina de biopsia cutánea (x50). Discusión Los tumores glómicos representan el 0,5 al 1,6% de todos los tumores de partes blandas. 1,2,5,8,9 Como ya se ha expresado an­ teriormente, se clasifican en solitarios y múltiples. La forma solitaria se presenta en pacientes entre la tercera y la cuarta década de la vida, como una pápula o nódulo dérmi­ co o subcutáneo de menos de un centímetro de diámetro, fir­ me,de coloración púrpura a rojo­azulada. Su ubicación prefe­ rencial es en manos y región subungueal, afectando más en este caso el sexo femenino; también se puede observar en otras localizaciones como, por ejemplo, piernas, rodillas, re­ gión poplítea, mediastino, colon, tráquea, mucosas y hue­ sos. 1­3,6­10 La mayor frecuencia de estos tumores en las manos se puede explicar por el gran número de células glómicas en esta localización. Su aparición en las áreas restantes, que no poseen células glómicas, tendría su origen en la diferen­ ciación a partir de células mesenquimáticas pluripotencia­ les de células musculares lisas o de células glómicas ectó­ picas. 3,10 Uno de los atributos fundamentales de este tumor es el dolor, de características paroxísticas en relación a cambios de temperatura, especialmente al frío, y estímulos táctiles. 1,2,6,9 El mecanismo por el cual se produce el dolor aún no está definido; al respecto están planteadas diferen­ tes hipótesis: a) participación de la sustancia P, porque ha sido identificada en las fibras nerviosas presentes en estos tumores, b) riqueza de fibras nerviosas del tumor, c) núme­ ro de células glómicas que rodean a las fibras nerviosas, d) desgranulación de células mastocitarias (opinión contro­ vertida, ya que hay informes de tumores glómicos sin incre­ mento de estas células), e) estímulo hormonal como factor desencadenante, avalado por la manifestación de esta pato­ logía durante el embarazo y el aumento de su sintomatolo­ gía en el período premenstrual. 3,10 Los tumores glómicos múltiples, también llamados gloman­ giomas, son más frecuentes en edades más tempranas de la vida, principalmente en la niñez y la adolescencia, con lige­ ro predominio en el sexo masculino. Se presentan como nó­ dulos blandos, azulados, en número de dos a cien o más, agrupados en un área anatómica, generalmente miembros (forma localizada o regional) o distribuidos por todo el te­ gumento (forma diseminada), afectando preferentemente tronco y extremidades superiores. En general los gloman­ giomas tienen menos síntomas (dolor, prurito, decoloración intermitente) que el tumor glómico solitario, y en ocasiones se presentan en forma conjunta lesiones sintomáticas y asintomáticas. 6­9 Es interesante mencionar que algunos pa­ cientes con formas generalizadas extensas pueden mostrar evidencias del síndrome de Kassabach­Merritt. 2,8,10 El 60% de los casos tiene historia familiar positiva; el patrón de heren­ cia más probable es el autosómico dominante con pene­ trancia incompleta y expresividad variable. 2,5 Mediante estu­ dios genéticos se ha identificado al gen de la glomangioma­ tosis múltiple en el cromosoma 1p21­22, locus denominado VMGLOM; su mutación originaría malformaciones vascula­ res con presencia de células glómicas 9 En la bibliografía, los glomangiomas cutáneos y los paragan­ gliomas del cuerpo carotídeo, glomus yugular y cuerpo va­ gal son llamados "tumores glómicos". Blume­Peytavi y col. 11 sugieren que el término común de "tumores glómicos" es engañoso y debe ser abolido por dos motivos: a) el origen genético diferente de ambas entidades, ya que los gloman­ giomas múltiples se asociaron con alteraciones del cromo­ soma 1p21­22 y los paragangliomas con alteraciones del cromosoma 11q23, y b) su derivación histológica, pues los glomangiomas se originan de células musculares lisas y los paragangliomas del sistema de células APUD. En 1990, Landthaler y col. describieron una variante de tu­ mor glómico: la forma congénita en pseudoplaca. Ésta se presenta desde el nacimiento como numerosas pápulas ro­ jo­azuladas agrupadas en placas solitarias o múltiples que miden entre 10 y 20 cm, aumentan de tamaño con el creci­ miento del niño y generalmente son indoloras. Durante la pubertad, pueden aparecer lesiones en sitios distantes de la lesión primaria, así como sufrir transformación verrugosa e involución central espontánea. Se ha observado su asocia­ ción con malformaciones y complicaciones locales y sisté­ micas. 2,3 Consideramos importante la mención, en la bibliografía consultada, del desarrollo de un glomangiosarcoma a partir de un tumor glómico solitario preexistente 12 y la comunica­ ción realizada por Chevrant­Breton y col. 13 de la ocurrencia de neoplasias internas en un paciente con glomangiomas múltiples de aparición tardía, motivo que llevó a los autores a plantearse si los glomangiomas no serían un marcador cu­ táneo de enfermedad subyacente. Volumen XI ­ Nº 2 ­ 2005 Dermatología Argentina 94 Foto 5: Inmunohistoquímica anti­vimentina (x50). Volumen XI ­ Nº 2 ­ 2005 Dermatología Argentina 95 Histopatología Los tumores glómicos se clasifican en tres variedades depen­ diendo de la proporción de células glómicas, vasos sanguí­ neos y tejido muscular liso; éstas son tumor glómico, gloman­ gioma y glomangiomioma, respectivamente. 2,5,8 La imagen característica del tumor glómico es la de una le­ sión de localización dérmica bien circunscrita, compuesta por pequeños y numerosos espacios vasculares revestidos por fino endotelio, rodeado por varias capas de células epite­ lioides correspondientes a células glómicas pequeñas,unifor­ mes, de citoplasma eosinófilo y núcleo central redondo a oval.También se identifican masas de células glómicas no re­ lacionadas con estructuras vasculares. El estroma circundan­ te es de tipo hialino o mixoide. Son mayormente encapsula­ dos y presentan abundantes fibras nerviosas no mielinizadas y mastocitos. 1­3,8,10,14 La uniformidad de las células neoplásicas y su falta de pleomorfismo son atributos característicos del tumor glómico. 9,10 Los glomangiomas son lesiones menos circunscriptas con grandes espacios vasculares irregulares de tipo cavernoso, ta­ pizados por una única hilera de células endoteliales rodeada por una o pocas filas de células glómicas que pueden estar ausentes en parte de la pared; su número es mucho menor que el que se observa en el tumor glómico solitario. Pueden presentar trombosis, no son encapsulados y tienen menor cantidad de fibras nerviosas en el estroma, lo que puede ex­ plicar su menor sintomatología. 1­3,8,10,15,16 El glomangiomioma es el tipo menos frecuente. Es similar al tipo clásico,pero en algunas áreas se evidencia una transición entre las células glómicas y las células musculares lisas de as­ pecto fusocelular con fascículos de fibras musculares lisas próximas a los canales vasculares. El estroma conectivo peri­ tumoral incluye fibras nerviosas. 2,8 Con técnica de inmunohistoquímica, las células glómicas ex­ presan positividad para actina, vimentina y miosina, específi­ cas de músculo liso. La positividad para desmina es variable y ha sido descrita por algunos autores. 3,8­10,15 Los marcadores en­ doteliales como el factor vonWillebrand,Ulex europeus y an­ tígeno retardado factor VIII resaltan los espacios vasculares, pero son uniformemente negativos en las células glómicas. 2 Ultraestructuralmente las células glómicas se observan poli­ gonales o redondeadas, con núcleo redondo y nucléolo pro­ minente. Su superficie está cubierta por una lámina basal densa y en el citoplasma se evidencian filamentos similares a los de actina, numerosos y bien orientados, con cuerpos den­ sos típicos que ocasionalmente terminan en placas densas en la membrana celular. 2,7 A causa de estos hallazgos son consi­ deradas células musculares lisas modificadas. 7,8,10 Diagnósticos diferenciales En el tumor glómico solitario se plantea el diagnóstico dife­ rencial con el nevo azul, fibrohistiocitoma,hemangiopericito­ ma,melanoma maligno,quiste dermoide,granuloma piógeno, y también con tumores dolorosos como el angioma en pena­ cho, el espiroadenoma ecrino, la hiperplasia neuromatoide y los leiomiomas. 2,9 Los glomangiomas múltiples deben diferenciarse principal­ mente del nevo azul en tetina de goma (blue rubber bleb ne­ vus), síndrome de Maffucci, hemangiomas y malformaciones venosas. 2,9,15 El blue rubber bleb nevus se caracteriza por la presencia de múltiples angiomas cavernosos en la piel asocia­ dos con angiomas del tracto digestivo; en general es transmi­ tido mediante un patrón autosómico dominante. Las lesiones cutáneas son clínicamente indistinguibles de los glomangiomas e incluso pueden ser dolorosas, y las lesiones de intestino delgado condicionan hemorragias a repetición y anemia crónica.Histoló­ gicamente se observan espacios vasculares amplios e irregulares con una sola capa de células endoteliales y sin células glómicas, por lo que la biopsia de piel es uno de los métodos complemen­ tarios que permite,de una forma sencilla y poco invasiva,estable­ cer el diagnóstico diferencial. 1,2,9 Tratamiento Sólo se considera necesario en aquellos casos sintomáticos o por razones estéticas. 9 Se han planteado múltiples opciones terapéu­ ticas: láser de argón y de dióxido de carbono,de utilidad en las le­ siones superficiales; 8 escleroterapia,que disminuye el color de al­ gunas lesiones y probablemente también el sangrado en cirugías ulteriores; 15 y la extirpación quirúrgica, considerada la terapéuti­ ca de elección,aunque no debemos despreciar las cicatrices ines­ téticas que podrían resultar de ellas. 1,2,9,15 Conclusiones Nos pareció de interés comunicar este caso de glomangiomas múltiples familiares ya que es una rara forma de manifestación de tumor glómico. Destacamos la sintomatología (generalmente au­ sente en esta forma clínica) que presentaba la paciente,y también los antecedentes familiares,que estarían fundamentando la trans­ misión autosómica dominante con penetrancia incompleta y ex­ presividad variable. Mara Lorena Ivanov: Calle 56 N° 1612 ­ La Plata ­ Pcia. de Buenos Aires ­ Rep.Argentina. E­mail: maraivanov@yahoo.com.ar Volumen XI ­ Nº 2 ­ 2005 Dermatología Argentina 96 1. Marcoval Caus J, Pagerols Boni­ lla X, Jucgla Serra A y col. Glo­ mangiomas múltiples familiares. Actas Dermosifiliogr 1991; 82:33­ 35. 2. Calduch L, Monteagudo C, Martínez­Ruiz E et al. Familial ge­ neralized multiple glomangiom­ yoma: report of a new family, with immunohistochemical and ultrastructural studies and review of the literature. Pediatr Derma­ tol 2002;19:402­408. 3. Carvalho VO, Taniguchi K, Gi­ raldi S, et al. Congenital plaqueli­ keglomus tumor in achild. Pedia­ tr Dermatol 2001;18:223­226. 4. Kapur N, Lambiase P, Rakhit RD, et al. 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Galindo M J Rheumatol 2005;32:188­90 LF Estudiando sólo 11 de 200 genes que pertenecen al sistema interferón, se en­ contraron 2 con clara conexión con lupus eritematoso sistémico: tirosinquinasa 2 (TYK 2) y factor 5 de regulación de inter­ ferón (IRF 5), lo que confirma las investi­ gaciones de este grupo de científicos de la Uppsala University en Suecia. Rönnblom L Am J Hum Genet 2005;76:528­31 LF * * * Volumen XI ­ Nº 2 ­ 2005 Dermatología Argentina 98 Introducción Tuvimos la oportunidad de observar dos pacientes de 3 años de edad,con máculas negras en distintas regiones del cuerpo, provocadas por el contacto directo con la oleorresina presen­ te dentro de las hojas y frutos verdes del arbusto Rhus succe­ dánea o Toxicodendron (Fotos 1, 2 y 3). Dicha oleorresina contiene un químico conocido como urushiol, que penetra en piel y mucosas rápidamente.Al combinarse con aire y su­ frir luego una serie de modificaciones químicas dentro de la epidermis, la zona del contacto toma color negro. Casos clínicos Caso 1 Niña de 3 años, argentina, sin antecedentes de importancia, sin medicación previa, que consultó por presentar máculas negras bien delimitadas en región frontal, supralabial,mentón Dermatitis de contacto por plantas. A propósito de dos casos por Rhus succedánea Contact dermatitis caused by plants. Report of 2 cases by Rhus succedanea Julieta Ruiz Beguerie**, Raúl Valdez* *Jefe del Servicio de Dermatología. ** Médica de planta de Dermatología. Hospital Universitario Austral. Fecha recepción: 10/2/05 Fecha aprobación: 31/3/05 Resumen Las fitodermatosis causadas por diversas plantas son reconocidas mundialmente. Su típica presentación clínica es la de pápulas agrupadas, eritema o vesículas con un patrón generalmente lineal. Sin embargo, las manchas negras por fitodermatitis son mu­ cho menos frecuentes y a veces plantean un desafío diagnóstico interesante, como en los dos casos comunicados en este artícu­ lo. Se realizó un esfuerzo por entender mejor y categorizar este extraño e interesante fenómeno escasamente descrito en la li­ teratura, del depósito negro en lesiones cutáneas, únicamente observado por el arbusto de Rhus (Toxicodendron) 1 (Dermatol Argent 2005;11(2):98­104). Palabras claves: Rhus; Toxicodendron; dermatitis de contacto. Abstract The phytodermatosis caused by different plants are known worldwide. Its usual clinical presentation is of clustered papules, eryt­ hema or vesicles usually with a linear pattern. Nevertheless, the black spots caused by phytodermatosis are much less frequent to see and many times they pose an interesting diagnosis challenge, as in both reported cases in this article. We did an effort to better understand and categorize this strange and interesting phenomenon seldom described in the literature, of the black de­ posit in skin lesions, only observed by the Rhus (Toxicodendron) plant (Dermatol Argent 2005;11(2):98­104). Key words: Rhus, Toxicodendron, contact dermatitis. Volumen XI ­ Nº 2 ­ 2005 Dermatología Argentina 99 y ambas palmas, de 48 horas de evolución. Las máculas me­ dían entre 4 y 8 mm de diámetro y no habían sufrido modifi­ cación alguna desde su aparición. Eran asintomáticas e impo­ sibles de eliminar con agua y jabón o alcohol.A los 5 días de la aparición de las lesiones, la niña manifestó ardor en la zo­ na afectada,eritema perilesional y ampollas claras,en cuya su­ perficie se hallaba la mácula negra. Posteriormente, el techo se desprendió en forma espontánea, con leve sangrado. Al sexto día, únicamente se observaban lesiones eritematosas con costra hemática y disminución del ardor. Fue tratada con cremas con vitamina A y factor de protección solar 65; la piel se normalizó a los 20 días del contacto sin dejar cicatriz. Caso 2 Niña de 3 años, argentina, sin antecedentes patológicos de importancia, ni medicaciones previas, que consulta por pre­ sentar máculas negras en abdomen y palmas de 48 horas de evolución luego de haber jugado con hojas de arbustos en el jardín de su casa en el conurbano bonaerense.A las 36 horas aumentó la intensidad del color, apareciendo prurito intenso generalizado,edema facial, eritema y ampollas claras en abdo­ men fuera de las máculas negras. Fue tratada con antihistamí­ nicos (difenhidramina jarabe), protector solar y crema con vi­ tamina A. El cuadro involucionó en 15 días. Discusión La familia Rhus, también llamada poison ivy, oako sumac, tie­ ne una sustancia química denominada urushiol; es una pe­ queña molécula que se encuentra en la laca que emana de la incisión hecha en el tronco, hojas, frutos o flores. 1,2 El urus­ hiol es una oleorresina,compuesta por una mezcla de cateco­ les con 15 o 17 carbonos en la posición 3 de la cadena.El per­ teneciente a la planta de Rhus es de 15 carbonos (3­n­penta­ Foto 1. Manchas negras en ambas palmas, antebrazo y cara de las pacientes. Foto 2. Manchas negras en cara con 6 días de evolución. Foto 3. Imagen del árbol Rhus succedánea. decilcatecoles). 3 Esta sustancia penetra rápidamente en piel y mucosas combinándose con proteínas cutáneas, formando de esta manera un complejo oleorresina­proteína. Éste sería re­ conocido por el sistema inmune como compuesto extraño, dando así una reacción de hipersensibilidad retardada. 4,5 El oscurecimiento en la piel es producido por la enzima tiro­ sinasa de los melanocitos epidérmicos. Puede persistir en ro­ pas, instrumentos y debajo de las uñas por meses, y producir dermatitis en otras personas que no han tenido contacto di­ recto con la planta. El oscurecimiento de la oleorresina ocurre al entrar en con­ tacto con el aire (no con el sol) por una modificación química en el catecol alcalino que requiere la presencia de tirosinasa, oxíge­ no, dopa­oxidasa y humedad. Este viraje de color en la laca, de blanco transparente hacia el negro, fue descrito por un botánico sueco,Peter Kalm,en su libro Peter Kalm's travel in North Ame­ rica, en el año 1700. 4 Otras oleorresinas, entre ellas la del pino, también tienen acciones tanto irritantes como alergénicas. El urushiol actuaría como un alergeno y al mismo tiempo co­ mo un irritante con efecto cáustico. De muchas especies de la familia Anacardiaceae, es bien conocido su material tóxico mediado por el 3­pentadecilcatecol,un irritante primario que produce lisis celular. Se puede observar la reacción alérgica, mediada por células, a las 6 horas del contacto, aunque gene­ ralmente aparecen entre las 24 y las 72 horas.Lo más frecuen­ te de observar es eritema, placas urticarianas, vesículas y/o ampollas claras con un patrón lineal típicamente descrito pa­ ra las fitodermatosis. 6,7 De los casos informados en la bibliografía mundial, en muy pocos la manifestación inicial fueron lesiones negras,maculo­ sas, asintomáticas, que no se pueden quitar con ninguna sus­ tancia. Esto fue lo ocurrido en nuestras dos pacientes. El co­ lor negro empieza a observarse a los 5 minutos del contacto directo con la oleorresina del interior de la planta, la cual flu­ ye por canales conectados por todo el arbusto. 8 La piel com­ prometida oscurecida puede rodearse de un eritema.El color oscuro y la dureza de la laca en la piel se hace aún más evi­ dente hacia las 72 horas de la exposición. 8,9 A los 10 días aproximadamente el color negro desaparece al destecharse la vesícula o ampolla formada, dejando al descubierto una piel eritematosa asintomática o sangrado (como en el caso número 1); luego se produce hiperpigmentación o hipopig­ mentación residual durante unos días o semanas, sin dejar ci­ catriz. El urushiol no se puede eliminar con el lavado de la ro­ pa y puede producir dermatitis al tomar contacto con ella in­ cluso meses después. 4 Guin sugiere un práctico test, llamado the black­spot test (que se tuvo oportunidad de realizar), para comprobar si real­ mente se trata de una especie perteneciente al grupo de Rhus. Se tomaron con guantes muestras de hojas y frutos del mismo arbusto con el que tuvieron contacto las dos pacien­ tes. Se rompieron, y al hacer contacto la resina con el aire y la humedad, se pasaron sobre un papel blanco comprobando la aparición, en minutos, de un color negro. 10 Este test sirve para descartar posibles diagnósticos diferenciales como ne­ vus melanocíticos, melanoma y manchas negras por alguna otra planta (mango,cajú,pimientos,etc.) o producto químico (marcador indeleble, barniz, pintura, tatuajes). En la biopsia (pocas veces realizada en los casos comunica­ dos a nivel mundial y en ninguno de los nuestros, ya que el diagnóstico es clínico y evolutivo) de las lesiones de color ne­ gro por contacto con Rhus succedánea, se observa a nivel de la epidermis un material amorfo amarillento depositado en el estrato córneo, 9 así como queratinocitos necrosados, infiltra­ ción de neutrófilos y algunos eosinófilos.También aparecen queratinocitos balonizados, vesículas subcórneas, infiltración mixta de mononucleares y polimorfonucleares, y un infiltra­ do denso superficial y profundo perivascular. Hay tinciones diagnósticas especiales con Schmorl férrico o con aceite rojo O, que producen un color amarillento. 1 Las fitodermatitis producidas por arbustos de la familia del Rhus se pueden encontrar en zonas del mundo con climas subtropicales y templados. Existen 150 especies del género Rhus. Cinco de ellas se hallan en países orientales. 6 En nues­ tro país existen las variedades de Rhus succedánea y R. typhi­ na.El Rhus compone parte de la gran familia de las Anacardia­ ceae. Otros miembros de esta familia son los cajú, los mangos y el zumaque venenoso. 11 El Rhus llega a medir entre 8 y 12 metros de altura, mantiene prácticamente todo el año su co­ lor verde oscuro, aunque algunas especies toman en el otoño un color rojizo. Presentan una oleorresina dentro de práctica­ mente todo su tronco,hojas, flores y frutos amarillentos y ver­ dosos. Este arbusto era utilizado en China en el año 2255 a.C.La der­ matitis por contacto con ella fue descrita en el año 453 a.C. Se usaba para decoración de muebles,pisos y ornamentos en todo el este asiático (Corea, China y Japón, principalmente). En la actualidad se lo sigue utilizando como medicina alterna­ tiva para dolencias gastrointestinales. 6,12 El primer informe publicado lo realizó Mc Nair, en 1923. 9 Le siguieron unas pocas publicaciones sobre el mismo tema. En Europa, el arbusto Rhus únicamente se lo puede encon­ trar en jardines botánicos. 13 En Estados Unidos es común ha­ llarlo en los bosques de la costa Este. En nuestro país se pue­ de encontrar en prácticamente todos los grandes viveros y también en jardines plantado con fines decorativos por per­ sonas que desconocen su peligro, como ocurrió en los 2 ca­ sos que estamos comunicando. El tratamiento de la mancha negra es el mismo que el de la dermatitis típica por Toxicodendron: antihistamínicos para el prurito y corticoides locales (principalmente propionato de clobetasol) o sistémicos ante cuadros graves. 14 Se ha compro­ bado experimentalmente que la formación de vesículas se re­ duce rápidamente al colocar antes de las 12 horas del contac­ Volumen XI ­ Nº 2 ­ 2005 Dermatología Argentina 100 Volumen XI ­ Nº 2 ­ 2005 Dermatología Argentina 101 to el ungüento de clobetasol 0,05%. 15 Se debe tranquilizar al paciente o a sus padres explicándoles que, por su ubicación únicamente a nivel de la capa córnea,no quedará cicatriz y la piel retomará sus características normales en aproximada­ mente 15 días. 4 Lo más importante es descartar su ingesta, ya que ésta es de mayor gravedad y requiere derivación urgente a una guardia hospitalaria o un centro toxicológico adecuado. Para el tratamiento preventivo se postula a una sustancia co­ nocida como organoclay, un producto químico presente en concentraciones del 2 y 3% en aerosoles de desodorantes y antitranspirantes.También se encuentra en pinturas, tintas y lubricantes. Parece actuar como un protector tópico, previ­ niendo la dermatitis por Rhus durante 24 horas. Esto fue de­ mostrado en un estudio doble ciego en Norteamérica en 1989, con una protección del 95,3%, en comparación con bentonita, kaolín y siliconas. Este resultado merecería ser es­ tudiado en mayor profundidad ya que el estudio fue realiza­ do experimentalmente, solo con tests cutáneos con urus­ hiol. 16 Otro químico sugerido como tratamiento preventivo es el quaternium 18­ bentonita, cuyo mecanismo de acción es desconocido; se presume que interferiría en la absorción cu­ tánea del alérgeno por bloqueo físico. Se encuentra presente en cosméticos y bronceadores. Las lociones petroladas con vitaminas A,D y E y siliconas tam­ bién se indican como preventivos. Ninguna de las sustancias anteriormente mencionadas fue aún aprobada por la FDA de los Estados Unidos. 3 Cuadro 1. Plantas y arbustos silvestres tóxicos. 18 Nombre vulgar Yerba mora Dulcamara Floripondio Chamico Veratro verde Veratro o eleboro blanco Fitolaca Hierba carmín Podofilo Zumaque venenoso Rhus sucedáneo Roble venenoso Estrella federal Cicuta virosa o menor Cicuta mayor o gran cicuta Jequiriti Nombre científico Solanum nigrum Solanum dulcamara Datura arborea Datura ferox Veratrum viride Veratrum albuumil Phytolaca sp. Podophylum sp. Toxicodendron sp. Euphorbia sp. Cicuta virosa L. Conium maculatum Abrus precatorius Principio activo Atropina, solamina y glu­ coalcaloides relacionados Escopolamina Alcaloides del veratrum Resina símil podofilotoxina Podofilotoxina Urushiol Princ. ácrido desconocido Cicutoxina Conuna Fitotoxina abrina ormosina Síntomas/signos Mucosas secas, midriasis y pérdida de la acomodación, calor, rubefac­ ción, hipertermia y convulsiones. Idem anterior Irritación gastrointestinal, depre­ sión respiratoria y cardiovascular Vómitos, sudoración, cólicos, diar­ rea, depresión SNC. Neuropatía, vómitos, cólicos, diar­ rea, somnolencia, alteración visual. Dermatitis, prurito, ampollas claras, irritación mucosa, manchas negras en piel, irritación gastroin­ testinal. Severa irritación de mucosas. Salivación, náuseas, vómitos, diar­ rea, alteración del sensorio, con­ vulsiones, coma, muerte por paráli­ sis respiratoria. Idem anterior Sensación de ardor en boca y gar­ ganta, depresión del centro vaso­ motor, colapso vascular. Volumen XI ­ Nº 2 ­ 2005 Dermatología Argentina 102 Cuadro 2: Plantas tóxicas: flores y plantas ornamentales. 18 Nombre vulgar Filodendro Begonia Caña del mudo, Caladio homeopático Oreja de elefante Potos Cala Laurel rosa Dedalera Lirio de los valles Junquillos, narciso Azucena Lirios Hierba de la golondrina Hierba del viento, pulsatilla Nombre científico Philodendron sp. Caladium sp. Dieffenbachia sp Colocasia sp. Sindapsus aureus Zantedeschia aethioopica Nerium oleander Digitalis purpúrea Convallaria majalis Narcissus pseudonarcis­ sus L. y otras Amarylidaceae Hipeastrim vittatum Iris sp. Euphorbia sp. Anémona sp. Principio activo Oxalatos Oxalatos Oxalatos Oxalatos Oxalatos Oxalatos Glucósidos cardiotóxicos Idem anterior Idem anterior Licorine (alcaloide) Licorine (alcaloide) Resina símil podofilotoxina Principio ácrido. Aglucón porto anemonima Síntomas/signos Irritación mucosa bucal y faríngea, edema. Gastroenteritis, hipocal­ cemia Idem anterior Idem anterior Idem anterior Idem anterior Idem anterior Irritación de mucosas. Toxicidad cardiovascular. Aumento del potasio. Idem anterior Idem anterior Vómitos y diarreas Vómitos y diarreas. Irritación de mucosas, gastroenteritis Irritación de mucosas y gastroenteritis Irritación de mucosas, gastroenteritis Cuadro 3: Dermatitis de contacto por plantas (DCP). 17,19 DCP irritativa: 1) Irritación mecánica: a) cactus, b) opuntia, c) cereus, d) palmera, e) rosa (Rosa centifolia), f) cardo (Argemone me­ xicana), g) liliaceae (Asparagus plumosum) 2) Irritación química: a) oxalato de calcio (Malva sylvestris, Ananas canosus) b) tiocianatos (Brassica integrifolia y oleracea), c) látex (Euphorbia, Jatropha gossypufolia), d) capsaicina (Capsicum annuum y frutescens ), e) ácido ana­ cárdicco (castaña de cajú), f) yodo (Echinodorus macrophyllus) g) podofilina (Podophyllum peltatum ) etc. 3) Urticariantes: a) ortiga (Cnidosculos urens), b) Plantas frutales (limón, lima, frutilla, tomate, soja, jengibre, bata­ ta, melón, damasco, paltas, mamón, etc.) DCP alérgica: 1) Ajo, cebolla, cebolla de verdeo, Rhus, Ginkgo biloba, eucaliptos, malva, jazmín, canela, vainilla, jengibre, menta, tomillo, aloe vera, tulipanes, crisantemos, bálsamo. Fitofotodermatitis: 1) Furocumarinas (psoralenos 5­MOP u 8­MOP): limón, mandarina, higos, canela etc. Volumen XI ­ Nº 2 ­ 2005 Dermatología Argentina 103 Conclusión La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que el 80% de la población mundial utiliza a las plantas como medi­ cina. Las dermatitis de contacto por plantas representan un importante problema para la salud. En China, las provocadas por plantas usadas para medicina casera representan el 17,3% del total de dermatitis de contacto y en Europa el porcentaje sería del 5 al 10%. 17 La jardinería es un hobby en expansión que cuenta con nu­ merosos adeptos adultos, pero que motiva a una alarma por las intoxicaciones por plantas que sufren los menores de 5 años. Por esto, el dermatólogo deberá tener conocimientos sobre el grupo de plantas tóxicas (de crecimiento en interio­ res o exteriores) por las manifestaciones cutáneas (las cono­ cidas fitodermatitis lineales a las que se agregan las manchas negras que tanto asustan al paciente),por el riesgo que repre­ senta su ingesta o por la aspiración como cuerpo extraño. Los dos casos comunicados aquí fueron muy interesantes en su seguimiento y desafiantes en su diagnóstico.Aún se están estudiando tratamientos preventivos para aquellas personas que por su trabajo o pasatiempo tengan contacto con estas plantas, a través de dos mecanismos: inactivación del tóxico o inhibición de su penetración en la piel. Julieta Ruiz Beguerie: Av. Perón 1500, Derqui -- Prov. de Buenos Aires -- Rep.Argentina. E­mail: jruiz@cas.austral.edu.ar Cuadro 4. Clínica dermatológica relacionada con plantas 17,20 Eczemas irritativos o alérgicos Queilitis perioral Estomatitis Queilitis angular Eritrodermias Conjuntivitis Dermatitis de Berloque Urticarias Erupción polimorfa solar Reticuloide actínico Paroniquia Vasculitis leucocitoclástica Pápulas verrugosas Hipopigmentación y acromia vitiligoide Eritema polimorfo Reacciones granulomatosas 1. Hurwitz RM, Rivera HP, Guin JD. Black­spot poison ivy dermati­ tis. An acute irritant contact der­ matitis superimposed upon an allergic contact dermatitis. Am J Dermatopathol1984;6:319­322. 2. Rademaker M, Duffill MB. Toxi­ codendron succedaneum (Rhus tree), New Zealand `s poison ivy. Contact dermatitis 1995;33:357­ 358. 3.MarksJGJr,FowlerJF,SheretzEF et al. Prevention of poison ivy and oak allergic contact dermatitis by quaternium­ 18 bentonite. J Am Acad Dermatol 1995;33:212­216. 4. Kurlan JG, Lucky AW. Black spotpoison ivy: a report of5 cases and the review of the literature. 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Bruch Igartua E, Hi­ ga J, Lazcano R. Editorial Akadia 1993, Buenos Aires. pp. 323­330. 19. Juckett G. Plant dermatitis. Possible culprits go far beyond poison ivy. Postgrad Med 1996; 100:159­63,167­171. 20. García Doval I, Rodriguez Fe­ rreiro B, Pereiro Ferreiros MM. Casos para el diagnóstico: lesión eritematosa en el tronco. Fitoder­ matitis. Piel 1997;11:223­224. La papulomatosis linfomatoidea (PL) se ve entre los 30 y 40 años de edad y oca­ sionalmente en niños. Puede asociarse con enfermedad linfoproliferativa, pero raramente con linfomas extranodales. Se comunica el caso de un hombre que tu­ vo PL a los 3 años de edad que persistió en la edad adulta; el paciente desarrolló posteriormente un linfoma de duodeno. El linfoma remitió con el tratamiento instituido, pero no así la PL. Perna AG Clin Lymphoma 2004;5:190­3 LF La calpastatina es un inhibidor endóge­ no de la calpaína, proteasa que regula la inflamación. Un autoanticuerpo contra calpastatina fue identificado como espe­ cífico en la artritis reumatoidea y se en­ cuentra también presente en la psoriasis. Matsushita Y Clin Exp Immunol 2005;139:355­62 LF El tiamazol, una droga antitiroidea, ha sido ya comunicada por estos autores co­ mo muy efectiva en el tratamiento de la psoriasis. Se afirma el concepto y se insis­ te en la relativa seguridad de esta medi­ cación. Hasegawa M J Dermatol 2004;31:794­7 LF * * * Estimado lector: si desea publicar un trabajo, la bibliografía que lo acompaña deberá estar citada en el texto, como superíndice. Las referencias, numeradas por orden de aparición, estarán separadas por comas y, si son correlativas, separadas por guiones. Ejemplo: en lugar de (1,2,3,4) se debe poner: (1­4) Reglamento de Publicación (Dermatol Argent 2005;11(2):98­104). Volumen XI ­ Nº 2 ­ 2005 Dermatología Argentina 107 Introducción El carcinoma de células basales (CCB) es una neoplasia fi­ broepitelial maligna de lento crecimiento que, aunque rara­ mente produce metástasis, tiene alto porcentaje de destruc­ ción local y elevada morbilidad. El tricoepitelioma es un tu­ mor fibroepitelial benigno, que puede presentarse en forma Tricoepiteliomas y carcinomas basocelulares Trichoepitheliomas and basal cell carcinoma María Inés Diambra*, Andrea Molezzi**, Pablo Brea*, Alejandra Abeldaño***, María Cristina Kien****, Graciela Pellerano***** *Médicos dermatólogos. **Médica cursista 3º año Cursos de Médicos Especialistas en Dermatología SAD. ***Médica dermatólo­ ga. Médica de Planta. Encargada docente Dermatología ­ Fac. Med. UBA. ****Médica dermatopatóloga. *****Médica der­ matóloga. Jefa Unidad Dermatología. Hospital General de Agudos "Dr. Cosme Argerich". Fecha recepción: 15/11/04 Fecha aprobación: 28/3/05 Resumen El caso presentado corresponde a la coexistencia de tricoepiteliomas múltiples y carcinoma de células basales (CCB). Se destaca el carácter familiar de los tricoepiteliomas, ya que tres hermanos de la paciente presentan lesiones de localización y de características similares. El motivo de consulta de nuestra paciente fue la aparición de nuevas lesiones y su crecimiento, llegando a ser un desafío para nosotros lograr un tratamiento cosméticamente aceptable. En este caso como en otros descritos en la bibliografía resulta difícil demostrar si el desarrollo de carcinomas de células basales es independiente de los tricoepiteliomas. Se recomienda el seguimiento periódico de los pacientes con tricoepiteliomas múltiples ya que no siempre se trataría de una condición benigna (Dermatol Argent 2005;11(2):107­111). Palabra clave: carcinoma de celulas basales; tricoepiteliomas. Abstract This case report shows the coexistence of multiple trichoepitheliomas and basal cell carcinoma. The familial presentation of trichoepitheliomas is considered since our patient had three brothers with tumors of similar location and characte­ ristics. The occurrence of new lesions and their growth brought the patient to consult. Their treatment presented the challenge of achieveing an aest­ hetically acceptable result. In this case, as is reported elsewhere, the independence of the development of basal cell carcinoma from trichoepithelioma is difficult to prove. We recommend a periodic follow­up of patients with multiple trichoepitheliomas as not all of them would be of a benign nature (Dermatol Argent 2005;11(2):107­111). Key words: basal cell carcinoma; trichoepitheliomas. Volumen XI ­ Nº 2 ­ 2005 Dermatología Argentina 108 solitaria o múltiple, esta última en un contexto familiar. El tri­ coepitelioma desmoplásico es una variante descrita hace más de veinticinco años, que se confundió con formas queratósi­ cas de epitelioma basocelular cordonado.El CCB y los tricoe­ piteliomas son diagnósticos diferenciales clásicos en derma­ topatología. La coexistencia de ambas entidades ha sido des­ crita, aunque la transformación maligna del tricoepitelioma es muy rara. Se presenta un caso de asociación de tricoepiteliomas y de carcinomas basocelulares y se realiza una revisión de la bi­ bliografía. Caso clínico Paciente de sexo femenino de 68 años, quien consulta por presentar lesiones en dorso de nariz, surco nasogeniano y mentón de varios años de evolución. No presenta antece­ dentes personales de importancia. Como antecedentes fa­ miliares refiere que tres de sus hermanos tienen lesiones similares en cara. Al examen físico se observan tres lesiones tumorales, he­ misféricas, color rosado de 0,5­1 cm de diámetro aproxi­ madamente, de superficie lisa, surcadas por telangiecta­ sias, una de ellas pigmentada, asintomáticas, localizadas en Foto 1. Tricoepiteliomas y epiteliomas basocelulares en sur­ cos nasogenianos. Foto 2. Tricoepiteliomas en surco naso­ geniano izquierdo. Foto 3. Lesión lobulada constituida por células basaloides con numerosos quis­ tes córneos. Volumen XI ­ Nº 2 ­ 2005 Dermatología Argentina 109 el dorso de la nariz.También se observan múltiples pápulas color piel de 0,5 cm de diámetro, superficie lisa, algunas um­ bilicadas, consistencia firme, con tendencia a confluir, locali­ zadas en surcos nasogenianos y mentón (Fotos 1 y 2). El res­ to del examen físico es normal. Se realizó biopsia incisional de las lesiones de nariz y mentón que reveló: 1) Lesión lobulada constituida por células basaloi­ des con disposición periférica en empalizada, masa tumoral rodeada de estroma mucinoso.Exhibe quistes córneos. 2) Ni­ dos de células basaloides. Epidermis adelgazada. (Fotos 3 y 4) Discusión Los tricoepiteliomas son tumores benignos del folículo pilo­ so, de histogénesis discutida.Afectan especialmente cuero ca­ belludo, cara, cuello y espalda. Se presentan en forma solita­ ria o múltiple, esta última de carácter heredofamiliar y de transmisión autosómica dominante. Existe una variante descrita por Brownstein y Shapiro en 1977, el tricoepitelioma desmoplásico, conocido también co­ mo hamartoma epitelial esclerosante, el cual se confundió con formas queratósicas de epitelioma basocelular cordona­ do. 1 Clínicamente se presentan como pequeñas lesiones tumora­ les múltiples, que hacen aparición en la infancia o en la pu­ bertad y se comportan como lesiones asintomáticas de lento crecimiento. El carcinoma basocelular es un tumor maligno que, aunque raramente produce metástasis, tiene alto potencial de des­ trucción local. Es la neoplasia de piel más frecuente. 2­5 Brooke y Fordyce, hacia el año 1892, fueron los primeros en describir los tricoepiteliomas familiares como epithelioma adenoides cysticum. 6 Durante el año 1894,White y Jarisch señalaron el desarrollo de epiteliomas basocelulares sobre lesiones de tricoepitelio­ mas. Hacia el año 1959, Howell y Caro establecieron un síndrome hereditario, raro, denominado síndrome del nevo basocelu­ lar, compuesto por múltiples carcinomas basocelulares de apariencia nevoide, quistes mandibulares y defectos del de­ sarrollo principalmente óseo. En 1976, Howell y Anderson concluyen que no existe trans­ formación de tricoepiteliomas en CCB y que los casos descri­ tos en la bibliografía no corresponden a CCB sino a casos no reconocidos del síndrome del nevo basocelular. 7,8 Clínicamente, las lesiones individuales de tricoepiteliomas múltiples tienden a ser menores en diámetro que las del tri­ coepitelioma solitario. Generalmente son pápulas hemisféri­ cas o nódulos color piel o rosado de varios milímetros de diá­ metro, de superficie lisa, algunas veces surcadas por telan­ giectasias, rara vez hiperpigmentadas, localizadas en cara, con predilección por surcos nasogenianos, región preauricu­ lar y frente. 2 Hasta el 35% de los tricoepiteliomas solitarios eran diagnosti­ cados inicialmente por anatomía patológica como carcino­ mas basocelulares, lo que llevaba a tratamientos innecesaria­ mente agresivos. 2 La comprobación histológica de la transformación de tricoe­ pitelioma en carcinoma basocelular, generalmente invasivo, se registra con baja frecuencia y se evidencia clínicamente por el cambio en la morfología macroscópica que sufren las lesiones; éstas aumentan de tamaño y se ulceran en superfi­ cie, 5,7,9 fenómeno que motivó la consulta de la paciente. Es imposible determinar si el CCB se desarrolla de tricoepite­ liomas preexistentes o si la aparición de estos dos tipos de tu­ mores es coincidente. 5 En el caso que se presenta se evidenciaron las diferencias his­ tológicas entre ambos y se descartó el síndrome del nevo ba­ socelular, pero no es posible determinar si los CCB aparecie­ ron de novo o se desarrollaron sobre tricoepiteliomas pree­ xistentes. Existe en la bibliografía un caso de carcinoma baso­ celular nodular pigmentado originado en un tricoepitelioma solitario y esporádico. 2 La causa de la transformación se desconoce, pero se mencio­ nan los efectos carcinogénicos de la radiación ultravioleta. 7 Dentro de los aspectos histológicos que diferencian el carci­ noma basocelular del tricoepitelioma, se observan más seme­ janzas que diferencias (Cuadro 1). Dentro de los diagnósticos diferenciales del tricoepitelioma Foto 4. Nidos de células neoplásicas ba­ saloides con escasos focos necróticos y retracción estromal. Volumen XI ­ Nº 2 ­ 2005 Dermatología Argentina 110 en la forma solitaria se encuentra el CCB nodular incipiente.En la forma múltiple,las lesiones usualmente comienzan a proliferar en la infancia y pueden ser confundidas con molusco contagioso. Con frecuencia los tricoepiteliomas múltiples se asocian con ci­ lindroma y en un porcentaje menor con espiroadenoma ecrino. 2 Los tratamientos descritos en la bibliografía incluyen vaporiza­ ción con láser de CO 2 , radioterapia, criocirugía, cirugía conven­ cional o cirugía de Mohs. 12­23 En esta paciente se realizó tratamiento de los CCB con criociru­ gía en dos tiempos, con ciclos de 30" cada uno, con muy buena respuesta.En lo que respecta a los tricoepiteliomas,serán tratados también con criocirugía, al finalizar la terapéutica de los CCB. María Inés Diambra: S. Ortiz 2947 (1425) Capital E­mail: midiambra@intramed.net.ar Cuadro 1. Características histológicas del carcinoma basocelular y del tricoepitelioma. (Modificado de Jaramillo Ayerbe). 2 Carcinoma basocelular Tricoepitelioma Predomina epitelio Predomina estroma Agregados epiteliales que varían de forma y tamaño Agregados epiteliales arborescentes, en encaje o cribados Hendiduras estroma­parénquima Hendiduras estroma­estroma Estroma moderadamente fibroblástico Estroma marcadamente fibroblástico simula tejido conectivo que no simula tejido conectivo perianexial perifolicular. No edema ni mucina Sin colágeno alrededor de agregados de epitelio Con colágeno alrededor de agregados epiteliales Cuerpos papilares mesenquimáticos (raro) Cuerpos papilares mesenquimáticos (frecuente) Mucina epitelial presente Mucina epitelial usualmente ausente Necrosis de células epiteliales No células necróticas Agregados epiteliales grandes Agregados epiteliales medianos Diferenciación escamosa (poco frecuente) Diferenciación escamosa Figuras mitóticas epiteliales Figuras mitóticas escasas o ausentes Depósitos de melanina en células Pigmento melánico (raro) epiteliales y macrófagos adyacentes Pocos infiltrados inflamatorios Infiltrados inflamatorios mononucleares Conexiones epiteliales epidérmicas Conexiones epiteliales epidérmicas infrecuentes Ausencia de granulomas de tipo cuerpo extraño Presencia de granulomas tipo cuerpo extraño 1. Casas J, Gotlib N, Magnin P. Tri­ coepitelioma desmoplástico. Rev Arg Derm 1983; 64: 414­418 2. Jaramillo Ayerbe F. Carcinoma basocelular originado en tricoepi­ telioma solitario. Diagnóstico di­ ferencial histopatológico Revista de la Sociedad Colombiana de Dermatología 1992; 2(1):26 -- 28 3. Carsuzaa F, Carloz E,Lebeuf y col. Trichoépithéliomes multiples, cylindromes, grains de milium, dégénérescence carcinomateuse. Ann Dermatol Venereol 1992; 119: 746­748 4. Wallace ML, Smoller BR.Tri­ choepithelioma with an adjacent basal cell carcinoma, transforma­ tion or collision? J Am Acad Der­ matol 1997; 37: 343­345 5. Carapeto FJ. Tricoepitelioma múltiple con variable evolución de sus lesiones (Malignización y regresión espontánea).Med Cut ILA 1977; 1: 65­70 6. Pariser R J. Multiple hereditary trichoepitheliomas and basal cell carcinomas. JournalofCutaneous Referencias  Volumen XI ­ Nº 2 ­ 2005 Dermatología Argentina 111 Pathology 1986;13: 111­117 7. Johnson SC, Bennett R. Occu­ rrence of basal cell carcinoma among multiple trichoepithelio­ mas. J Am Acad Dermatol 1993; 28: 322­326 8. 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Kopterides P Artritis Rheum 2004;50:2970­3 LF Se comunica por primera vez el uso de azelastine y biscoclaurine en el tratamiento del síndrome hipereosi­ nofílico idiopático en un niño que no responde a la prednisona. Azelastine parece útil solo o en asociación. Tadaatsu Ito Allergol Int 2004;53:379 LF El síndrome PFAPA comprende: fiebre periódica, estomatitis aftosa, faringitis y adenopatías. Afecta a niños y los cultivos de garganta son negativos. Responde bien a corticoides. Kurtaran H Turk J Pediatr 2004;46:354­6 LF * * * Volumen XI ­ Nº 2 ­ 2005 Dermatología Argentina 113 Remisión completa y prolongada con imiquimod al 5% de queratosis actínicas faciales múltiples recidivadas Complete long term remission with Imiquimod 5% of multiples recurrent facial actinic keratosis Adrián Alejandro Schejtman*, Rosa María Scuteri**, Mónica Susana Maiolino***, Gabriel Magariños****, José Schejtman***** * Médico dermatólogo. ** Asesora médica, 3M Farmacéutica -- Health Care División. Argentina & Uruguay. *** Médica dermatóloga. **** Médico patólogo. ***** Médico dermatólogo, Director Médico. Centro Dermatológico Schejtman, San Miguel, Pcia. de Buenos Aires. Fecha recepción: 23/2/05 Fecha aprobación: 14/4/05 Resumen Las queratosis actínicas (QA) son procesos tumorales epidérmicos resultado de la proliferación de queratinocitos devenidos en neoplási­ cos, como consecuencia de la fotoexposición crónica a radiación ultravioleta, solar o de fuente artificial. Los factores predisponentes son la fotoexposición, la edad avanzada, la piel perteneciente a fototipos I a III, la inmunosupresión y la predisposición genética (xeroderma pigmentoso). El riesgo de progresión a carcinoma epidermoide en los pacientes con QA, según las distintas series, varía entre el 1 y el 16% a los 10 años. El imiquimod es una imidazoquinolina, un modificador de la respuesta inmune local, aprobado por la FDA para el tratamiento de las ve­ rrugas anogenitales externas producidas por HPV y, recientemente, para el tratamiento de la QA y el carcinoma basocelular (BCC). Adicionalmente, el imiquimod induce regresión tumoral no sólo en asociación con la intensa actividad de la respuesta inmune innata mediada por el sistema monocito­macrófago, sino también a través de la inducción de apoptosis. Presentamos ocho casos de pacientes con afectación exclusivamente facial de queratosis actínicas, múltiple y recidivadas, la evolución de sus tratamientos con imiquimod al 5% y la remisión completa de las lesiones demostrada histológicamente en 2 de los 8 pacientes, lue­ go del seguimiento a largo plazo (2 años), con una posología más cómoda, segura y corta (2 veces por semana por 4 semanas) que las descritas hasta el momento en bibliografía mundial (Dermatol Argent 2005;11(2):113­120). Palabras clave: imiquimod; interferón; interleuquinas; modificador de la respuesta inmune; queratosis actínica. Abstract Actinic keratoses (AKs) are epidermic tumoral processes resulting from the proliferation of keratinocytes developed into neoplas­ tic, as a result of chronic photo exposure to ultraviolet (UV) radiation, either of solar or artificial source. Risk factors for getting AK include such photo exposure, advancing age, skin type I to III, immunesuppression and genetic propensity (Xeroderma Pig­ mentosum). The risk of progressing into a Squamous Cell Carcinoma varies according to different series, between 1% and 16% of patients with AK each 10 years. Imiquimod is an imidazoquinoline ­the first molecule of a new generation of drugs that modify the local immune response­ ap­ Volumen XI ­ Nº 2 ­ 2005 Dermatología Argentina 114 Introducción La queratosis actínica (QA) es una dermatosis preneoplásica, según Dubrehuil (III Congreso Internacional de Dermatolo­ gía, Londres 1896), 1,2 mientras que Bloch, en 1932, la define como "aquellos cambios tisulares cuya evolución natural lle­ van al desarrollo de un tumor maligno". 3 Actualmente,Acker­ man, 4 la considera una neoplasia in situ (carcinoma espinoce­ lular [CE] in situ). 5­9 Es la dermatosis preneoplásica más frecuente: se observa en casi el 100% de los adultos mayores de 40 años, de raza blan­ ca, sobre piel fotoexpuesta; se genera por efecto acumulativo de la radiación ultravioleta (RUV) y sobre alteraciones cromo­ sómicas previamente determinadas. Las personas con mayor predisposición a padecerlas son las que tienen fototipo cutáneo I a III, sobre todo cuando han abusado del sol o han transcurrido gran parte de su vida a la intemperie, sin protección solar: campesinos, marineros, ca­ mioneros, entre otros. 10 Clínicamente, se presentan como pápulas o placas hiperque­ ratósicas, eritematosas, localizadas en áreas fotoexpuestas, su­ mamente recurrentes ante distintas alternativas terapéuticas. Característicamente se conocen tres evoluciones posibles: la permanencia como tal a lo largo de su evolución, la involu­ ción espontánea y la transformación neoplásica. La involu­ ción espontánea está descrita en más del 25% de los casos, y se cree que el sistema inmunológico jugaría un rol importan­ te en este proceso, a través del incremento de las citoquinas producidas por linfocitos Th1 (IFN­, IL­2, IL­10 y TNF­) (Cuadro 1), ya descrito en el carcinoma de células basales con fenómeno de regresión espontánea. El riesgo de desarro­ llar cáncer cutáneo a partir de una QA diagnosticada está cal­ culado entre el 1 y el 16% a los 10 años. 2 También se ha demostrado, en la QA, la mutación del antion­ cogén p53, originalmente estudiado y determinado en más del 90% de los carcinomas espinocelulares. 11 El imiquimod es una imidazoquinolina, la primera molécula de una nueva generación de fármacos modificadores de la respuesta inmune local, aprobado por la FDA para el trata­ miento de las verrugas anogenitales externas producidas por HPV 12 y recientemente también para la QA1 3 y el carcinoma basocelular (BCC). Hay múltiples publicaciones anecdóticas y ensayos clínicos controlados con placebo que muestran su acción y efectivi­ dad sobre otras patologías neoplásicas, 14 como el carcinoma basocelular, 15­20 la enfermedad de Bowen y eritroplasia de Queyrat, 21­24 carcinoma espinocelular, 25,26 lentigo maligno, 27,28 etc. Sobre el sitio de aplicación,el fármaco induce aumento de los niveles de interferón­alfa (IFN­), interleuquinas (IL) y factor de necrosis tumoral­alfa (TNF­) (Cuadro 1), 29,30 activación de las células dendríticas y macrófagos, así como de otras célu­ las, vía el receptor de membrana Toll­like 7,31,32 lo que implica que la estimulación local de la respuesta inmune innata y ad­ quirida juegan un rol importante en la curación y disminu­ ción de las recidivas de las verrugas producidas por HPV. 33 Un mecanismo similar puede estar involucrado en el tratamiento de la QA, resultado del aumento de la producción, por los queratinocitos, de IFN­, IL­6, IL­8 e IL­10. 34 Son múltiples las publicaciones que muestran la acción de es­ te fármaco sobre las QA, con alta tasa de remisión y muy ba­ ja tasa de recidiva. 35­39 El tratamiento in vitro de queratinocitos con imiquimod pro­ dujo incrementos en la expresión de IFN­, IL­6 e IL­8. El IFN­, entre otras citoquinas, actúa sobre las células natural killer (NK) confiriéndoles propiedades antitumorales, actividad ve­ rificada en una serie de líneas celulares de tumores sólidos. 40,41 El IFN­ estimula los linfocitos NK, e indirectamente los lin­ focitos T. El mecanismo indirecto que ejerce el IFN­ es la es­ timulación de los linfocitos Th1 (helper) para la producción de IL­12 e IFN­, 12 siendo finalmente estos últimos los respon­ sables de estimular la producción de linfocitos T citotóxicos y de memoria,que serían los responsables de la respuesta an­ tiviral y antitumoral observada en asociación con el uso de imiquimod y como manifestación de la respuesta de inmuni­ dad celular adquirida. 29,42 Adicionalmente, el imiquimod induce regresión del carcino­ ma basocelular, no sólo asociado con la intensa actividad de la respuesta inmune innata mediada por el sistema mono­ cito­macrófago, sino también a través de la inducción de apoptosis. 43,44 El imiquimod presenta, con respecto a otros esquemas tera­ péuticos habituales, tres ventajas: 1) es una terapia de autoa­ plicación por el paciente, 2) es la estimulación de los meca­ nismos naturales de defensa local del paciente, y 3) la "espe­ cificidad y memoria" que confiere la respuesta inmune celu­ lar frente a las células enfermas, a diferencia de la inespecifi­ proved by the FDA for the treatment of external anogenital warts produced by HPV and, lately, for the treatment of AK and basal cell carcinoma (BCC). Additionally imiquimod­induced Basal Cell Carcinoma regression is associated with a strong activity of the innate immune response, me­ diated by cells of macrophage­monocyte origin and is associated also with the induction of apoptosis. We present eight cases of patients with multiple, recurrent exclusively facial AK, the evolution of their treatments, and the complete re­ mission of the lesions, histologically proved after a long term follow­up, with a securer, shorter and more comfortable posology than those described up­to­date on the world literature and rehearsed in this pathology (Dermatol Argent 2005;11(2):113­120). Volumen XI ­ Nº 2 ­ 2005 Dermatología Argentina 115 cidad de la cirugía, crioterapia, electrodisecación o el láser. 37 En comparación con el 5­fluorouracilo, el imiquimod presen­ ta menor reacción lesional secundaria (citotoxicidad y des­ trucción del tejido). Este estudio tiene como objetivo mostrar la eficacia, la alta ta­ sa de remisión a largo plazo (más de 18 meses, con una me­ dia de seguimiento de 24,5 meses) y la seguridad en el uso de imiquimod, con una posología cómoda y segura, además de ser el esquema más corto de tratamiento ensayado hasta la actualidad para esta patología. Material y métodos Se incluyeron pacientes con queratosis actínicas faciales reci­ divadas, vistos entre enero de 2001 y diciembre de 2002, en un estudio abierto de seguridad y eficacia con imiquimod crema al 5%, de aplicación trisemanal nocturna, durante 4 se­ manas. Todos habían sido tratados previamente con algún método terapéutico estándar habitual: criocirugía, electrofulguración y curetaje, 5­fluorouracilo, ácido tricloroacético y ácido reti­ noico. Al momento de la consulta todos presentaban recidiva de le­ siones únicas o múltiples, y fueron incluidos en este ensayo piloto si se encontraban libres de tratamientos en los últimos 180 días y no referían sensibilización aparente a medicamen­ to alguno. Los participantes firmaron el consentimiento informado se­ gún las normas establecidas en la Declaración de Helsinki de la Asociación Médica Mundial:Principios éticos para las inves­ tigaciones médicas en seres humanos, 52da.Asamblea Gene­ ral, Edimburgo, Escocia, de octubre de 2000. Todos los pacientes recibieron tratamiento con imiquimod en crema al 5% (Aldara MR 3M Farmacéutica, Laboratorio Si­ dus), en un esquema de autoaplicación nocturna, con previa y posterior higiene de la zona (luego de 6­8 horas de acción), tres veces por semana, durante 4 semanas. En la primera consulta se realizó el examen clínico­dermato­ lógico, se fotografiaron las lesiones, se chequearon los crite­ rios de inclusión y exclusión, se solicitó la firma del consen­ timiento informado y se realizó la biopsia de la lesión más re­ presentativa, mediante punch de entre 3 y 4 mm de diáme­ tro, para confirmar el diagnóstico. Se llevó a cabo el estudio histopatológico mediante la realiza­ ción de cortes histológicos de 5 micras coloreados con hema­ toxilina y eosina. En la segunda consulta, confirmado el diagnóstico, se imple­ mentó esquema de tratamiento propuesto. Las lesiones se evaluaron clínicamente y fueron fotogra­ fiadas, en la segunda y en la cuarta semana, y 30 días pos­ tratamiento. Se realizaron biopsias de control a las seis semanas postrata­ miento en los casos 1 y 3. Se realizó el seguimiento clínico­ dermatológico semestral de todos los pacientes. Resultados y casuística Cumplieron los criterios de inclusión al estudio 8 pacientes, con un rango de edad de 62 a 82 años (media de 71,9 años) y neto predominio del sexo femenino (6 casos) sobre el mas­ culino (2 casos) (Cuadro 2). Los efectos adversos locales que presentaron los pacientes se detallan en el Cuadro 3.Todos tuvieron carácter transitorio y sólo la paciente del caso 4 presentón fiebre que requirió sus­ pensión temporaria por 7 días, completando luego el es­ quema de 4 semanas propuesto inicialmente, sin presen­ tar complicaciones adicionales. Todos completaron el tratamiento y alcanzaron la remisión total de las lesiones tratadas (Fotos 1, 2, 3 y 4), con persisten­ cia de secuelas pigmentarias eritematosas y/o hipopigmenta­ Foto 1. Paciente caso 1. Pretratamiento. Foto 2. Paciente caso 1. Postratamiento. Volumen XI ­ Nº 2 ­ 2005 Dermatología Argentina 116 ción de algunas lesiones (Cuadro 3). Un paciente (caso 4) presentó, como efecto adverso sistémi­ co, fiebre, que remitió con la suspensión y le permitió reanu­ dar el tratamiento a los 7 días, sin ulteriores complicaciones. El seguimiento de la evolución postratamiento de los pacien­ tes se realizó cada 6 meses, y el tiempo total de control fue de entre 18 y 42 meses (promedio de 24,5 meses), sin obser­ varse recidivas de las lesiones en las zonas tratadas. Histopatología En los cortes de las biopsias iniciales de los casos analizados se observó hipercromasia nuclear, pérdida de la polaridad ce­ Foto 3. Paciente caso 4. Pretratamiento. Foto 4. Paciente caso 4. Postratamiento. Cuadro 1. Reseña de las acciones de las citoquinas inducidas por imiquimod. 4 Citoquina Interferón  (IFN­) Interleuquinas (IL) Factor de necrosis tumoral (TNF) Antiproliferativo Antiangiogénico Antiviral Mejora reconocimiento inmune Activación de linfocitos natural­killer Atracción de neutrófilos Inmunomodulación Inflamación local Reducción desarrollo celular Reducción crecimiento vascular tumoral Estimulación de la respuesta inmune celular antiviral Incrementa la presentación antigénica sobre la superficie celular Destrucción de células tumorales infec­ tadas por virus Fagocitosis de células tumorales tumorales e infectadas por virus Mejora la inmunidad por LTh1 y LT citotóxicos Atracción de células involucradas en respuesta inflamatoria LTh1: Linfocito T tipo helper 1 Volumen XI ­ Nº 2 ­ 2005 Dermatología Argentina 117 Cuadro 3. Reseña de los efectos adversos y las secuelas. N° Paciente Efectos adversos Secuelas 1 Eritema, prurito, Eritema, telangiectasias 2 Eritema, eccema, Eritema prurito, costras 3 Eritema, eccema, Eritema, hipopigmentación costras serohemáticas 4 Eritema, eccema, Hipopigmentación prurito, fiebre, dolor 5 No presentó Eritema 6 Eritema, eccema, dolor Eritema 7 No presentó No presenta 8 Eritema, edema, prurito Eritema Cuadro 2. Resumen de pacientes con queratosis actínicas tratadas con imiquimod. N° Edad Sexo Sitio Fototipo Trat. Previos Coexistencia Remisión Seguimiento Paciente (años) (M/F) de tumor de las lesiones postratamiento 1 62 F Reg. frontal, malar y nasal I AR no Completa 22 meses ACTA 2 72 F Dorso nasal, reg. malar izq. I AR no Completa 18 meses ACTA 3 69 F Reg. frontal II criocirugía no Completa 22 meses 4 76 F Reg. frontal, nasal, mejillas I criocirugía no Completa 42 meses bilat. 5­FU 5 82 M Reg. frontal, malar y sienes I 5­FU sí Completa 28 meses criocirugía 6 71 F Puente nasal, entrecejo, mejillas I AR no Completa 18 meses 7 71 M Cuero cabelludo, reg. frontal, sienes, nasal. II criocirugía sí Completa 28 meses 8 75 F Reg. frontal, malar, nasal I 5­F sí Completa 18 meses Ucriocirugía F, femenino; M, masculino; Reg., región; AR, ácido retinoico; ACTA, ácido tricloroacético; 5­FU, 5­fluorouracilo. Volumen XI ­ Nº 2 ­ 2005 Dermatología Argentina 118 lular, incremento del recuento mitótico y alteraciones en la maduración de los queratinocitos. Las biopsias postratamiento demostraron leve fibrosis en la dermis papilar, incremento de la microvasculatura del plexo subpapilar e infiltrados linfoides superficiales, sin atipías re­ manentes en los queratinocitos de la epidermis. Comentario En este trabajo mostramos nuestra experiencia sobre 8 pa­ cientes con QA faciales múltiples, recidivantes, con imiqui­ mod en crema al 5% en un esquema de tratamiento corto de 4 semanas, seguro y eficaz. La desaparición total de las lesiones en todos nuestros pa­ cientes, sin nuevas lesiones o recurrencias de las anteriores en el período de seguimiento prolongado (promedio de 24,5 meses), tanto clínica como histopatológicamente, evidencia una nueva posibilidad terapéutica para un proceso que, se­ gún diversos autores (Ackermann),ya es considerado neoplá­ sico. Un trabajo publicado recientemente sobre 29 pacientes, con un esquema de terapia corta de 3 semanas iniciales y 3 sema­ nas opcionales si la desaparición de las lesiones no superaba el 75%, mostró una efectividad de 72%. 45 No hemos observado, luego del período de seguimiento pro­ longado, recurrencia en ninguno de los 8 pacientes, la cual constituye un problema común en el tratamiento de las QA con otras estrategias terapéuticas (criocirugía, electrofulgura­ ción y curetaje, 5­FU). El imiquimod fue bien tolerado por los enfermos. General­ mente se observó eritema,edema y prurito (dolor y fiebre só­ lo en uno de ellos), cuando con otros esquemas terapéuticos (crioterapia, electrofulguración, curetaje) es frecuente el do­ lor, la hiperpigmentación y la cicatrización defectuosa. En al­ gunos de los pacientes se constató, como secuelas, eritema, telangiectasias e hipopigmentación; en ellos (y no por casua­ lidad) las lesiones presentaban un patrón clínico más inflamato­ rio y la respuesta al tratamiento tuvo un carácter más intenso. Como el mecanismo de acción propuesto del imiquimod de­ pende de la activación de la respuesta inmune innata y celu­ lar, 46 la ocurrencia de eritema e inflamación local son previsi­ bles, ya que la producción de TNF­, el infiltrado de células del sistema monocito­macrofágico e inmunológicas con efec­ to citotóxico así como la apoptosis y su resultado son verosí­ milmente responsables de estas manifestaciones en forma ha­ bitual. Los cambios cutáneos eritematosos,entonces, pueden ser usados como marcador clínico del comienzo de la res­ puesta inmune frente al tratamiento. Tanto la QA como el carcinoma epidermoide tienen alterado el p53, en tanto que la deleción de la región 9p21 que codifi­ ca para el supresor p16 (INK4) sólo está alterada en el CE, por lo que un grupo de autores han postulado que la progre­ sión de las QA a CE podría involucrar la inactivación del p16. 47 Por el momento no podemos predecir clínicamente qué tipo de lesiones puede seguir esa evolución, por lo que el tratamiento temprano y extenso parece ser de beneficio para abortar potenciales carcinomas. Debido a que la depresión del sistema inmune inducida por las radiaciones ultravioletas puede jugar un rol importante entre los factores etiológicos de las QA y su evolución a CE, proponemos al imiquimod como un candidato terapéutico ideal. En la reciente aprobación de la FDA,el esquema de tratamien­ to utilizado para QA fue bisemanal durante 16 semanas, en tanto que para verrugas anogenitales la dosis sugerida es tri­ semanal por 12 semanas. Este estudio piloto tuvo como objetivo mostrar la alta efica­ cia (100% de remisión total sin recidivas en el seguimiento de más de 2 años) y la seguridad del uso de imiquimod con la posología más cómoda, segura y corta descrita hasta el mo­ mento en la bibliografía mundial. Nuevos ensayos clínicos con mayor número de pacientes y multicéntricos ayudarán a demostrar que este nuevo esque­ ma terapéutico puede ser una alternativa útil y segura, por su alta eficacia y baja recidiva, muy buena tolerancia y acepta­ ción de los pacientes, en el tratamiento de las queratosis actí­ nica. Dr.Adrián Alejandro Schejtman: Paunero 1994 -- San Miguel -- Pcia. Bs.As (1663) -- Rep.Argentina e­mail: info@centrodepiel.com.ar Volumen XI ­ Nº 2 ­ 2005 Dermatología Argentina 119 1. Camacho F. Precáncer epitelial cutáneo­mucoso. Armijo M, Ca­ macho F. Tratado de Dermatolo­ gía. Vol. I. Grupo Aula Médica. 1° Edición. España. 1998: pp. 437­453. 2. Persaud A, Shamuelova E, She­ rer D y col. 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Sorabjee JS Postgrad Med J 2005;81:60­61 LF Imatinib es uno de los principales agen­ tes terapéuticos actualmente en uso pa­ ra el tratamiento de la leucemia mieloi­ de crónica. Se comunica el caso de un pa­ ciente que desarrolló sindrome de Sweet en dos oportunidades, a posteriori de la administración de imatinib. Ayirookuzhi SJ Arch Dermatol 2005;141:368­70 LF Un inhibidor de la 5­lipooxigenasa, zi­ leutón, disminuye el número de lesiones inflamatorias en el acné moderado e in­ hibe, en forma transitoria, la síntesis de lípidos sebáceos. Zouboulis Ch C Dermatology 2005;210:36­8 LF * * * Estimado lector: recuerde actualizar su domicilio en nuestra base de datos, para una correcta recepción de Dermatología Argentina. Volumen XI ­ Nº 2 ­ 2005 Dermatología Argentina 122 SECCIÓN TRABAJOS DE INVESTIGACIÓN Dermatosis sugestivas de estadio temprano de linfoma cutáneo de células T Skin lesions suggestive of early cutaneous T cell lymphoma Alejandro Ruiz Lascano*, Iliana Garay**, María Kurpis, ***, Teresita Alvarellos****, Eduardo Cuestas *****, Alberto Woscoff****** *Jefe de Servicio de Dermatología. Hospital Privado Centro Médico de Córdoba, Profesor y Director de la Carrera de Posgrado de Dermatología. Facultad de Medicina. Universidad Católica de Córdoba. **Médica del Servicio Dermatología, Hospital Privado Centro Médico de Córdoba. *** Médica de Anatomía Patológica, Hospital Privado Centro Médico de Córdoba. **** Jefe del Ser­ vicio de Biología Molecular, Fundación para el Progreso de la Medicina. ***** Departamento de Docencia e Investigación. Área de Epidemiología Clínica y Bioestadística Hospital Privado Centro Médico de Córdoba. ****** Profesor consulto Titular de Der­ matología, Universidad Nacional de Buenos Aires. Fecha recepción: 17/3/05 Fecha aprobación: 28/4/05 Resumen Antecedentes: El linfoma cutáneo de células T (LCCT) es una enfermedad de baja prevalencia, sus cuadros clínicos son variados y la histopatología difícil y controvertida en los estadios iniciales. El diagnóstico temprano es un factor pronóstico de importancia. La ausencia de cuadros clínicos específicos y de criterios histopatológicos universalmente aceptados para los estadios iniciales de­ moran el diagnóstico, el cual aún sigue siendo muy tardío. Objetivo: Diagnosticar el LCCT en estadio inicial. Materiales y métodos: Realizamos un trabajo prospectivo, de seguimiento y pronóstico, a lo largo de cinco años. Estudiamos 42 pacientes que consultaron por cuadros clínico­histopatológicos de dermatosis sugestivas de estadio temprano de LCCT. A todos se les realizó, al menos una vez al año, examen clínico, histopatológico, inmunohistoquímico y de biología molecular (PCR). El análisis estadístico aplicado fue el de límites de confianza de 95% en resultados extremos, además se utilizó el CIA (Confiden­ ce Interval Analysis) para evaluar la sensibilidad, la especificidad, el valor predictivo positivo (VPP) y el valor predictivo negativo (VPN) de las variables estudiadas. Resultados: De los 42 pacientes, 14 (33,3%) presentaron un cuadro clínico­histopatológico considerado como LCCT incipiente: los restantes 28 (66,7%) tuvieron un diagnóstico de probable­posible LCCT. El cuadro clínico predominante en el grupo de LCCT incipiente fue el de micosis fungoide en parche y mostró una sensibilidad del 85,7% y una especificidad del 39%. El criterio histopatológico más importante considerado como diagnóstico de LCCT incipiente fue la citomorfología (linfocitos ma­ crocarióticos con núcleos convolutos de aspecto cerebroide), que mostró una sensibilidad, especificidad, VPP y VPN del 100%. La inmunomarcación nos permitió determinar el inmunofenotipo T de los infiltrados. La biología molecular (PCR) tuvo una sensibilidad de 78,6%, una especificidad del 65,4% y un valor predictivo positivo de 55%. Conclusiones: El estudio muestra que el diagnóstico del LCCT incipiente es posible y el cuadro clínico predominante es la micosis fungoide clásica; su clínica es sensible pero no específica. Volumen XI ­ Nº 2 ­ 2005 Dermatología Argentina 123 Introducción Si bien el LCCT es una enfermedad de baja prevalencia, es el linfoma más frecuente de la piel, su incidencia en los Estados Unidos es de 0,42 por 100000 por año y está aumentando en las últimas décadas. Representa algo más del 2% de los linfo­ mas en general. 1 Los cuadros clínicos del LCCT pueden ser muy diferentes, presentándose como lesiones eritemato­escamosas con esca­ mas finas, o como lesiones hipocrómicas, 2 discrómicas o pur­ púricas. 3 También se han descrito cuadros ampollares, 4 pruri­ to en piel aparentemente sana, 5,6 queratodermia, 7 eritema anular centrífugo, 8 mucinosis folicular, 9,10 o pacientes con le­ siones pápulo­necróticas, además de placas, tumores o eritro­ dermia en estadios más avanzados. La variante clásica de la micosis fungoide,que se presenta en sus estadios iniciales co­ mo máculas eritematosas con descamación fina, es el cuadro más frecuente. El cuadro histopatológico es muy importante en el diagnósti­ co, pero difiere según las lesiones y es difícil y controvertido en los estadios tempranos, ya que existen dermatosis cróni­ cas que pueden simular esta enfermedad. Los métodos com­ plementarios de diagnóstico, como la técnica de inmunohis­ toquímica y la biología molecular, pueden ayudar a clasificar como LCCT a cuadros clínicos no reconocidos previamente. El diagnóstico histopatológico de LCCT con hematoxilina­eo­ sina (HE) se basa en criterios citomorfológicos y arquitectu­ rales. Dentro de los primeros, se pretende identificar linfoci­ tos T macrocarióticos irregulares, de núcleos cerebriformes. En estadios iniciales estos linfocitos se ubican en dermis su­ perior y unión dermoepidérmica, algunos migran a la epider­ mis (epidermotropismo), pudiendo disponerse en forma ais­ lada o agrupada y constituyendo los microabscesos de Pau­ trier. 11,12 No existen en la actualidad criterios universalmente aceptados en el campo de la histopatología para el diagnósti­ co de estadios tempranos del LCCT,debido a que en esta eta­ pa de la enfermedad es difícil la diferenciación con simulado­ El criterio diagnóstico más importante basado en la citomorfología es el histopatológico, constituyendo el patrón de referencia del diagnóstico. Los métodos complementarios son útiles en el contexto clínico­histopatológico; se confirmó el inmunofenotipo T en todos los ca­ sos y la monoclonalidad tuvo alta sensibilidad, menor especificidad y valor predictivo positivo de solo el 55% (Dermatol Argent 2005;11(2):122­130). Palabras clave: linfoma cutáneo de células T; diagnóstico temprano Abstract Antecedents: Cutaneous T­cell lymphoma is a disease of low prevalence. Clinical patterns are varied, being its histopathology not only difficult but also controversial within the initial stages. Early diagnosis is an important prognostic factor. Lack of specific cli­ nical patterns as well as absence of histopathological criteria universally accepted for the initial stages delay the diagnosis which is still very late in itself (per se). Objective: Cutaneous T­Cell lymphoma diagnosis at initial stage Methods and Material: Prospective research for study and prognosis was carried out during a five years period of time. Forty two (42) patients who consulted us about histopathological ­ clinical patterns of suggestive dermatosis in cutaneous T­cell lymphoma during initial stages were studied. Clinical, histopathological, immunohistochemical and molecular biology examinations were ca­ rried out to all of them at least once a year. Statistical analysis with a range of confidence of 95% in extreme results as well as Confidence Internal Analysis were used in this research to evaluate, sensibility, specification, positive predictable value and nega­ tive predictable value of the studied variables. Results: Fourteen (33.3%) patients within the above mentioned group of forty­two (42) patients showed a histopathological cli­ nical pattern considered as incipient cutaneous T­cell lymphoma. The rest of the patients (28; 66.7%) had a probable­ possible cu­ taneous lymphoma diagnosis. Patch stage mycosis fungoides was the predominant clinical -- pattern within the incipient cutaneous T­ cell lymphoma group. It showed a sensibility of 85.7% and a specificity of 39% Cytomorphology (macrokaryotical lymphocytes with convoluted nucleus of cerebral feature) was the main histopathological cri­ terion considered as an incipient cutaneous T­cell lymphoma diagnosis. It showed a sensibility, a specificity, a positive predictable value and a negative predictable value of 100% Immunostaining allowed us to set the T­immunophenotype of the infiltrate. Molecular biology showed a sensibility of 78.6%, a specificity of 65.4% and a positive predictable value of 55% Conclusions: Incipient cutaneous T­cell lymphoma diagnosis is shown as something possible to be set, being its predominant cli­ nical pattern the classical mycosis fungoides. Its clinical pattern is sensible but not specificity. Cytomorphology is the main diagnosis criterion, being the reference pattern of diagnosis as well. Complementary methods are useful within a clinical -- histopathological context, being the T­immunophenotype confirmed in all cases. The study shows a high monoclonal sensibility, a lower specification and a positive predictable value of 55% (Dermatol Argent 2005;11(2):122­130). Key words: cutaneous T­cell lymphoma; early diagnosis. res inflamatorios. Sin embargo, para algunos autores como Santucci y colaboradores (2000), del grupo de estudio de lin­ foma cutáneo de la European Organization for Research and Treatment of Cancer (EORTC), la utilización de ciertos pará­ metros citomorfológicos ayudan al diagnóstico.Consideran la presencia de células T de núcleos convolutos, cerebriformes de tamaño mediano a grande (7­9 micras) aisladas o agrupa­ das en la epidermis y en pequeños conglomerados en la der­ mis como el criterio más importante. 13 En otro trabajo, este autor y sus colaboradores,entre ellos Gunter Burg,concluyen que la concordancia y reproducibilidad de los criterios histo­ patológicos para el LCCT son comparables a los de otros campos de la patología. 14 Sin embargo, otros autores no están de acuerdo con los criterios establecidos por la EORTC.Al­ bert Yeh y colaboradores (2001), de la Universidades de Ar­ kansas y de Duke de Estados Unidos, 15 reconociendo que el diagnóstico temprano del LCCT es un desafío para dermató­ logos y dermatopatólogos, realizan un trabajo en el cual siete patólogos estudian de manera retrospectiva 30 casos de LCCT en estadios iniciales y 30 casos de dermatitis espongi­ formes (de interfase). Concluyen que no es posible distinguir la micosis fungoides de las dermatitis espongióticas,basándo­ se solo en la atipía linfocítica en la epidermis y en la dermis. La técnica de inmunohistoquímica es útil para determinar subpoblaciones linfocitarias. El panel más utilizado está cons­ tituido por anticuerpos para moléculas de superficie: CD3, CD4, CD8, CD20, CD30, CD56, y la molécula nuclear Ki67 (MIB1). 16 La biología molecular determina la monoclonalidad del infil­ trado linfocitario, expresada por la proliferación de un único clon celular. La técnica actualmente utilizada para la amplifi­ cación de los rearreglos del gen gamma y delta del receptor antigénico de linfocito T (TCR) es la reacción en cadena de la polimerasa (PCR), más sensible que el análisis por Southern blot y técnicamente más sencillo para pequeñas muestras de piel. 17,18 Actualmente es importante considerar que la presen­ cia de un clon dominante no es equivalente a una enferme­ dad clínicamente maligna. Esta situación ha llevado a algunos autores a reconocer como benigna una entidad denominada dermatitis clonal. Sin embargo, los mismos autores advierten que algunas de estas dermatitis se transforman en micosis fungoides. 19, 20 El diagnóstico temprano del LCCT es un factor pronóstico de importancia, hoy se conoce que los pacientes con micosis fungoide que son tratados en estadios iniciales tienen una so­ brevida igual a la de la población normal, 21­24 mientras que los casos más avanzados solo viven pocos años a pesar de los tra­ tamientos realizados. 25 El tiempo medio desde el comienzo de la enfermedad hasta el diagnóstico es de alrededor de 6 años. 1 Este largo período posiblemente se debe a la ausencia de criterios diagnósticos confiables para los estadios iniciales e influye no sólo en la morbilidad sino también en la morta­ lidad de los pacientes. Algunos autores como Gunter Burg apoyan el concepto de enfermedades precursoras del LCCT, 26,27 pero ello es contro­ vertido, ya que su existencia se sostiene en hallazgos histopa­ tológicos solo sugestivos. Estos síndromes conocidos como premalignos o prelinfomas T son usualmente reconocidos de manera retrospectiva. 28 En desacuerdo con esta teoría, Ber­ nard Ackerman (1996) considera que las dermatitis llamadas prelinfomas fundamentalmente las parapsoriasis, son linfo­ mas desde el comienzo, y que cuando se las considere como tal, se producirá un aumento muy importante de la inciden­ cia del LCCT, como ha sucedido con la incidencia del mela­ noma. 29 En resumen, la ausencia de un cuadro clínico específico y de criterios histopatológicos universalmente aceptados para los estadios iniciales del LCCT demoran el diagnóstico, el cual aún sigue siendo muy tardío. Por ello, en la actualidad esta pa­ tología presenta tres problemas principales a investigar : 1 ¿Es posible el diagnóstico del LCCT en estadio inicial? 2 ¿Cuál o cuáles son los cuadros clínicos e histopatológicos del LCCT incipiente? ¿Se pueden establecer criterios que per­ mitan diferenciarlos de las dermatosis simuladoras de esta pa­ tología? 3 ¿Cuál es la utilidad de métodos complementarios como la inmunohistoquímica y la biología molecular en el diagnósti­ co del LCCT incipiente? El objetivo del trabajo fue diagnosticar el LCCT en estadio temprano determinando sus manifestaciones clínico­histopa­ tológicas iniciales y evaluando, además, la utilidad de la bio­ logía molecular. Material y métodos Realizamos un trabajo prospectivo a lo largo de cinco años, desde octubre de 1997 a septiembre de 2002, en el Servicio de Dermatología del Hospital Privado de Córdoba. El grupo estudiado estuvo integrado por pacientes que consultaron por cuadros clínico­histopatológicos de dermatosis sugesti­ vas de estadio temprano de linfoma cutáneo de células T, es decir que insinuaban la enfermedad. El diseño metodológico escogido fue el de un trabajo de se­ guimiento y pronóstico, mediante el cual se pudo conocer el curso clínico­histopatológico de la enfermedad con el objeti­ vo de hacer juicios diagnósticos y pronósticos. 30 Los pacien­ tes fueron incluidos en un punto temprano en el curso de la enfermedad; su incorporación no fue necesariamente simul­ tánea. El examen de los resultados de los investigadores fue a ciegas con respecto a otras características de los pacientes. Esto evi­ tó el sesgo de sospecha diagnóstica y el sesgo de expectativa. Los análisis estadísticos aplicados fueron el de límites de con­ fianza de 95% en resultados extremos, el CIA (Confidence In­ Volumen XI ­ Nº 2 ­ 2005 Dermatología Argentina 124 Volumen XI ­ Nº 2 ­ 2005 Dermatología Argentina 125 terval Analysis) para evaluar la sensibilidad, la especificidad,el valor predictivo positivo (VPP) y el valor predictivo negativo (VPN) de las variables estudiadas, y el estudio de concordan­ cia clínica a doble ciego (intraobservador) para validar los cri­ terios clínicos de inclusión. Los exámenes se concretaron de la siguiente manera: 1. Examen clínico: búsqueda de signos y síntomas sugesti­ vos de la enfermedad. 2. Histopatología: las muestras fueron remitidas sin infor­ mación clínica. Se utilizaron técnicas de rutina y coloración de hematoxilina­eosina para el estudio citomorfológico y ar­ quitectural de los linfocitos. 3. Inmunohistoquímica: se utilizó un panel de anticuerpos CD3, CD4, CD8, CD20, CD30, CD56, Ki67. 4. Biología molecular: se utilizó la técnica de reacción en cadena de la polimerasa (PCR) para las cadenas gamma y del­ ta del receptor TCR. El material era enviado sin información histopatológica. 5. Criterios de inclusión (Figura 1): pacientes con cuadros clínicos sugestivos de estadio temprano de LCCT.La variedad de los cuadros clínicos descritos determinó que los pacientes para ser incluidos debían tener también un diagnóstico histo­ lógico de estadio incipiente o de probable­posible linfoma T en estadio temprano como condición indispensable para su ingreso. Se consideró diagnóstico histopatológico de LCCT incipiente a signos histológicos (citomorfológicos) consisten­ tes con los criterios establecidos por Santucci y colaborado­ res, 13 LCCT probable a signos histopatológicos consistentes, pero donde el diagnóstico de linfoma no podía ser realizado con seguridad; y LCCT posible a signos histológicos no con­ sistentes, pero el diagnóstico de linfoma no podía ser exclui­ do con seguridad. 6. Criterios de exclusión: pacientes que presentaron derma­ tosis con criterios clínicos­histopatológicos claramente dife­ rentes al LCCT, pacientes con cuadros clínicos de dermatosis sugestivas de estadio temprano de LCCT, pero que tenían un Figura 1. Criterios de inclusión y exclusión del estudio. Grupo a estudiar, seguimiento y posible historia natural. Clínica Histopatología Seguimiento Clínico -- Histopatológico Dermatosis Grupo 1 ­ Parapsoriasis: grandes y pequeñas placas ­ Dermatitis psoriasiformes ­ Dermatitis eccematoides ­ Púrpuras pigmentarias ­ Dermatosis tipo mucinosis/folicular ­ Máculas o placas idiopáticas ­ Prurito crónico idiopático ­ Papulosis linfomatoide Grupo 2 ­ LCCT con diagnóstico previo ­ Psoriasis ­ Eccema ­ Liquen plano ­ Micosis superficial ­ Farmacodermias ­ Pitiriasis rosada ­ Lepra ­ Pitiriasis liquenoide ­ Morfea a) Definitivo LCCT b) Linfoma T incipiente c) Probable ­ posible LCCT d) No linfoma Historia natural del grupo a estudiar (b+c) Confirmación de la enfermedad específica Criterio de inclusión: grupo 1 Criterio de exclusión: grupo 2 Criterio de inclusión: grupo b y c Criterio de exclusión: grupo a y d a) Grupo b) b) c) Grupo c) d) Definiciones histopatológicas: a) Linfoma sin ninguna duda b) Linfoma incipiente: signos histológicos (citomorfológicos) consistentes con LCCT inicial de acuerdo con criterios de Santucci (EORTC) c) Signos histológicos consistentes de LCCT pero el diagnóstico de linfoma no puede ser realizado con total seguridad, o signos histológicos no consistentes con LCCT pero el diagnóstico de linfoma no puede ser excluido con seguridad d) No linfoma con seguridad Volumen XI ­ Nº 2 ­ 2005 Dermatología Argentina 126 diagnóstico histopatológico de LCCT definitivo o una imagen histopatológica que con seguridad lo excluía. 7. Seguimiento: los pacientes fueron evaluados por dos ob­ servadores independientes,uno clínico y otro patólogo.El se­ guimiento se realizó utilizando el diseño elegido, mediante el cual se pudo conocer el curso de la enfermedad, establecien­ do, y corroborando en el tiempo, los criterios clínico­histopa­ tológicos que permitieron confirmar el diagnóstico de LCCT en estadio temprano, diferenciándolas de las dermatosis que podían simularlas. Resultados Desde el 1 de octubre de 1997 hasta el 30 de septiembre del 2002 ingresaron al estudio 42 pacientes. Según los criterios de inclusión establecidos, presentaban un cuadro clínico su­ gestivo y un diagnóstico histopatológico de incipiente o pro­ bable­posible estadio inicial de LCCT. Se les realizaron, ade­ más, estudios de inmunohistoquímica y biología molecular. La inmunohistoquímica mostró el inmunofenotipo celular del infiltrado. El resultado de la biología molecular se informó como presencia de múltiples bandas en la muestra analizada que indicaba policlonalidad en la población de célulasT,o co­ mo presencia de una banda monoclonal junto a bandas poli­ clonales conservadas. Estos estudios fueron realizados al me­ nos una vez al año. Grupo estudiado (Figura 2): los 42 pacientes estudiados eran de raza blanca, 31 (73%) hombres y 11 (27%) mujeres y la edad media fue de 55 años con un rango de 14 a 81 años. El tiempo medio de evolución previa al ingreso al estudio fue de 32 meses, con un rango de 1 a 240 meses. El seguimiento medio fue de 27 meses con un rango de 4 a 61 meses,el tiem­ po medio desde el comienzo de la enfermedad hasta el cie­ rre del estudio fue por lo tanto de 59 meses. Ninguno de los pacientes presentaba antecedentes persona­ les ni familiares de linfomas. No se observó relación entre la Figura 2. Resultados Inicio 10/97 Clínica Histopatología Seguimiento Cierre 10/02 ­ Parapsoriasis: grandes y pequeñas placas ­ Dermatitis psoriasi­ formes ­ Dermatitis eccema­ toides ­ Púrpuras pigmen­ tarias ­ Dermatosis tipo mucinosis folicular ­ Máculas o placas idiopáticas ­ Prurito crónico idiopático ­ Pápulosis Linfomatoide 30 pacientes 12 pacientes 14 pacientes 2 pacientes 21 pacientes 7 pacientes 3 Psoriasis 1 Liquen plano 3 Eccema Subgrupo 2 Probable ­ posible LCCT Subgrupo 1 LCCT incipiente Evolución media previa Grupo total: 32 m Subgrupo 1. LCCT incipiente: 16 m Subgrupo 2. Probable­posible LCCT: 40,5 m Seguimiento medio Grupo total: 27 m Subgrupo 1. LCCT incipiente: 31 m Subgrupo 2. Probable­posible LCCT: 24,5 m Duración media de la enfermedad Grupo total: 59m Subgrupo 1. LCCT incipiente: 47m Subgrupo2. Probable­Posible LCCT: 65m Pacientes incluidos: 42 Criterio clínico­histopatológico dermatosis y la administración de drogas conocidas que pu­ dieran producir infiltrados linfocitarios que simulan un linfo­ ma cutáneo (pseudolinfomas). Una vez ingresados, los pacientes fueron clasificados según el diagnóstico histopatológico en dos subgrupos: 1) LCCT incipiente. 2) Probable­posible linfoma cutáneo de células T en estadio inicial. De los 42 pacientes, 14 (33,3%) presentaron un cuadro histo­ patológico considerado como linfoma cutáneo de células T incipiente; los restantes 28 (66,7%) pacientes tuvieron un diagnóstico histopatológico de probable­posible linfoma T. Se perdió el seguimiento de un paciente del subgrupo de proba­ ble­posible linfoma; todos los demás estaban vivos al cierre del estudio. Subgrupo 1. Pacientes con LCCT incipiente. De los 14 pacientes considerados en este subgrupo 10 (71%) eran hombres y 4 (29 %) mujeres, la edad media fue de 57,3 años (rango de 26 a 81), la evolución previa al diagnóstico fue de 16 meses (rango 1 a 60), el seguimiento fue de 31 meses (rango 6 a 57), siendo por lo tanto el tiempo medio aproxi­ mado de la enfermedad de 47 meses. Dos pacientes estaban en el subgrupo de los probables­posi­ bles LCCT. Una de ellas, con nuevas máculas eritemato­escamo­ sas en mama derecha, mostró características histopatológicas de linfoma T incipiente a los cuatro meses del ingreso al estudio. La otra tuvo este diagnóstico histopatológico a los tres años del se­ guimiento; sus máculas eritemato­escamosas solo se habían ex­ tendido un poco en zonas no fotoexpuestas (glúteos y muslos). Una paciente de este subgrupo con un cuadro clínico eccematoi­ de e histopatológico de linfoma incipiente CD30 positivo, a los seis meses de seguimiento y únicamente con tratamiento de cor­ ticoides tópicos (clobetasol) no mostró los signos histopatológi­ cos iniciales;debido a la posibilidad de involución espontánea de este tipo de linfoma se la mantuvo en este subgrupo.Todos los pa­ cientes fueron tratados con terapia dirigida a la piel, doce con psoralenos más radiación ultravioletaA (puvaterapia),seis de ellos además recibieron corticoides tópicos de alta potencia (clobeta­ sol), un paciente fue tratado con exposición solar más clobetasol y finalmente la paciente ya citada solo con clobetasol. Ningún paciente presentaba antecedentes familiares de dermato­ sis y solo uno tenía antecedentes de carcinoma basocelular. Clínica Los cuadros clínicos de los pacientes de este subgrupo en 12 ca­ sos (85,7%) fueron sugestivos de micosis fungoide en estadio ini­ cial; 10 (83%) de estos enfermos presentaron la forma clásica es decir máculas eritematosas con descamación fina. Las lesiones eran múltiples y de tamaño variable,en general mayores de 4 a 5 cm, y no afectaban más del diez por ciento de la superficie cor­ poral, distribuidas en glúteos y miembros inferiores en todos los pacientes, además de localizarse también en tronco y miembros superiores en cinco casos. Dos enfermos presentaron un cuadro clínico sugestivo de micosis fungoide, variedad púrpura pigmen­ taria, en miembros inferiores, glúteos y parte inferior del tronco. Dos pacientes de este grupo no tuvieron clínica sugestiva de mi­ cosis fungoide, uno presentó papulosis linfomatoide. Este caso fue incluido en la casuística siguiendo la clasificación de la EORTC.La otra paciente tuvo un cuadro eccematoide con biop­ sia de LCCT CD30+ en pierna derecha. Ningún paciente presentaba adenopatías,el prurito no fue un sín­ toma importante y en todos los casos el motivo de la consulta fue­ ron las lesiones de la piel. Histopatología Todos los pacientes de este subgrupo presentaron un diagnósti­ co histopatológico de LCCT incipiente,siguiendo los criterios de Santucci, 13 caracterizándose por un infiltrado inflamatorio mono­ nuclear perivascular y difuso donde se destacaban linfocitos ma­ crocarióticos de aspecto cerebroide, con epidermotropismo. So­ lo en un caso se observó un pequeño acúmulo linfocitario intrae­ pidérmico. Inmunohistoquímica La inmunomarcación mostró CD3 positivo y CD20 negativo en todos los casos. La paciente con lesiones en pierna derecha pre­ sentó más del 40% de células CD30+ y el paciente con la papulo­ sis linfomatoide solo escasas CD30+. En todos los pacientes el diagnóstico se estableció por el criterio citomorfológico. Biología molecular En once pacientes (78%) se observó una banda monoclonal evi­ dente en presencia de bandas policlonales, lo que expresa la pro­ liferación de un clon celular T y la presencia de linfocitos T reac­ tivos.Tres presentaron bandas policlonales,uno de ellos era el en­ fermo de la papulosis linfomatoide, el otro caso fue la paciente que a los tres años de seguimiento pasó del grupo de los proba­ bles­posibles LCCT. El tercer caso fue la paciente con el LCCT CD30+. Seguimiento El seguimiento medio del subgrupo fue de 31 meses.Se corrobo­ ró que a pesar de que 12 de los pacientes fueron tratados con pu­ vaterapia, la enfermedad recurría al suspenderla, con cuadros clínico­histopatológicos similares a los del momento del diag­ nóstico. El paciente con papulosis linfomatoide y la enferma con LCCT CD30+ no presentaron recurrencia al cierre del estu­ dio. Subgrupo 2. Pacientes con probable­posible LCCT en esta­ dio inicial. Veintiocho pacientes, 21 (74%) hombres y 7 (26%) mujeres ingresaron en este subgrupo. La edad media fue de 53 años Volumen XI ­ Nº 2 ­ 2005 Dermatología Argentina 127 (rango 14­78), el tiempo medio de evolución previo al diag­ nóstico fue de 40,5 meses (rango 1­240) y el seguimiento me­ dio de 24,5 meses (rango 4­61), por lo tanto el tiempo medio aproximado de la enfermedad fue de 65 meses. Ninguno refería antecedentes personales ni familiares de lin­ foma.Dos pacientes fueron tratados con puvaterapia,seis con corticoides tópicos (clobetasol), cuatro con exposición solar y los restantes solo emolientes y control. Clínica En este grupo la clínica fue más variada, presentando 17 ca­ sos (63%) cuadros clínicos descriptos como parapsoriasis a grandes y pequeñas placas sugestivas de micosis fungoide clásica en estadio inicial. La distribución de las lesiones se ca­ racterizó por el compromiso de los miembros inferiores y glúteos,15 enfermos presentaron,además,afectación de tron­ co o miembros superiores. El prurito no se presentó de ma­ nera constante, solo 12 casos refirieron el síntoma y en uno solo fue intenso. Dentro de los casos restantes, se presenta­ ron pacientes con cuadros clínicos diversos, una paciente con dermatitis eccematoide y prurito crónico que posterior­ mente desarrolló lesiones de vitiligo, otra con una querato­ dermia idiopática de años de evolución, así como una mujer con máculas eritematosas con acentuación folicular , también de evolución crónica, que inducía a pensar en una alopecia mucinosa. Una paciente presentaba en zonas fotoexpuestas liquenificación, consecuencia de un intenso prurito crónico, cuadro que inducía al diagnóstico de dermatitis crónica actí­ nica, difícil de diferenciar de un LCCT fotosensible. Histopatología El diagnóstico histopatológico se caracterizó por la presencia de edema moderado en dermis y un infiltrado inf lamato­ rio mononuclear, con linfocitos macrocarióticos de distri­ bución perivascular y exocitosis focal. En siete casos el patrón era también difuso. Dos casos no presentaron pa­ trón perivascular y otros dos tuvieron infiltración peria­ nexial agregada. Solo un caso presentó pequeños acúmu­ los linfocitarios epidérmicos. Inmunohistoquímica Todos los pacientes presentaron infiltrados CD3 positivo y CD20 negativo, lo que indicaba el inmunofenotipo T. Biología molecular Diecisiete pacientes (65,5%) presentaron múltiples ban­ das en la muestra analizada, indicando policlonalidad en la población de células T estudiada. Nueve pacientes (34,5%) presentaron una banda monoclonal franca, indi­ cando la proliferación de un clon T; uno de ellos al ingre­ so al estudio presentó patrón policlonal pero luego en el control anual dio una banda monoclonal. Estos casos se podrían considerar como dermatitis clonales. A dos pacientes no se les realizó el estudio. Seguimiento El seguimiento medio de este subgrupo fue de 24,5 meses.En este tiempo, tres pacientes presentaron signos clínicos atípi­ cos pero histopatológicos compatibles con psoriasis, uno de ellos monoclonal en la biología molecular (clasificado inicial­ mente como parapsoriasis), otro enfermo desarrolló a los sie­ te meses un liquen plano, también monoclonal.Tres pacien­ tes, al cierre del estudio, presentaban eccemas, una con pru­ rito crónico intenso que además presentó vitiligo. Dos pa­ cientes fueron reclasificadas en el subgrupo de los linfomas incipientes; una de ellas previamente considerada como pa­ rapsoriasis y con policlonalidad en la biología molecular a los tres años mostró persistencia de las lesiones y un diagnósti­ co histopatológico de incipiente linfoma T. La otra enferma presentó al inicio una mácula eritematosa en mama derecha, a los cuatro meses aparecieron otras máculas y la imagen his­ topatológica de linfoma T incipiente, la biología molecular mostró monoclonalidad . Análisis estadístico El primer análisis estadístico realizado es el de límites de con­ fianza de 95% (IC) en resultados extremos. De los 42 pacien­ tes estudiados a 14 (subgrupo 1) se le realizó el diagnóstico de LCCT incipiente; ello representa el 33,3% del grupo gene­ ral (IC: 21,0 ­ 48,4). Los pacientes con diagnóstico de proba­ ble­posible LCCT fueron 28 (subgrupo 2), y representaron el 66,7% (IC: 51,6 ­ 79,0). Dos pacientes de este subgrupo en el curso del estudio tuvieron diagnóstico de LCCT incipiente; éstos representan el 6,7% (IC 1,8 ­ 21,3) de los 30 enfermos del subgrupo 2 que comenzaron el estudio con diagnóstico de probable­posible LCCT. El segundo análisis aplicado fue el CIA (Confidence Interval Analysis) para evaluar la sensibili­ dad, la especificidad,el valor predictivo positivo (VPP) y el va­ lor predictivo negativo (VPN) de las variables consideradas: clínica, histopatología y biología molecular. La histopatología se consideró como estándar de oro para este análisis a pesar de las controversias existentes. En la clínica el cuadro predo­ minante en el subgrupo de LCCT incipiente fue el de micosis fungoide clásica, mostró una sensibilidad del 85,7% (IC: 60,1 ­ 96),pero una especificidad de sólo el 39.3% (IC:23,6 ­ 57,6); es­ to es debido a que si bien 12 de los pacientes con linfoma pre­ sentaron esta clínica, 17 de los probables­posibles linfomas tam­ bién, siendo además el VPP de este cuadro clínico de 41,4% (IC: 25,5 ­ 59,3) y el VPN de 84,6% (IC:57,8 ­ 95,7).En la histopatolo­ gía, el criterio más importante considerado como diagnóstico de LCCT incipiente, es decir la citomorfología (linfocitos macroca­ rióticos con núcleos convolutos de aspecto cerebroide) mostró una sensibilidad del 100% (IC:75,7 ­ 100),especificidad del 100% (IC:87,9 ­ 100),VPP del 100% (IC: 75,7 ­ 100) y VPN del 100% Volumen XI ­ Nº 2 ­ 2005 Dermatología Argentina 128 Volumen XI ­ Nº 2 ­ 2005 Dermatología Argentina 129 (IC: 87,9 ­ 100). La utilidad diagnóstica de la biología molecu­ lar, es decir la reacción en cadena de la polimerasa para de­ tectar monoclonalidad, mostró sensibilidad de 78,6% (IC: 52 ­ 92,4) especificidad del 65,4% (IC: 46,2 ­80,6) un VPP de 55% (IC: 34,2 ­ 74,2) y VPN de 85% (IC: 64 ­ 94,8). El tercer análisis estadístico utilizado fue para validar los cri­ terios clínicos de inclusión. Se realizó el estudio de concor­ dancia clínica a doble ciego que mostró una concordancia del 95%, con una P de 0,000026 y un coeficiente kappa de 0,90. Conclusiones Para obtener conclusiones precisas es necesario recordar los problemas planteados que llevaron a la realización del estu­ dio. a) El primer problema planteado fue determinar si era posi­ ble realizar el diagnóstico del LCCT en estadio inicial, y el ob­ jetivo del estudio, diagnosticar los LCCT en estadio inicial. Los resultados muestran que a 14 enfermos de los 42 estudia­ dos se les realizó el diagnóstico de LCCT incipiente, a 12 (84%) desde el ingreso al estudio y a 2 (14%) en el curso del seguimiento.Estos 14 pacientes representan el 33,3% del gru­ po (IC: 21,0 ­ 48,4), lo cual significa que la probabilidad de diagnosticar un LCCT incipiente en pacientes que presenten las características clínico histopatológicas estudiadas en el presente trabajo van desde el 21% al 48,4%, según el interva­ lo de confianza obtenido. El tiempo medio de duración de la enfermedad antes que se realizara el diagnóstico fue de 16 meses, que comparados con los 6 años referidos en la biblio­ grafía constituye un diagnóstico mucho más temprano. b) El segundo problema planteado fue cuál o cuáles eran los cuadros clínicos e histopatológicos de los LCCT en estadio inicial. En la clínica el cuadro predominante en el grupo de LCCT in­ cipiente, es decir micosis fungoide en parche, mostró una sensibilidad del 85,7% pero una especificidad de sólo el 39%, siendo además el VPP de este cuadro clínico de solo el 41,3% y el VPN de 84,6%. Este cuadro clínico por lo tanto, es sensi­ ble (tasa de verdaderos positivos), es decir que un paciente con LCCT incipiente tiene alta probabilidad (85,7%) de tener­ lo, pero es poco específico (tasa de verdaderos negativos), es decir que un paciente con probable­posible LCCT incipiente tiene una probabilidad de solo aproximadamente el 39% de no tener un cuadro clínico similar. Por otra parte el valor pre­ dictivo positivo de este cuadro clínico nos dice que un pa­ ciente que lo presente tiene una probabilidad del 41,3% de tener LCCT incipiente, vale decir que menos de la mitad de estos pacientes tendrá un linfoma. En la histopatología, el criterio más importante considerado como diagnóstico de LCCT incipiente, es decir la citomorfo­ logía (linfocitos macrocarióticos con núcleos convolutos de aspecto cerebroide), mostró sensibilidad, especificidad,VPP y VPN del 100%.Este criterio, por lo tanto, demuestra ser el ele­ mento más importante en el diagnóstico del estadio inicial de esta enfermedad, debido a que todo paciente que lo presen­ te tendrá un linfoma y los pacientes que no lo presentan no tendrán la enfermedad.En consecuencia,es el patrón de refe­ rencia que debemos tener. Deseamos remarcar que este estudio fue iniciado en 1997 y que Santucci y colaboradores 14 publicaron el trabajo sobre criterios histopatológicos de diagnóstico incipiente de estos linfomas en el año 2000 y en un estudio retrospectivo, y que se ha tomado como referencia a dicho autor pues los hallaz­ gos del presente estudio coinciden con sus conclusiones. c) El tercer problema planteado fue si resultan útiles en el diagnóstico los métodos complementarios como la inmuno­ histoquímica y la biología molecular. Los resultados nos muestran que la inmunomarcación nos permitió determinar el inmunofenotipo T de los infiltrados, descartar el inmunofenotipo B y en algún caso determinar la positividad del marcador CD30 en linfocitos grandes. La biología molecular realizada nos muestra que con la meto­ dología utilizada en este estudio, la PCR es sensible (tasa de verdaderos positivos), es decir que un paciente con LCCT in­ cipiente tiene alta probabilidad (78,6%) de tener un resulta­ do monoclonal, pero que es menos específica (65%,tasa de verdaderos negativos). Por otra parte, el valor predictivo posi­ tivo de la PCR nos dice que un paciente con un resultado mo­ noclonal tiene una probabilidad de solo el 55% de tener LCCT incipiente. El valor predictivo negativo nos indica que un enfermo con un resultado policlonal tiene una probabili­ dad de 85% de tener un probable­posible LCCT incipiente. En síntesis: el estudio nos muestra que el diagnóstico del LCCT incipiente es posible y que el cuadro clínico predomi­ nante es la micosis fungoide clásica, siendo esta clínica sensi­ ble pero no específica. El criterio diagnóstico más importante es la citomorfología (linfocitos macrocarióticos con núcleos convolutos de aspec­ to cerebroide), constituyendo este criterio el patrón de refe­ rencia del diagnóstico. Los métodos complementarios son útiles en el contexto clí­ nico­histopatológico, confirmando el inmunofenotipo T en todos los casos y teniendo la monoclonalidad una alta sensi­ bilidad, menor especificidad y un valor predictivo positivo de solo el 55%. A. Ruiz Lascano: Naciones Unidas 346 -- (5016) Córdoba -- Pcia. de Córdoba -- Rep.Argentina E­mail: aruizlascano@hospitalprivadosa.com.ar Volumen XI ­ Nº 2 ­ 2005 Dermatología Argentina 130 1. Weinstock MA., MD, PhD et al. Mycosis fungoides in the United States: increasing incidence and descriptive epidemiology. JAMA 1988; 260:42­46 2. Akaraphanth R, Douglass M, Lim H et al. Hypopigmented my­ cosis fungoides: treatment and 6 _ year follow up of 9 patients. J AmAcadDermatol2000;42:33­39. 3. Barnhill RL, Braverman IM. 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CD25: subunidad alfa del receptor de IL­2. CT: células T con receptor gamma delta. Cq: citoquinas. CT: célula T (linfocito T). CTLA­4: cytotoxic T lymphocyte antigen­4. DC­LAMP: lysosomal membrane glycoprotein de la célula dendrítica. FOXP3 (forkhead­winged­helix): factor de transcripción. GITR: glucocorticoid­induced TNF­R : receptor de TNF inducido por glucocorticoides. Th3: CT productoras de TGF­ Tr1: células T reguladoras tipo 1, productoras de IL­10. TGF­: transforming growth factor­. Treg: células T reguladoras. Los linfocitos no actúan únicamente como células efectoras, también cumplen un papel fundamental en la regulación de la respuesta inmune (RI). Ellos son capaces de inducir o su­ primir reacciones inflamatorias y este accionar balanceado se refleja en el conocido concepto de respuestas T1/T2. Los lin­ focitos dependen de las células presentadoras de antígenos (APC), las cuales inducen su diferenciación y activación espe­ cífica mediada por la captura, procesamiento y presentación de Ag. Estas APC representan el nexo entre la inmunidad in­ nata y la adquirida. En forma similar a la dicotomía T1/T2, las APC pueden subdividirse en a) proinflamatorias,APC activa­ das clásicamente, como las células dendríticas maduras y mo­ nocitos/macrófagos (Mo) activados por INF­, b) antiinflama­ torias, activadas en forma alternativa, tales comoAPC inmadu­ ras activadas por IL­10 y Mo supresores inducidos por IL­4. Es­ tas últimas pueden inducir o mantener la tolerancia hacia alergenos y sustancias microambientales, controlar el curso de las reacciones inflamatorias y, particularmente, los proce­ sos de cicatrización incrementando la angiogénesis. De esta forma, las APC juegan un papel fundamental en la conserva­ ción del balance entre inducción y supresión, tanto de la in­ flamación como de la RI. El fenómeno abre nuevas perspec­ tivas en el desarrollo de inmunoterapias. La regulación de la RI es el resultado de complejas interaccio­ nes protectoras y patogénicas, e involucra el mantenimiento de la tolerancia a los auto­Ag en tanto retiene la capacidad de montar una robusta defensa frente a microorganismos invaso­ res. En los últimos años resurgió la idea de células T regulado­ ras (CT reg), y luego se plantearon interrogantes sobre cómo definir a estas células y qué poblaciones las integran, e iden­ tificar las señales y qué microambiente promueve su desarro­ llo y diferenciación. Volumen XI ­ Nº 2 ­ 2005 Dermatología Argentina 133 Para intentar responder a estos interrogantes repasaremos al­ gunos conceptos sobre: tolerancia, ignorancia clonal, dele­ ción y aborto clonal. Un prerrequisito para que se desencadene la RI es la existen­ cia de CT y/o CB con receptores competentes para un deter­ minadoAg.Los linfocitos en desarrollo generan receptores de Ag con capacidad para reconocer Ag propios, y para activar­ se deben reconocer los MHC propios, lo que favorece consi­ derablemente la posibilidad de un ataque autoinmune. El sis­ tema inmune (SI) ha desarrollado diversos mecanismos para no responder contra los antígenos propios (autotolerancia). Éstos incluyen la eliminación física o funcional de las células con receptores con alta afinidad por los propios Ag (deleción clonal y anergia, respectivamente). En consecuencia, el pri­ mer mecanismo en la regulación del sistema inmune es la eli­ minación de los clones linfocitarios capaces de reconocer Ag propios.Este proceso de eliminación masiva se produce en el timo y la médula ósea (nivel central).A pesar de ello, todos los individuos presentan CT y CB autorreactivas extratímicas, in­ cluso en ausencia de enfermedad autoinmune.Los individuos sanos pueden presentar auto­Ac en títulos moderados, sin en­ fermedad evidente, y mayoritariamente no manifestarán nun­ ca una patología autoinmune. El sistema inmune ha desarrollado numerosos mecanismos reguladores alternativos, capaces de interferir o suprimir las respuestas inmunitarias en diversos compartimientos (nivel periférico).La aparición de RI autorreactivas indicaría que los mecanismos reguladores pueden,en ocasiones,ser insuficien­ tes. Ello sería consecuencia, al menos en parte, de ausencia y/o alteración de mecanismos reguladores específicos, tanto en el nivel central como en el periférico. Aunque la idea de CT que controlan la RI en forma negativa no es nueva, la identificación de un grupo funcional distinti­ vo de células reguladoras es hoy en día origen de múltiples trabajos. Tolerancia Agrupa a aquellos procesos de inactivación y eliminación de clones linfocitarios específicos. Este mecanismo constitutivo resulta esencial en la eliminación e inactivación de células in­ munes autorreactivas. La tolerancia, sin embargo, también puede ser impuesta frente aAg exógenos.LosAg extraños son inmunogénicos por excelencia y sólo excepcionalmente re­ sultan tolerogénicos. Inversamente, los Ag propios son tolero­ génicos en condiciones fisiológicas "normales", e inmunogé­ nicos sólo patológicamente. Otros factores que inciden en el tipo de respuesta (tolerogé­ nica o inmunogénica) se relacionan con las características químicas, vía de ingreso y la dosis del Ag. La tolerancia es un mecanismo que puede "ser aprendido". De hecho, cualquier Ag puede ser tolerogénico cuando se in­ troduce en un organismo durante el período neonatal o du­ rante el desarrollo embrionario. Sin embargo, el concepto de tolerancia no se restringe a la deleción clonal (apoptosis de células autorreactivas) (Figuras 1 y 2). Otros mecanismos de tolerancia se producen como resultado de la interacción de Ag extratímicos con los receptores específicos localizados en la superficie de los linfocitos, en ausencia de señales coesti­ muladoras.La ausencia de señales desencadena bloqueo de la proliferación (anergia) (Figura 3). La existencia de células T autorreactivas podría deberse a: ­ Los auto­Ag no se expresan en el timo. ­ Los auto­Ag se encuentran expresados en bajas concentra­ ciones en el timo. ­ Los timocitos autorreactivos presentan baja afinidad por de­ terminados auto­Ag. ­ Las APC del timo no presentan "adecuadamente" dichos au­ to­Ag. Sin embargo, las CT autorreactivas extratímicas no producen, habitualmente, una respuesta autorreactiva (autoinmune). Es­ to podría obedecer a dos mecanismos: ignorancia clonal y to­ lerancia clonal o periférica. Ignorancia clonal Los linfocitos T autorreactivos no atacan, en la periferia, a sus auto­Ag respectivos. Esto puede relacionarse con las siguien­ tes situaciones: 1­ El Ag está compartimentalizado. (Las CT no pueden ingre­ sar al tejido donde se encuentran los auto­Ag.) 2­ El Ag está en muy baja concentración, hecho que podría asociarse a que las APC no presentan el Ag adecuadamente,o bien que las APC tisulares expresan bajos niveles de molécu­ las MHC (HLA) y de moléculas coestimuladoras. Cuando se utilizan Ag "extraños" en condiciones tales que re­ sulten tolerogénicos, se produce la pérdida funcional de los clones reactivos, aun cuando después se utilicen los mismos Ag en forma inmunogénica.La inducción terapeútica de tole­ rancia en forma selectiva presenta un escenario potencial­ mente útil para combatir las enfermedades autoinmunes. Tolerancia clonal Habitualmente los LT autorreactivos, con capacidad de reco­ nocer epítopes propios, son tolerantes. Esto puede ocurrir por varios mecanismos: ­ Deleción clonal ­ Aborto clonal (sólo válido para linfocitos B periféricos) ­ Anergia clonal ­ Supresión clonal ­ Regulación: CT reguladoras Volumen XI ­ Nº 2 ­ 2005 Dermatología Argentina 134 Deleción (Figuras 1 y 2) La deleción clonal linfocitaria T puede desencadenarse tanto en el nivel central (tolerancia por selección negativa en el ti­ mo) como en la periferia. Los mecanismos involucrados en la eliminación de CT autorreactivas comprenden la apoptosis inducida por la estimulación antigénica de los timocitos (de leción o tolerancia central) o la apoptosis de los linfocitos T autorreactivos en la periferia (tolerancia periférica). En la muerte celular inducida por activación (AICD) intervie­ nen los receptores asociados a la muerte celular relacionados con la proteína Fas y con el receptor del factor de necrosis tumoral (TNF­R). Figura 1. Deleción tímica. Las CT provenientes de la médula ósea están sometidas a un doble proceso de selección. La selección positiva promueve aquellos linfoci­ tos T que poseen receptores competentes en el reconocimiento de las moléculas del MHC presentes en las células epiteliales tímicas. La selección negativa, en cambio, desencadena la muerte de aquellos linfocitos cuyos receptores interactúan productivamente con afinidad frente a péptidos propios asociados a las MHC (esfera roja). En la corteza del timo se elige toda CT cuyo receptor presenta mayor afinidad por las moléculas del MHC un umbral determinado (selec­ ción positiva). Aquellos linfocitos que no reconocen los MHC o lo hacen pobremente, son eliminados (apoptosis). Las CT migran desde la corteza hacia la médula del timo, donde interactúan con células dendríticas tímicas (CD), que presentan péptidos (esfera roja) asociados a moléculas de histocompatibilidad (MHC). Aquellas uniones del receptor T (TCR) con alta afinidad para los pépti­ dos asociados a MHC de las células dendríticas inducen la selección negativa, que consiste en la destrucción por apoptosis de los clones in­ volucrados. En tanto, las uniones de baja afinidad inducen supervivencia de estos últimos. Los clones con especificidad por péptidos propios que se encuentren escasamente expresados en el timo podrían sobrevivir, pasar a circu­ lación e ingresar en estado de anergia o presentar deleción en la periferia. Volumen XI ­ Nº 2 ­ 2005 Dermatología Argentina 135 Aborto clonal Respecto del compartimiento B, la situación es diferente, ya que en la médula ósea (nivel central) el proceso de deleción clonal no es tan intenso como en el timo.Sin embargo,una buena parte de linfocitos B autorreactivos, una vez que reconocen sus auto­Ag, mueren en la médula ósea por apoptosis (deleción clonal). Aquellos linfocitos B autorreactivos que escapan de los mecanis­ mos de deleción clonal central salen de la medula ósea y van a la periferia, y después de un tiempo entran en apoptosis (aborto clonal). El aborto clonal ha sido descrito sólo para linfocitos B. Estas CB no sufren deleción en la medula ósea,disminuyen la expresión de su receptor antigénico, circulan por la sangre, no ingresan a los órganos linfoides secundarios y desencadenan apoptosis varias semanas después de salir de la médula ósea. Los linfocitos B autorreactivos son más abundantes que los linfo­ citos T autorreactivos. Sin embargo, dado que la producción de Ac por parte de los linfocitos B esT dependiente,muchos de los LB autorreactivos no responden a sus respectivos auto­Ag por la ausencia de la actividad colaboradora de los CT. Si el comparti­ miento T es tolerante frente al auto­Ag, muchos de los CB auto­ rreactivos se mantienen tolerantes debido a la imposibilidad de interactuar con los linfocitos T (colaboraciónT­B). La generación de CT reg requiere la expresión del gen del factor de transcripción FOXP­3.Para que se exprese FOXP­3 en el timo se requiere: 1) reconocimiento del TCR de MHC­II y 2) estimula­ ción por el CD28. Figura 2. Muerte inducida por activación (AICD). Las CT vírgenes son activadas inicialmente por células dendríticas (APC profesionales), que estimulan sus funciones colaboradoras (CTh). Las CTh pueden ser reactivadas por CB (ilustración intermedia), generando un primer nivel de activación. En este nivel de activación, se produce la expresión génica de Fas (CD95) y prevalece la función colaboradora con linfocitos B. También se induce la expresión de CD40L y la síntesis de IL­2 e IL­4. Si la estimulación continúa, se acumulan elevados niveles de IL­2. Las CT que reciben una fuerte estimulación de IL­2 pueden ser reestimulados por linfocitos B alcanzando un segundo nivel de activación. La célula T hiperestimulada desencadena la apoptosis de células B y T que expresan FasL (CD178), y esto permite que se frene la RI. Si el linfocito T no puede progresar hacia el segun­ do nivel de activación, los clones autorreactivos son estimulados y expandidos a través de la reacción cruzada con Ag propios presentados por los LB activados y se puede desencadenar una respuesta autoinmune. Volumen XI ­ Nº 2 ­ 2005 Dermatología Argentina 136 Anergia clonal (Figura 3) Con el término de anergia se designan colectivamente a to­ dos los mecanismos que vuelven refractarios a los linfocitos fren­ te a la estimulación antigénica específica.Este estado implica una estimulación inadecuada por elAg (ausencia de señales coestimu­ ladoras). La anergia clonal ocurre frecuentemente en los tejidos periféricos. Sin embargo,el estado anérgico es inestable y puede revertirse si se establecen condiciones apropiadas de coestimula­ ción. Las APC son particularmente apropiadas para revertir este estado de anergia por su capacidad para suministrar señales coes­ timuladoras. Las células dendríticas expresan moléculas CD80 (B7.1), CD86 (B7.2), CD40L (CD154) y Cq (IL­12), capaces de in­ ducir la activación linfocitaria T (Figura 4). La expresión de estos coestímulos depende, a su vez, de los estímulos por parte de Cq proinflamatorias (IL­1,TNF­, IFN­ ) o ciertos productos bacterianos (patrones moleculares de­ rivados de patógenos), derivados de los componentes estruc­ turales y de secreción que interactúan con receptores simila­ res aToll (Toll­like, receptores para patrones moleculares), los cuales "alertan" a la célula dendrítica sobre "un desequilibrio en el estado de integridad tisular". En ausencia de estos coes­ tímulos, las células dendríticas pueden presentar Ag en forma tolerogénica. Sin embargo, estas APC preservan su capacidad de maduración.El resultado neto es la regulación negativa de la célula T. Figura 3: Anergia clonal por estimulación incom­ pleta (ausencia de señales coestimuladoras) de las CT. La anergia incluye todos los mecanismos capaces de inducir un estado refractario de los linfocitos a la estimulación antigénica específica. Otro tipo anergia podría relacionarse con la in­ teracción de la molécula B7 (CD80 y CD86) de la APC con ligandos inhibitorios (CTLA­4) presentes en los linfocitos T reg (Figura 7). Figura 4: Presentación de un Ag en un ganglio linfá­ tico. Señal 1: MHC/Ag -- TCR. La célula T "virgen" de­ be tomar contacto con la célula presentadora (APC) que tiene sobre su membrana un péptido antigénico asociado aunAgdehistocompatibilidad (MHC); el re­ ceptor del linfocito (TCR) es específico para este pép­ tido. El reconocimiento del péptido informa sobre la naturaleza molecular del Ag. Así, la CT, recibe su pri­ mera señal; luego, si recibe las señales coestimulato­ rias adecuadas, es activada. Señal 2: coestímulos que otorgan potencial prolifera­ tivo o no (inhibición/supresión). Involucra pares de moléculas de adhesión celular que se expresan en la membrana de la CL y de la CT y son respectivamente: B7.1 (CD80) / CD28, B7.2 (CD86) / CD28, ICAM --1 / LFA­ 1, CD40 / CD40L (CD154). Habitualmente, después de un coestímulo positivo, como el que ejercen las molé­ culas CD80 y CD86 de la APC, sobre el ligando (CD28) en la CT, se produce la maduración y expansión de es­ te clon de CT. Para limitar esta RI y que no se produz­ candañosenelanfitrión, la RI debe ser frenada. El lin­ focito activado expresa CTLA­4 que tiene más avidez por las moléculas B7.1 (CD80) y B7.2 (CD86) que el CD28 y la CT deja de multiplicarse. Se frena la expan­ sión de ese clon (supresión o regulación negativa). Volumen XI ­ Nº 2 ­ 2005 Dermatología Argentina 137 Contrarregulación Th1/Th2: ciertos grupos de Cq pueden modular negativamente la producción y la liberación de otras Cq, características de determinadas subpoblaciones linfocita­ rias. Los linfocitos CD4 pueden diferenciarse en subtipos lin­ focitarios Th1 yTh2,cada uno de los cuales se caracteriza por un patrón secretorio diferente (Th1 produce básicamente IFN­ yTh2 libera esencialmente IL­4, IL­5, IL­6 e IL­13). De he­ cho,Th1 y Th2 presentan perfiles de secreción que son par­ cialmente antagónicos entre sí (Figura 5). Las CqTh2 se encuentran involucradas en la protección fren­ te a ectoparásitos y vermes gastrointestinales y suprimen la inflamación inducida por las CqTh1. La respuesta Th2 puede desencadenar eccema atópico, síntesis de IgE, eosinofilia y producción de mucus. Las IL­4, 5, 6 e IL­13 se consideran Cq antiinflamatorias, a pesar de su acción proinflamatoria en las enfermedades alérgicas. De hecho la "propiedad antiinflama­ toria" queda restringida a su capacidad de inhibir la respues­ ta inflamatoria asociada a las Cq liberadas por la población Th1, productoras de IL­2,TNF­ e IFN­ , que comandan res­ puestas tipo "inmunidad celular" con actividad citolítica. Figura 5. Señal 3: mediadores que determinan el tipo de RI de acuerdo con el patrón de Cq que li­ beran las células efectoras: T1, T2, T3, Tr1 y CT reg periféricas. La transcripción de T­bet y STAT­4, junto con la li­ beración de IL­12 por la APC, estimula las res­ puestas T1. Las respuestas tipo 2 se desencade­ narían por la ausencia o baja concentración de IL­12, sumada a la transcripción de factores GA­ TA­3 y STAT­6 (coadyuvan con estos factores los ligandos de OX40 y de la quimioquina CCL2). Además, las CD tienen receptores de histamina H1 y H2 en la superficie; la presencia de grandes cantidades de histamina modula la respuesta a favor de un patrón tipo CTh2. STAT­4: signal transducer and activation of transcription­4 Bibliografía: podrá ser remitida por los autores a pedido del lector. Volumen XI ­ Nº 2 ­ 2005 Dermatología Argentina 138 El cura miraba de reojo la talla, con un dejo de invencible repug­ nancia en el gesto,en la voz.En verdad, la facha del Cristo no im­ presionaba bien. Le faltaba el pelo, las vetas de la madera le jas­ peaban la cara y el pecho de manchas escamosas y azules. Es la obra de un lazariento --dijo el cura--. Hay el peligro del con­ tagio. La casa de Dios debe estar siempre limpia. Es el lugar de la salud... Se extendió sobre la extraña vitalidad de los bacilos.Mientras ha­ blaba se había estado reuniendo mucha gente.Lo escuchaban sin convicción,con los ojos vacíos, fijos en la talla. El cura percibió que no entendían muy bien sus explicaciones. No encontraba en guaraní las palabras adecuadas para describir técnicamente el mal y los riesgos de la contaminación. --...No podemos meter adentro esto... --dijo, pero se interrumpió al notar la creciente resistencia que encontraban sus palabras--. Si..., mis queridos hermanos... Es cierto que tiene la figura de Nuestro Señor Jesucristo.Pero el enemigo es astuto.Usa muchos recursos. Es capaz de cualquier cosa por destruir la salvación de nuestras almas.Es capaz de tomar la propia figura del Redentor... --recogió el aliento y prosiguió en tono de admonición--: y si no, piensen bien quién talló esta imagen...¡Un hereje,un hombre que jamás pisó la Iglesia, un hombre impuro que murió como murió porque...! --¡Gaspar Mora fue un hombre puro! --le interrumpió el viejo Ma­ cario con los ojos ásperamente abiertos. Un rumor de aprobación apoyó sus palabras. El cura quedó des­ concertado. SECCIÓN LA PIEL EN LAS LETRAS Hijo de hombre El Autor Augusto Roa Bastos nació en Paraguay en 1917 y falleció en 2005. Participó en la guerra del Chaco, vivió exiliado en Argentina y luego en Francia. Sus historias transcurren dentro de la tradición guaraní y muestran la realidad social del Paraguay. Entre sus obras se destacan Madera Quemada, El Fiscal, Yo el Supremo y El Trueno entre las Hojas. Fue distinguido con el Premio Cervantes en 1989. María del Rosario Ferro Docente Adscripta de la U.B.A. Volumen XI ­ Nº 2 ­ 2005 Dermatología Argentina 139 Caso clínico Paciente de 40 años, negro, refiere una lesión en muslo dere­ cho desde hace 10 años,de crecimiento lento.Se le había rea­ lizado cirugía en el interior de Bahía (Brasil) hace 10 años,pe­ ro desconoce el diagnóstico; consulta a nuestro servicio por recidiva de la lesión. Al examen dermatológico presenta, en zona lateral del muslo derecho,una tumoración de aproxima­ damente 12 cm de diámetro, bordes y límites imprecisos, de color variable entre blanco y violáceo, consistencia firme, ad­ herida a planos profundos.En el resto del examen físico: adel­ gazamiento importante y discreta palidez de mucosas. Se realizaron dos biopsias de muslo derecho, y 21 días des­ pués del procedimiento presentó en los lugares de biopsia un nódulo violáceo de 2 cm de diámetro y una tumoración de 4 cm de diámetro de aspecto necrótico (Fotos 1 y 2). SECCIÓN DERMATOPATOLOGIA Tumor maligno de la vaina nerviosa periférica Malignant peripheral nerve sheath tumor Maurício Pedreira Paixão*, Carlos Machado D'Aparecida Santos Filho**, Jhonny De La Riva Salinas***, Márcio Wagner***, João Chiu***, Juliana Pettinati**** * Médico Residente del Serviço de Dermatologia da Faculdade de Medicina do ABC. ** Jefe Interino y Profesor Adjunto del Serviço de Dermatologia da Faculdade de Medicina do ABC. Master y Doctor en Dermatologia por la Escola Paulista de Medicina, Universidade Federal de São Paulo. *** Médico Residente del Serviço de Dermatologia da Faculdade de Medicina do ABC. **** Médica Patóloga del Serviço de Patologia da Faculdade de Medicina do ABC. Foto 1. Tumoración de muslo derecho (antes de la biopsia). Foto 2. Tumoración de muslo derecho, que demuestra rápido crecimiento (21 días después de la biopsia). Volumen XI ­ Nº 2 ­ 2005 Dermatología Argentina 140 Exámenes complementarios Hemograma:hemoglobina: 11,2 g/dl (VN: 13,6 -- 17,5), hema­ tocrito: 33% (VN 39­49%); LDH: 600 mU/ml (VN: 130­500). Perfiles hepático y renal, electrocardiograma, coproparasito­ lógico, orina, examen oftalmológico sin alteraciones. Las tomografías computarizadas demostraron:1)Tórax:múlti­ ples nódulos pulmonares bilaterales, probablemente de ori­ gen metastásico. 2) Abdomen sin alteraciones. 3) Miembro in­ ferior derecho: tumoración que mide 12 cm de diámetro sin evidencias de compromiso muscular y óseo. Al examen histopatológico con hematoxilina­eosina (HE) se observa la presencia de células de aspecto estrellado o fusi­ forme, formando filetes alargados, entrelazados (Foto 3), con células atípicas (tasa mitótica:8/campo).A mayor aumento, se encuentra la presencia de células fusiformes con disposición radial alrededor del vaso sanguíneo (Foto 4). En la inmunohistoquímica para el marcador S­100, las células tumorales se tiñen fuertemente (Foto 5). La tinción es negati­ va para el marcador HHF­35 (Foto 6) y también para los mar­ cadores HMB­45, CD34 y CD57. Tratamiento Se le programaron 4 ciclos de quimioterapia intravenosa con 750 mg de ciclofosfamida (500 mg/m 2 ), 2 mg de vincristina, 75 mg de adriamicina (50 mg/m 2 ) y 600 mg de dacarbacina (400 mg/m2), en régimen ambulatorio, con discreta reduc­ ción de la lesión primaria del muslo después de terminadas las sesiones. Cuatro días antes de la cirugía programada, des­ pués de 43 días de la consulta inicial, fue internado de emer­ gencia y falleció a causa de tromboembolismo. Foto 3. Células tumorales fusiformes formando filetes entre­ lazados (H­E x200). Foto 4. Células fusiformes de disposición radial alrededor de la pared del vaso (H­E x400). Foto 5. Inmunohistoquímica S­100 positivo para células tu­ morales. Foto 6. Inmunohistoquímica: HHF­35 negativo para células tumorales. Volumen XI ­ Nº 2 ­ 2005 Dermatología Argentina 141 Discusión El tumor maligno de la vaina nerviosa periférica (TMVNP) es también conocido como neurofibrosarcoma, sarcoma neuro­ génico, neurilemoma maligno, schwannoma maligno, entre otros. 1 Es un tumor neural de mecanismo etiológico incierto, cuyo origen se describe a partir del eje nervioso o de neuro­ fibroma. Existe asociación con la enfermedad de Von Rec­ klinghausen (neurofibromatosis tipo 1 [NF­1]) en aproxima­ damente el 50% de los casos, porcentaje que puede variar conforme a la serie estudiada. 2­3 Se trata de un tumor agresivo, con tendencia a la recidiva lo­ cal y a producir metástasis, y exhibe una variedad de formas histológicas. La sobrevida media es de 5 años en aproximada­ mente 40%. 2 La incidencia estimada deTMVNP es de 0,0001% en la pobla­ ción general,el 2% de los pacientes con NF­1 pueden desarro­ llar TMVNP,con un riesgo próximo a 4600 veces mayor en los últimos. 2,4,5 En este paciente no fue encontrado ninguno de los estigmas de la neurofibromatosis. La afectación de extre­ midades es bastante común,y se observa en cerca del 27% de los casos. 4 La edad de presentación tiene una media de 44 años para los casos no asociados a NF­1. 2 El origen deTMVNP fue descrito a partir de un nervio. 2 La to­ pografía del tumor en nuestro paciente correspondía a la zo­ na de inervación del complejo ciático­femoral. Clínicamente, el tumor presentó un aspecto semejante a un dermatofibro­ sarcoma protuberans o cualquier otra variante sarcomatoide, compatible con lo descrito en la bibliografía. 1 Existen situa­ ciones donde el TMVNP puede ser confundido con el mela­ noma maligno neurotrópico, y ambos pueden mostrarse po­ sitivos para el S100 en la inmunohistoquímica. El dato negati­ vo para el HMB­45 y la ausencia de sitio primario, sin existen­ cias obligatorias, son datos que van en contra de este último. 6 El TMVNP puede asumir varios patrones histológicos: mesen­ quimático, glandular, epitelioide y símil neuroepitelioma. 2 En el examen histológico con hematoxilina­eosina, las células fu­ siformes forman fascículos entrelazados,característica encon­ trada en este tipo de tumores; además puede observarse en otros cortes la presencia de una matriz mixoide floja. Dichos hallazgos son compatibles con el diagnóstico de la variante mesenquimática de TMVNP. Esta degeneración mixoide del tumor incluye variantes fibrosarcomatosas, osteosarcomato­ sas, condrosarcomatosas y liposarcomatosas. 2,7,8 En mayor de­ talle se puede observar que, alrededor de un vaso sanguíneo, las células neoplásicas adquieren una disposición radial (Fo­ to 4); esta aglomeración es señalada en la bibliografía médica como correspondiente a área de necrosis (Foto 2). 2 No existe método inmunohistoquímico único y definitivo pa­ ra la identificación de TMVNP, y su diagnóstico requiere la adecuada correlación anatomoclínica. 1 Sin embargo, la inmu­ nohistoquímica representa un recurso diagnóstico auxiliar, que normalmente demuestra positividad para S­100 en cerca del 40 al 80% de los casos (Foto 5), y fue el único marcador positivo en este caso. No es usual la utilización de marcado­ res como CD57 (Leu­7), CD34, antígeno epitelial de membra­ na y vimentina. 1 Otros marcadores son generalmente negati­ vos, como el HHF­35 (normalmente positivo en el leiomiosar­ coma) y el HMB­45 (puede ser positivo en el melanoma), y fueron negativos en este caso. La baja sobrevida de 5 años para este tumor torna cuestiona­ ble en nuestro paciente la existencia del tumor 10 años atrás. Existen casos de evolución rápida y con diversas recidivas lo­ cales. 2 Las variables que implican peor pronóstico incluyen: tumor de más de 10 cm, historia de irradiación previa, edad superior a 6 años, márgenes quirúrgicos estrechos, necrosis tumoral mayor o igual a 25%, asociación con enfermedad de Von Recklinghausen, tumor de alto grado y tasa mitótica ele­ vada (superior a 20 mitosis en 10 campos). 1,4 En nuestro paciente no se conocían historia de irradiación ni los márgenes quirúrgicos utilizados previamente;el peor pro­ nóstico estuvo condicionado solamente por el tamaño del tu­ mor (mayor de 10 cm), pues éste era de bajo grado y con ba­ jo índice mitótico. Sin embargo, la rápida evolución fatal se justifica por el curso tumoral avanzado, comprobado por la existencia de metástasis pulmonares. La cirugía con márgenes amplios es la conducta más adecua­ da, y debe ser evaluada incluso la posibilidad de amputación. La radioterapia y la quimioterapia son tratamientos coadyu­ vantes, como intento de reducir la masa tumoral en lugares donde la exéresis amplia no fuera posible. La resección de metástasis pulmonares puede ser realizada 9 cuando el total es inferior a seis, 10 pero el elevado número en nuestro caso im­ pidió su realización. M.Pedreira Paixão:RuaAntônio Lobo,167,apt.31,Ed.Antônio Lobo -- Santo André ­ São Paulo ­ Brasil. E­mail: mauricio_paixao@uol.com.br Volumen XI ­ Nº 2 ­ 2005 Dermatología Argentina 142 1. Sangüeza OP, Requena L. Neo­ plasms with neural differentia­ tion: a review. Part II: Malignant neoplasms. Am J Dermatopathol 1998;20(1):89­102. 2. Hruban RH; Shiu MH; Senie RT; Woodruff JM. Malignant perip­ heral nerve sheath tumors of the buttock and lower extremity. A study of 43 cases. Cancer 1990;66 (6):1253­1265. 3. Woodruff JM. Pathology of tu­ mors of the peripheral nerve sheath in type 1 neurofibromato­ sis. Am J Med Genet 1999; 89(1):23­30. 4. 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Proc Natl Acad Sci 2005;102:5530­34 Juan Lucas Bernabó En un estudio clínico sobre 15 pacientes que habían recibido trasplante renal y presentaban múltiples lesiones cutáneas de sarcoma de Kaposi asociado al trata­ miento inmunosupresor, se suspendió es­ te tratamiento y se inició otro con siroli­ mus, una droga inmunosupresora con efectos antitumorales. A los 3 meses to­ dos los pacientes presentaban remisión completa tanto clínica como histopatoló­ gica de las lesiones, y no se observó nin­ gún caso de rechazo agudo al trasplante a los 6 meses de tratamiento con esta única droga. N Engl J Med 2005;352:1317­23. JLB Investigaciones anteriores habían locali­ zado las células madres de la epidermis en la protuberancia del folículo piloso. En este estudio se logró por primera vez cultivar células aisladas de este sitio y se observó que presentaban las dos carac­ terísticas propias de las células madres: autorrenovación y pluripotencialidad. Por un lado, las células pudieron repro­ ducirse en cultivo y por otro, al ser injer­ tadas en la espalda de ratones sin pelo, las células generaron piel y anexos com­ pletos. Estos resultados dan pie a futuras técnicas para tratar quemaduras y otras lesiones de piel e incluso combatir la alo­ pecia. Cell 2004;118:635­48 JLB * * * Volumen XI ­ Nº 2 ­ 2005 Dermatología Argentina 147 Paciente de 62 años, que consultó por presentar en área es­ capular izquierda tres lesiones tumorales eritematosas, de va­ rios meses de evolución, de consistencia duroelástica, adheri­ da a planos profundos,de 1 cm.de diámetro no ulceradas.Ro­ deando estas lesiones presentaba placas eritematosas, infiltra­ das,de bordes circinados que dejan en su interior sectores de piel sana, que remedan una tricoficia (Fotos 1 y 2). No refería otros síntomas asociados ni se palpaban adenopa­ tías ni visceromegalias. Los valores del laboratorio, la radiolo­ gía de tórax y una tomografía axial computada de tórax y ab­ domen estaban dentro de parámetros normales. La punción de médula ósea fue normal. Histopatología Extensa infiltración linfoide atípica, a nivel de la dermis con epidermis y dermis papilar subyacente libres de afección. A mayor aumento la infiltración linfoide atípica está formada por células clivadas pequeñas y células grandes (Foto 3). La inmunomarcación mostró patrón de diferenciación posi­ tiva para células B (CD­ 20+) (Foto 4). SECCIÓN ¿CUÁL ES SU DIAGNÓSTICO? Caso 1 Tumores eritematosos en área escapular Erythematous tumors on the scapular area Patricio Martínez Chabbert*, Agustín González Cocorda**, José Brusco*** *Médico de Planta del Servicio de Dermatología. **Médico Residente de tercer año del Servicio de Dermatología. *** Jefe del Servicio de Dermatología. Hospital Privado de la Comunidad, Mar del Plata Foto 1 Foto 2 Foto 3 Foto 4 Volumen XI ­ Nº 2 ­ 2005 Dermatología Argentina 148 Diagnóstico: linfoma cutáneo de células B centro­ folicular (linfoma de Crosti) Los linfomas cutáneos de células B (LCCB) son una entidad clinicopatológica distintiva y deben ser diferenciados de los linfomas no Hodking con compromiso cutáneo secundario de la piel y de los pseudolinfomas. Se los define como linfomas de células B originados en la piel, sin evidencia de compromiso extracutáneo, al momen­ to del diagnóstico y dentro de los 6 meses posteriores a él. 1,2 La clasificación de los LCCB,de acuerdo a la Organización Eu­ ropea para la Investigación y el Tratamiento del Cáncer (EORTC), se muestra en el Cuadro 1. Cuadro 1. Clasificación de los LCCB (EORTC) Tipo Subtipo Indolente Linfoma cutáneo de células B centrofolicular. Inmunocitoma Intermedio Linfoma de células B de zona marginal Linfoma de células B grandes de las piernas Provisional Plasmocitoma Linfoma cutáneo de células B intravascular El linfoma cutáneo de células B centrofolicular (LCCBC), de­ nominado ``reticulohistiocitoma del dorso'' por Crosti en 1951, tuvo varias denominaciones hasta la actual. El LCCBC es la variante más común de LCCB y representa el 70­80% del total. Se lo define como un linfoma cutáneo B de células centrofo­ liculares, principalmente centrocitos (células pequeñas y grandes clivadas) y centroblastos (células grandes no cliva­ das) con un patrón de crecimiento folicular o difuso. 1­4 Clínicamente presenta tumores solitarios o agrupados, erite­ matovioláceos,de consistencia duroelástica. Es frecuente que estén rodeados de placas eritematosas levemente infiltradas, las cuales pueden preceder en años a la aparición del tumor. Se localiza principalmente en cabeza y tronco y son de creci­ miento lento y progresivo. La afección extracutánea es infre­ cuente. Hombres y mujeres se afectan por igual y la edad me­ dia de presentación es a los 60 años. 1, 3, 5 Histológicamente se observa un infiltrado linfocitario con pa­ trón de crecimiento folicular o difuso que respeta epidermis y dermis subyacente (área de Grenz). Las lesiones recientes se distinguen por presentar un infiltrado rico en centrocitos (células clivadas pequeñas y grandes) y algunos centroblas­ tos, además de un número importante de linfocitos T reacti­ vos. Las lesiones antiguas poseen un infiltrado más denso con células de mayor tamaño (centrocitos grandes y centroblas­ tos), a la vez que decrece el número de células T reactivas. En caso de presentarse con patrón clínico de tipo folicular se observan células Bcl 6 positivas inmersas en una red de célu­ las dendríticas CD21 positivas. 1, 3, 6­9 Presentan un patrón de diferenciación B (CD20­ CD22­ CD79a) y expresan inmunoglobulinas de superficie monoclo­ nal, principalmente IgM / kappa. No expresan los antígenos CD5, y CD10 ni la proteína Bcl2 (que ayuda a diferenciarlos de los linfomas de células centrofoliculares ganglionares con compromiso cutáneo). 1, 3, 8­11 Muestran reordenamiento mono­ clonal para genes de inmunoglobulinas. En la mayoría de los casos no presentan translocación T (14;18) a diferencia de lo que ocurre en los linfomas centrofoliculares de origen gan­ glionar. 1, 4, 11, 12 Los LCCBC tienen pronóstico favorable, se alcanza una sobre­ vida a los 5 años superior al 95 %. El patrón de crecimiento de las células tumorales, así como su número y tamaño, no influyen en el pronóstico. La terapéutica de elección en la mayoría de los casos es la ra­ dioterapia local, utilizando una dosis media de 40 Gy. El tiem­ po libre de recidiva a los 5 años supera el 60%. En casos de tumor único, la cirugía, seguida de radioterapia, se presenta como otra opción terapéutica. En casos de afectación cutá­ nea generalizada o con compromiso sistémico, la quimiotera­ pia o poliquimioterapia son los tratamientos que ofrecen me­ jores resultados. La utilización de Rituximab, un anticuerpo anti CD20, en forma sistémica o intralesional aparece como una nueva modalidad terapéutica que todavía debe ser estu­ diada. 1­3, 10, 12, 13 Dr. José Brusco: Hospital Privado de la Comunidad. Córdoba 4545 ­ 7600 ­ Mar del Plata. e­mail: jebrusco@arnet.com.ar Volumen XI ­ Nº 2 ­ 2005 Dermatología Argentina 149 1. Santucci M., Pimpinelli N. Pri­ mary cutaneous B cell lympho­ mas: Current Concepts I. Haema­ tologica 2004; 89(11):1360­1371. 2. Kerl H., Cerroni L. Controversies in Cutaneous Lymphomas. 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Cutaneous B­Cell Lymphomas: management and prognosis. Haematologica 2003 (88) Suppl. 5: 35­36. Referencias  Fe de Erratas: Trabajo Dermatosis neutrófilica (vasculitis pustular) del dorso de las manos de los autores: Dres. R. Villa, A. Torres Cortijo +, R. Ciancio, P. Peláez. (Dermatol Argent 2004;4:278­281). Fecha de primera recepción: 03/04/2003 Volumen XI ­ Nº 2 ­ 2005 Dermatología Argentina 151 Caso clínico Un varón de 17 años, sin antecedentes personales de relevancia, consulta por una erupción papular asintomática de 2 meses de evolución. El examen físico reveló pequeñas pápulas color piel, brillantes, agrupadas, localizadas en el tercer dedo de mano izquierda (Fo­ tos 1 y 2).No se observó compromiso de mucosa oral ni genital. Las palmas,plantas y uñas estaban respetadas. Histopatología Infiltrado linfohistiocitario circunscripto, localizado en la dermis superior, rodeado por redes de crestas elongadas. La epidermis suprayacente estaba adelgazada y presentaba vacuolización de la capa basal (Fotos 3 y 4) Caso 2 Pápulas asintomáticas en dorso de mano Asymptomatic papules on the back of hand Anabel Manzone*, Marcela Bacchiocchi**, José Brusco**, Patricio Martínez**, Agustín González*, Mariana Velocci**** *Médico Residente de tercer año del Servicio de Dermatología. **Médico de Planta del Servicio de Dermatología. ***Jefe del Servicio de Dermatología. ****Médico Residente de segundo año. Hospital Privado de la Comunidad. Foto 1 Foto 2 Foto 3 Foto 4 Volumen XI ­ Nº 2 ­ 2005 Dermatología Argentina 152 Diagnóstico: liquen nítido El liquen nítido (del latín nítidus, "brillante" o "reluciente")1 es una dermatosis poco frecuente, asintomática, que usualmente afecta a niños y adultos jóvenes. 1 Fue descripta por primera vez por Felix Pinkus en 1901,y carac­ terizada por este autor en 1907. 2,3 Afecta por igual a hombres y mujeres, y no se observa predilec­ ción racial. La frecuencia es desconocida ya que usualmente es subdiagnosticado.Se han descrito casos familiares. 4 Las lesiones características consisten en pápulas asintomáticas de 1 a 3 mm, redondas o poligonales, bien delimitadas, color piel o rosadas,que suelen agruparse pero no coalescen.La superficie es lisa, brillante y ligeramente elevada. 5 Pueden presentar una fina descamación o un tapón hiperqueratósico. Se localizan en miembros superiores, tronco, abdomen, y genita­ les (fundamentalmente el pene) 6 , aunque se han reportado casos de formas generalizadas. 7 Al igual que en el liquen plano, puede observarse el fenómeno de Koebner. El compromiso palmoplantar suele manifestarse con hiperquera­ tosis bilateral y una textura que remeda al papel de lija.Menos fre­ cuente es la presencia de pequeñas pápulas con una depresión central. Las uñas pueden desarrollar estrías longitudinales y ho­ yuelos. 8 Se han descripto pocos casos de afectación de la mucosa oral, con pápulas amarillentas pequeñas o petequias en el paladar du­ ro. La variante purpúrica hemorrágica es inusual y debe diferen­ ciarse de las púrpuras pigmentarias crónicas. 9 El liquen nítido actínico, descripto por primera vez por Bedi en 1978 bajo el término "erupción liquenoide actínica de verano" consiste en lesiones clásicas de liquen nítido, tanto clínica como histológicamente,limitadas a áreas fotoexpuestas. 10,11 Otras varian­ tes poco frecuentes de liquen nítido incluyen las formas vesicu­ lar, perforante y lineal (Cuadro 1). Cuadro 1 Formas clínicas clásico generalizado palmoplantar oral purpúrico hemorrágico actínico vesicular perforante lineal En la histología se observa un infiltrado linfohistiocitario bien delimitado, granulomatoso, con células gigantes multinuclea­ das y células epitelioides, en la dermis papilar inmediatamen­ te por debajo de la epidermis.Las crestas interpapilares están elongadas y dan la apariencia de abrazar el infiltrado (ima­ gen en "garfio"). La epidermis suprayacente se encuentra adelgazada y exhibe alteración vacuolar de la capa basal, hendiduras subepidérmicas focales, disminución de la ca­ pa granular y paraqueratosis focal. 12 La mayoría de las células del infiltrado son linfocitos T, además de histiocitos y células de Langherhans. Los estudios inmunohistoquímicos demuestran predomi­ nio de linfocitos T CD4+ sobre las células CD8+. 13 La inmunof luorescencia directa es negativa para depósi­ tos de inmunoglobulinas en la unión dermoepidérmica. La posible vinculación entre el liquen nítido y el liquen plano fue motivo de controversia durante años. En la ac­ tualidad se consideran como dos entidades distintas. Otros diagnósticos diferenciales a tener en cuenta : pso­ riasis guttata, verrugas planas, queratosis pilar, liquen espi­ nuloso, eczema papuloso, sifílides liquenoides, papulosis bowenoide, sarcoidosis y liquen amiloide. El curso clínico del liquen nítido es variable e impredeci­ ble, con un buen pronóstico. Frecuentemente la enferme­ dad es asintomática y resuelve espontáneamente luego de varios meses o años, sin dejar secuelas, y sin necesidad de tratamiento. El mismo se reserva para los casos sintomáti­ cos o persistentes, y está dirigido a mitigar el prurito y las consecuencias estéticas de la erupción. Los corticoides tópicos se utilizan con buenos resultados. Las modalida­ des terapéuticas para las formas generalizadas son los cor­ ticoides sistémicos, astemizol, 14 PUVA y fototerapia con UVB, mientras que la acitretina puede tener valor en los casos de liquen nítido palmoplantar. Dinitroclorobenceno tópico 15,16 , ciclosporina a bajas dosis 17 , itraconazol via oral y tacrolimus tópico 18 han sido ocasionalmente publicados (Cuadro 2). Cuadro 2 Tratamiento Tópico corticoides dinitroclorobenceno tacrolimus Sistémico corticoides astemizol PUVA acitretina ciclosporina itraconazol Dr. José Brusco: Hospital Privado de la Comunidad. Córdoba 4545 ­ 7600 ­ Mar del Plata.Rep.Argentina e­mail: jebrusco@arnet.com.ar Volumen XI ­ Nº 2 ­ 2005 Dermatología Argentina 153 1. Rudd M E, Ha T and Schofield O M V. An unusual variant of li­ chen nitidus. Clin Exp Dermatol. 2003;28 (1): 100­102. 2. Lucker G P H, Koopman R J J, Steijlen P M, et al. Treatment of palmoplantar lichen nitidus with acitretin. Br J Dermatol. 1994; 130 (6) : 791­793. 3. 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DobbsCR,MurphyS J. Lichen nitidus treated with topical tacro­ limus. J Drugs Dermatol. 2004 ; 3 (6): 683­684. Referencias  Volumen XI ­ Nº 2 ­ 2005 Dermatología Argentina 155 El 13er. Congreso Europeo de Dermatología y Venereología se realizó del 17 al 21 de noviembre de 2004 en la mágica ciudad de Florencia.El congreso se desarrolló dentro de un magnífico fuer­ te medieval reacondicionado con la tecnología del siglo XXI.Pre­ dominó en todo momento un clima de confraternidad,donde ca­ da uno de los ponentes y asistentes intercambiaban sus experien­ cias, a veces contrapuestas. En la sesión sobre dermatología estética se revalorizó, dentro de las sustancias de relleno, al ácido poliláctico. Este preparado se usa para generar relleno en las zonas de mejillas y labios. Las fo­ tos revelaban excelente respuesta,pero advertían sobre la forma­ ción de granulomas y la sobrecorrección.Se señaló una desventa­ ja relativa:la necesidad de múltiples sesiones para lograr los resul­ tados esperados,en promedio no menos de 3 para las mejillas en pacientes con lipodistrofia por antirretrovirales anti­SIDA. Tam­ bién se comentaron los resultados estéticos moderados del uso de hilos APTOS o reafirmantes faciales. En la sesión sobre efectos adversos a drogas se repasaron las pus­ tulosis agudas exantemáticas generalizadas,el riesgo del allopuri­ nol en la génesis de necrólisis epidérmica tóxica. La toxina botulínica despertó interés no solo por su acción en las arrugas de expresión faciales sino por su importancia en el ma­ nejo de los pacientes con hiperhidrosis palmoplantar y axilar. Se explicaron las distintas técnicas de inyección, las diluciones más usadas y la necesidad de una buena anestesia tópica. En las sesiones correspondientes a psoriasis se mostraron los re­ sultados de las terapias biológicas en los casos graves y resisten­ tes a otros tratamientos habituales. Como novedad en el tratamiento de las queratosis actínicas múl­ tiples, se comentaron las ventajas de la terapia fotodinámica. Dr. Luis Diego Sevinsky Nueva Orleans,una ciudad de ambiente festivo que lleva el mote de Big Easy, a diferencia de Nueva York, la Big Apple, ofrece en su casi inconmensurable Centro de Convenciones un programa nada fácil para los 14.000 dermatólogos allí reunidos. Es que se ha acortado en un día la duración del meeting,lo cual aprieta más los tiempos necesarios para coordinar las conferencias a que se asistirá, concediendo también espacio a la visita de cientos de posters y 3.000 stands comerciales. Comparando con encuentros anteriores, se perciben tendencias interesantes en algunos temas, ascensos y descensos en suave oleaje.Un ejemplo son los llamados tratamientos biológicos para la psoriasis. Luego del esfuerzo para retener sus intrincados nom­ bres y de haber escuchado el año pasado en Washington toda suerte de bondades acerca de ellos, pareciera que el furor se ha atenuado. Nada menos que Allan Menter, en Therapeutic Hotli­ nes, recordó que no deben "desvanecerse" los tratamientos anti­ guos,remarcando especialmente el uso del metotrexato.Otro pa­ nelista en la misma mesa afirmó que la mayor desventaja del me­ totrexato es ser barato.En cuanto al infliximab,se sugiere la con­ sulta con un cardiólogo antes del tratamiento, por los casos co­ municados de falla cardíaca. También se han referido casos de desmielinización. En otro workshop, dedicado exclusivamente a psoriasis, el Dr. BruceTheirs afirmó que los tratamientos biológi­ cos son caros y los resultados escasos en comparación con los tratamientos ya conocidos.En Treatments and how medications work, se alerta sobre el riesgo de tratar la psoriasis con medica­ SECCIÓN CONGRESOS 13er. Congreso Europeo de Dermatología y Venereología American Academy of Dermatology Annual Meeting 2005 Volumen XI ­ Nº 2 ­ 2005 Dermatología Argentina 156 mentos biológicos, por la posible aparición de linfomas. El más riesgoso en este aspecto parece ser el efalizumab. Otra tendencia: luego de ver en años pasados técnicas de resur­ facing usando diversos aparatos de láser con proyecciones bas­ tante cruentas, se dedicó toda una sesión a tratamientos no abla­ tivos en cirugía cosmética. Se mencionaron un nuevo infrarrojo, LED 810, especial para arrugas profundas peribucales, la luz pul­ sada AURORA asociada a radiofrecuencia, el LASER TITAN para párpados y el VELA SMOOTH para celulitis. El Dr. Robert Baran, desde su experiencia en su Clínica de Uñas en Niza, indicó terbinafina día por medio en forma indefinida en las onicomicosis por Trichophyton rubrum,para impedir su re­ cidiva. En un workshop sobre fotodermatosis, se mencionó una sustan­ cia recientemente liposomada,pimericine,que aplicada en forma tópica repararía el ADN.Se espera su aprobación por la FDA. En Diagnostic Uptodate se citó a los corticoides como "el alérge­ no del año" 2004.En el 2003 le correspondió ese título a la baci­ tracina. En Emerging Infectious Diseases se advirtió sobre la reaparición de una toxina virulenta de estreptococo betahemolítico grupoA, infección que predomina en piernas y se controla con clindami­ cina.El Vibrio vulnificus se puede encontrar en las ostras y dura por lo menos 24 horas en piel.En SIDA,el Micobacterium fortui­ tium provoca infección diseminada y adenopatías: suele relacio­ narse erróneamente con Nocardia.En chicos,el Micobacterium scrofulaceum ocasiona linfangitis cervical. Se encuentra princi­ palmente en las piletas de natación,y el cloro jugaría un papel im­ portante. En la sesión dedicada a hemangiomas se hizo referen­ cia,en el caso de hemangiomas grandes o de hemangiomas hepá­ ticos,a la posible asociación con hipotiroidismo.En estos pacien­ tes se encuentra la TSH alta y la T4 baja. Se subrayó la afectación visceral,más frecuente en el caso de los hemangiomas segmenta­ rios (28%), y la asociación de éstos con el síndrome PHACES en el 40% de los individuos.En la conferencia sobre pelo,el Dr.Leo­ nard Sperling se refirió a la tricodisplasia acral viral en los inmu­ nocomprometidos,que trata con cidofovir en crema al 3%;a la ya muy mencionada fibrosis frontal en mujeres menopáusicas, que sería una forma de liquen plano; y a la densidad menor de pelo en los coreanos comparados con blancos o negros.Sugirió aban­ donar la expresión seudopelada de Brocq y decir sencillamente alopecia de Brocq, y señaló que no se encuentran buenos traba­ jos sobre el síndrome de Graham Little. Con referencia a nuevos signos de enfermedades sistémicas, el Dr. James Williams comen­ tó _ entre otros _ los de la dermopatía nefrogénica fibrosante, la dermatitis granulomatosa intersticial con artritis, los leiomiomas como expresión de cáncer renal, el empedrado en axila y los de­ dos arrugados en pulpejos como manifestación de amiloidosis. El Dr. Gupta se refirió a tratamientos antifúngicos.Al abordar el tratamiento de la pitiriasis versicolor recordó que a los 7 tipos co­ nocidos de Malassezia se agregan 5 nuevos.En el tratamiento de esta afección utiliza itraconazol 200 mg durante 5 días, o ketoco­ nazol 400 mg un día, repetido a la semana, o fluconazol 300 mg un día,también repetido a la semana.Ni la terbinafina ni la griseo­ fulvina son útiles en este caso,si bien,como es sabido, la terbina­ fina y la griseofulvina son los medicamentos más efectivos para tratar dermatofitos y tiñas, respectivamente.Sugiere hacer la pro­ filaxis de la pitiriasis versicolor con itraconazol 200 mg/d 3 días por mes o ketoconazol 400 mg/d una vez por mes, ambos duran­ te 6 meses.En la dermatitis seborreica utiliza el itraconazol en do­ sis de 200 mg/d durante 7 días,o terbinafina 250 mg/d durante 4 semanas.Prefiere champúes con ciclopirox o ketoconazol,o con una combinación de ambos fármacos. El Dr.Camisa se refirió a afecciones bucales y comentó la asocia­ ción de aftas mayores con el síndrome MAGIC. Presentó como nuevo tratamiento para el mucocele la inyección de solución sa­ lina hipertónica al 15% en lidocaína al 1% con epinefrina,seguida de compresión sostenida durante 10 minutos.Mostró algunos ca­ sos de localización de epitelioma basocelular en el sector berme­ llón de los labios. Es ésta una localización rara y que puede con­ fundirse en el comienzo con un herpes simple;puede ser rápida­ mente infiltrante en esta zona y el tratamiento más aconsejable es la cirugía de Mohs. En la sesión Advances in Dermatology, el Dr. Richard Gallo ha­ bló de Skin Defenses Against Microbials. Enunció un concepto simple, pero novedoso: los microbios no procuran causar enfer­ medades, sólo intentan reproducirse. Resultan patógenos sólo si fracasa la respuesta inmune del huésped.Al menos dos tipo de cé­ lulas residentes, los queratinocitos y los mastocitos,cumplen este papel de defensa.La respuesta debe ser sin embargo limitada pa­ ra no dañar al huésped.Entre los receptores más adecuados para reconocer los diferentes tipos de moléculas están los de la fami­ lia TLR. En particular, 9 genes importantes prometerían protec­ ción contra la agresión microbiana. El Dr. Michael Detmar se refirió al papel de los vasos sanguíneos en el tratamiento de psoriasis y cáncer en The CutaneousVascu­ lature:a new Therapeutic Target.Este destacado investigador en el área afirmó que prosigue la investigación de diversos inhibido­ res de la angiogénesis, y uno de ellos, el bevazicumab,ya ha sido ya aprobado por la FDA para el tratamiento del cáncer de colon. Los cánceres de piel como el melanoma serán susceptibles de es­ ta terapéutica. El factor VEGF (vascular endotelial growth fac­ tor) fue identificado hace 10 años en la psoriasis.La epidermis de pacientes con psoriasis segrega altos niveles deVEGF,que se liga a receptores específicos presentes en los vasos sanguíneos y pro­ duce angiogénesis.Se puede desarrollar psoriasis en ratones si es­ te factor está elevado. Es éste un nuevo blanco en el tratamiento de la psoriasis en un futuro cercano: inhibir la angiogénesis. Esta investigación conduce,además,a evidenciar el papel de los vasos sanguíneos en las metástasis y en el sarcoma de Kaposi. Es posi­ ble que los nuevos descubrimientos sean de aplicación en el tra­ tamiento de hemangiomas. En otra conferencia,el Dr.Arbiser también se refirió a la inhibición de la angiogénesis,resaltando que los dermatólogos han sido pio­ neros en este campo.Señaló que la úlcera venosa evidencia exce­ so de angiogénesis que a su vez causa inhibición de la epiteliza­ ción.En aftas ulceradas y en epidermólisis ampollar distrófica es­ tá también elevado el VEGF. En una impactante proyección afir­ mó que desde la insulina, pasando por los antibióticos y la corti­ sona, no ha habido descubrimiento más importante que éste so­ bre inhibidores de la angiogénesis. Lilian Fossati Volumen XI ­ Nº 2 ­ 2005 Dermatología Argentina 158 IX Campaña Nacional de Prevención del Cáncer de Piel 11 al 15 de noviembre de 2002 Entre los días 11 y 15 de noviembre de 2002 se llevó a cabo la IX Campaña Nacional de Prevención del Cáncer de Piel -- "Por una piel sana controle sus lunares", organizada y subvencionada por la Sociedad Argentina de Dermato­ logía (SAD) para cumplir con su objetivo: prevención y fotoeducación. La Campaña fue declarada de interés para la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires (Res. Nº1 227) y contó con al auspicio del: Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires (Res. Nº 1508), la Secretaría de Salud del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (Res. Nº 605) y la Fundación Cáncer de Piel. Se llevó a cabo en 190 centros de atención que incluyen hospitales públicos y privados, centros de salud, clínicas der­ matológicas y filiales de LALCEC. El material fue enviado al interior del país por el Correo Argentino y en Capital y Gran Buenos Aires por la Empresa EMEDE (total de envíos: 311). La difusión estuvo a cargo de la agencia de comunicación y prensa "Off the Record", quien difundió la Campaña a tra­ vés de una gacetilla confeccionada por el Comité Coordinador y fue presentada en diferentes medios de comunicación en todo el país (diarios, revistas, radios, televisión abierta y cable). La repercusión fue muy amplia y se ref lejó en un mayor número de consultas,en los hospitales y en los consultorios privados,durante la semana de la Campaña y a posteriori. Asimismo, estuvimos presentes en el Programa Vacaciones en la Ciudad ­ 2002, del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, dirigido a 12.000 niños en edad escolar. En esa oportunidad se entregaron señaladores, diseñados por el Comi­ té Coordinador con las recomendaciones de protección solar, y muestras de protectores solares, cedidas generosamen­ te por las distintas empresas farmacéuticas. Nuestro proyecto, de llegar a los niños y dirigir la Campaña hacia ellos, se hizo realidad. Como parte de este objetivo y para decidir las estrategias futuras de comunicación de la Campaña, implementamos, gracias a un acuerdo con la Secretaría de Educación del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, un estudio de campo en tres escuelas municipales. Se eligieron tres escuelas al azar, que incluyeron 452 niños de primero a séptimo grado. Se evaluó a través de la técni­ ca de dibujo y escritura, la información que tienen los niños acerca del sol y cómo deben protegerse. Cada niño reci­ bía una hoja con 5 preguntas alusivas al tema que debía responder por escrito y dibujar. Los datos recogidos fueron estudiados por la Dra. Marina Khoury (epidemióloga), la Licenciada Margarita Robertazzi (psicóloga) y fueron presen­ tados durante el Congreso Argentino. Se recolectaron 12.852 fichas. De éstas, el 71,7% pertenecían al sexo femenino y el 28,3% al sexo masculino (Gráfico 1). La edad de los pacientes varió entre 0 a 99 años (Gráfico 2). Los tumores representaron el 3,6% sobre el total (Gráfico 3). Los tipos de tumores hallados fueron: 331 carcinomas basocelulares (CBC), 71 carcinomas espinocelulares (CEC), 63 melanomas (M) y 17 lesiones desconocidas (Gráfico 4). El porcetanje de melanomas detectados fue de 0,5% (Gráfico 5). Las localizaciones más frecuentes fueron cara, cuero cabelludo y espalda (Gráfico 6). A partir de esta campaña, la SAD cuenta con un sistema operativo de recolección de datos que asegura mayor eficien­ cia. Su instalación y ensayo retrasó la presentación del presente informe. Agradecemos al Dr. Marcelo Adaglio, quien trabajó en el desarrollo de la base de datos y a todos los médicos dermatólogos participantes. Dra. Patricia Troielli Coordinadora General Comité Coordinador: Dras. María Antonia Barquin, Susana Block, Désiree Castelanich, Rebeca Rubinson. Volumen XI ­ Nº 2 ­ 2005 Dermatología Argentina 159 Gráfico 1. Gráfico 2. Gráfico 3., Volumen XI ­ Nº 2 ­ 2005 Dermatología Argentina 160 Gráfico 4. Gráfico 5. Gráfico 6. Volumen XI ­ Nº 2 ­ 2005 Dermatología Argentina 161 Como delfines Sra. Directora: Ya el número de dermatólogos ejerciendo en el país es irra­ cionalmente elevado; sin embargo se prosiguen otorgando, con cadencia acelerada, más titulaciones de la especialidad. Así, desoyendo a la enorme mayoría, se persiste en ello. A esta altura es difícil conocer la intimidad de las pulsiones que promueven tal actitud. Las que sí son fáciles de imaginar son las consecuencias. Pero.... ¿Para qué más especialistas?Ya hay sobresaturación de especialistas, ateniéndonos a cualquier indicador que escoja­ mos; por ejemplo, a la población objeto de asistencia. ¿Se estará, tal vez, especulando en formar profesionales para la investigación? Tarea siempre pendiente. Pero...las probabi­ lidades son escasas: tanto el Estado como compañías privadas no muestran mayor proclividad en sufragar fondos en inves­ tigación, ya sea por no querer o no poder. En todo caso, los programas de formación no reflejan esa intención. Con sinceridad confieso no encontrar motivos válidos que justifiquen se continúe con este irresponsable número de va­ cantes. El más sutil sentido de realidad indica que lo que está suce­ diendo nos arrastra a todos a más y más crisis. Sí, todos, a los formados y más aún a los en formación, en quienes se crea una ilusión que la realidad invalida al primer paso. Se empuja a un creciente número de colegas a la "estética li­ viana" y a ejercitar prácticas poco basadas en la evidencia pa­ ra costear la subsistencia. Una imagen que evoco al ver este descalabro se observa pe­ riódicamente, como un fenómeno particular, en la vida de los cetáceos: por causas oscuras y en un momento impreciso se producen "suicidios colectivos" al encallar en la orilla de los mares... En lo nuestro, es llamativo que miembros de la especialidad se constituyan, sin buscarlo, en detractores de las condicio­ nes generales del ejercicio de la profesión del conjunto. Para que ello cese es necesaria una reflexión sincera, desinteresa­ da, despojada de recelos. No menos llamativa es la incongruencia en que se incurre cuando se cuestiona el ingreso masivo a las facultades de me­ dicina mientras se promueve engrosar una nómina de espe­ cialistas desde hace ya tiempo desbordada, y como se objeti­ va, con tendencia al alza. Si las motivaciones son curriculares, propongo entregar sen­ dos certificados a todos aquellos que cumplan las condicio­ nes de integrar la dirección y cargos subalternos de cursos de especialistas. Si no fuera suficiente se podría acordar, incluso, subsidiar la abstención.Todo eso y algo más en pos de no seguir otorgan­ do un número imposible de títulos de Dermatólogo. Las facultades de medicina no están en posición actual de ga­ rantizar racionalidad en este sentido: desfinanciamiento cró­ nico con voracidad de ingresos por toda vía las llevan a auto­ rizar y avalar cursos de las más diversas especialidades con nulo control de calidad. En tanto cada alumno, y cuantos más mejor, contribuyen con su tributo a morigerar la angustiosa realidad económica. Ello, además de la demagogia, compo­ nendas políticas e influencias que hacen azarosa, sino impo­ sible, contar con resoluciones que obliguen a racionalizar. Por tanto, la responsabilidad de constricción está en manos de los especialistas exclusivamente, y específicamente en aquellos en posición de dirigir, organizar, conducir, certificar tales cursos. Las instituciones que agrupan a los dermatólogos deben asu­ mir, sin dilación, el control del caos imperante.En su seno de­ be lograrse el consenso rector de políticas de la especialidad. Desde varios puntos de vista, lo que ocurre es atinente a la ética, por lo cual sería deseable que los tribunales pertinen­ tes se comprometieran esta vez y eviten la ambigüedad e inacción de antaño. Hay una fuerte demanda de vuestros colegas, en especial, de la generación intermedia, quienes observamos con azoro la irresponsabilidad con que se guía a la especialidad. Voces moderadas ya piden la suspensión, por algunos años, de la entrega de títulos. Entiendo que debiéramos acordar la negativa a formar parte, en cualquier instancia, de los diferentes cursos abiertos y los por venir hasta tanto no se depure y reestablezca la raciona­ lidad perdida.Esto es, luego de haber estudiado pormenoriza­ damente, a nivel nacional, las necesidades, recomendaciones y proyecciones que arrojen certidumbre sobre un futuro que supere el descontrol actual. Dr. Mario A. Savarín CARTAS AL EDITOR Volumen XI ­ Nº 2 ­ 2005 Dermatología Argentina 162 ¿Hacia dónde vamos? Estimada Directora: Tras la lectura del artículo del Dr. Roberto Glorio aparecido en el último número de la revista, 1 las estadísticas demues­ tran que se están formando una cantidad creciente de derma­ tólogos en la ciudad de Buenos Aires y el conurbano bonae­ rense. La conclusión comparativa de dermatólogos por habi­ tante con otros países,y especialmente con nuestros vecinos, demuestra una relación dermatólogo­habitante no acorde con la demanda que existe. Los datos son contundentes, los números hablan....Y esta situación que no es nueva, fue em­ peorando a mi entender en los últimos años.Parte del proble­ ma, creo se debe a las divisiones y/o formación de entidades nuevas en Dermatología, incluyendo la pediátrica,y al aumen­ to del número de cursos de especialización que permiten ac­ ceder a los postulantes a nuevos sitios donde conseguir el tí­ tulo. Esta situación me hizo pensar en lo que le pasó al dodo. Escuetamente, el dodo fue un ave gigante no voladora, que sobrevivió por siglos en las costas de la isla Mauricio en el océano Índico. Al no volar y no temer a los navegantes que empezaron a llegar a la isla en el siglo XVI, fueron muy fáci­ les de atrapar y su pasividad e ignorancia, del accionar huma­ no, selló su destino. 2 Trazando un paralelismo, asombra la pa­ sividad ante el creciente aumento de dermatólogos, o la falta de temor ante la ley del mercado (que establece que ante ma­ yor oferta,menor demanda y por ende más desempleo y peor retribución salarial). A diferencia del dodo que se extinguió hacia el año 1680, los dermatólogos aumentan a todo vapor, pero la falta de reacción es la misma. Por ello me pregunto: ¿Hacia dónde vamos? ¿Por qué se determina que año tras año se sigan recibiendo tantos dermatólogos? ¿Acaso, por propia ignorancia del que escribe, son necesarios en esa cantidad en nuestro país? ¿Cuándo se determinan los cupos, se tiene en cuenta los de otras entidades y/o cursos que expiden el tiítu­ lo de especialista? ¿Se hace un estudio de mercado de la ne­ cesidad real de dermatólogos? ¿Por qué el dictado de tan pro­ fusa cantidad de cursos de la especialidad? ¿Se dan cuenta que cada día somos más, pero a la vez valemos menos? Las consecuencias de la desunión son muchas. Como dice el Martín Fierro, "Si entre hermanos se pelean, los devoran los de afuera". 3 Y todos sabemos quiénes se aprovechan de la co­ yuntura. Ante la desunión de entidades de la especialidad y sobrepoblación de dermatólogos, el camino laboral es fácil de entrever. Menos trabajo de la especialidad, tercerización y pagos paupérrimos y/o atrasados. O el temido desempleo en la especialidad, determinando un profesional frustrado que continúa trabajando en alguna guardia de clínica médica.Qui­ zás en unos años, cuando ya sea demasiado tarde, tengamos que actualizarnos en emergentología o medicina general, ya que serán pocos los que puedan ejercer la especialidad. En mi cabeza, repiquetea lo que le ocurrió al dodo. Confió que permaneció vivo durante muchísimos años. Pecó de in­ genuo. Ojalá, por el bien de la especialidad, las futuras gene­ raciones de dermatólogos puedan ejercer en lo que se han formado, y no tener que escuchar a algún dermatólogo deso­ cupado que está realizando los trámites de un plan trabajar. Dr. Sergio Gabriel Carbia Médico dermatólogo. Universidad de Buenos Aires. 1. Glorio R. Análisis del ejercicio de la Dermatología en la Ar­ gentina. Dermatol Argent 2005; 11(1):39­41. 2. Kindersley D. Animales te­ rrestres: diversidad en disminu­ ción. En: Enciclopedia de los di­ nosaurios argentinos y del mundo. 1ra ed. 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